La Tigra surge y ruge

La Tigra surge y ruge por primera vez como un Festival en el año 2017, con las energías incontenibles que suscitan los mejores sueños que nos habitan. Edson Velandia, Adriana, Manuel, Sammy, leales al principio creador de hacer mucho con muy poco, y con la determinación invencible de que las artes y l@s artistas sean parte activa del proceso de cambios a largo tiempo exigidos por una nación que batalla por condiciones dignas de vida, no han cesado de cuidar este fogón, ahora colectivo, que reúne una espiral de entusiastas irredimibles y creadores/as. Participar en La Tigra nos permite percatarnos que no todo da igual y que podemos forjar otros porvenires posibles. 

El Festival surgió con este nombre porque la banda musical gestora y anfitriona se llama así: La Tigra. La agrupación musical adoptó esta nominación porque el campesinado de la región llama tigre al jaguar de este territorio. La Tigra es el jaguar hembra: un animal sagrado en la cosmogonía de los pueblos originarios de América Latina. La Tigra es la que pare, la que amamanta, la que cuida, es la sagaz y la que sabe ocultarse ante las acechanzas de sus adversarios.

El Festival, a todas luces, es un laboratorio excepcional de otras pedagogías posibles. Podríamos decir que son pedagogías que encarnan el sueño de Gabo cuando nos aportó Manual para ser niño: las artes y las ciencias al alcance de los niños. Escenarios cálidos que permiten a niñez, y a la juventud de todas las edades, experimentar y descubrir sus vocaciones. Espacios alejados del autoritarismo predominante y del eurocentrismo que ignora nuestras raíces y nuestras realidades. Espacios libres y fraternos distantes de las fabricas laminadoras todavía ancladas en lo que Paulo Freire llamó la educación bancaria, a saber, una concepción y hacer que comprende la educación como un proceso de verter conocimientos en cerebros vacíos y pasivos que funcionan como receptores y repetidores homogenizados de saberes inmodificables. Estos procesos, como es dable inferir, funcionan como guillotinas de la curiosidad natural, trituradoras tediosas que cercan y aplastan el deseo congénito de aprender con base en el entusiasmo que suscita el hallazgo de aquello que apasiona las identidades singulares.

Es así como el Festival La Tigra se erige como una expresión de excepcional calidad artística en el escenario de lo que podemos llamar la revolución molecular-cultural: el valor de la acción local y el significado de las artes al servicio de las comunidades, elevando la conciencia colectiva sobre el valor esencial de la cultura y la capacidad de las comunidades de recrear su vida cotidiana; compartiendo alegría e insuflando entusiasmo hacedor; creando tejido social fraterno en medio del imperio de las muchedumbres solitarias; mostrando universos de sentido alternos al dominio del pensamiento que todo lo convierte en dinero o mercancía; abriendo espacios de posibilidad de habitar y vivir de modo digno y creador para la gente joven de todas las edades, en cada vereda, barrio, o pequeña población.

La Tigra ruge con especial potencia hace ya ocho años y de nuevo nos permitirá participar y gozar de su rugir en su novena edición, del 4 al 12 de octubre de 2025. Un goce creativo y un placer colectivo en el que los propósitos que le dieron vida y lo mantienen vigente permiten comprobar y aprender de la honestidad y la sencillez de sus forjadores, así como de la transparencia de su proceso organizativo. Una celebración cultural, barrial, municipal y más allá, que convoca el sentir fraterno y solidario de un enjambre de artistas, comunicadoras y organizaciones sociales. La creación colectiva que caracteriza al Festival reúne una asombrosa diversidad de gentes de la música, los murales, el cine, el teatro, las bibliotecas comunitarias y los libros, la fotografía, la danza, las ecoaldeas…, en una muestra de otras experiencias y hacerses culturales colectivos, para aprender de ellos, para acercarlos a otros públicos, para tejer en común.

Pese a toda esta vitalidad, o tal vez debido a ella, es que no es extraño que la media imperante, invisibilice el Festival, su proceso organizativo, sus sentidos y sus logros, tratando de esa manera de ralentizar y ocultar los significados ejemplares y replicables del proceso. 

* Este suplemento fue coordinado por Héctor Arenas Amorocho, tras su participación en el Octavo Festival de la Tigra, 26 de octubre – 3 de noviembre, 2024.

Información adicional

Autor/a: Coordinado por Héctor Arenas Amorocho
País: Colombia
Región: Suramérica
Fuente: Periódico desdeabajo Nº327, agosto 19 - septiembre 19 de 2025

Leave a Reply

Your email address will not be published.