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Un vuelo de cóndor en los andes ecuatorianos. Candidatura de Luis Macas reconstruye la unidad social del Pachakutik

En el campo, lejos, los Macas son 11 hermanos, hijos de un curaca o jefe, el viejo de una comunidad. Su escuela sólo tenía el 3º grado. Para terminar la primaria, debió caminar y trasladarse hasta la cabecera cantonal en el poblado Saraguro. Luego, perdió, debió pasar dos años sin estudio hasta que por fin inauguraron un colegio de “ciclo básico” con una enseñanza de apenas tres niveles.


 


Para concluir su bachillerato, debió trasladarse a Cuenca, una ciudad ubicada a dos horas y media en bus. Allí, recibió catequesis de Monseñor Leonidas Proaño nombrado partícipe de la Teología de la Liberación. Y es con la ayuda de otro religioso, quien le ofreció el 75% de una beca, que pudo ingresar a la Universidad Católica de Quito. Se graduó en Antropología y Lingüística aplicada a las lenguas indígenas. De inmediato, asumió como profesor y estudió Derecho en la U. Central. Es a partir de ahí que se vincula a la actividad con las organizaciones nacionales indígenas que dan origen a la Conaie. Organizaciones que ya en la década de los 70’s participan en la puja por una reforma agraria en provincias como Cañar y Pichincha. Dos veces estuvo preso.


 


En su reciente visita a Caracas (11 y 12 de septiembre), así respondió al periódico desde abajo.


 


“Revolución constituyente, participativa, desde abajo…”


 


«desde abajo»: ¿A diferencia de otros candidatos que también levantan banderas antioligárquicas, cuál es la naturaleza de su liderazgo?


 


L.M.: Como nací y crecí en una comunidad rural muy humilde, el aprendizaje en esta lucha viene desde el hogar, con ayuda de mi padre y el ambiente del ‘consejo de 10 curacas’ que se reunía en mi casa una vez por semana. Cada curaca era responsable de diez familias y conocía las novedades y necesidades de la comunidad: defunciones, nacimientos, siembras y cosechas. En nuestra práctica el concepto de liderazgo es el  de un liderazgo colectivo. No hay individualismo, líder, comandante. No. No.


 


«da»:¿En algún momento, usted participó directo en la lucha por la tierra?


 


L.M.: Toda la vida. Sobretodo en la recuperación de las tierras que nos fueron usurpadas desde cuando llegaron los europeos a nuestros territorios. Otra constante ha sido la lucha por nuestro reconocimiento y la resistencia en defensa de nuestra propia identidad, porque en esa época las escuelas los colegios, además de la parte instrumental de leer, escribir, nos querían “integrar”. Término éste, que no me gusta. Desde nuestra tradición nos preguntamos: ¿integrarnos a qué tipo de sociedad?, muchas veces con vicios y más defectos que la propia comunidad.


 


«da»:¿Qué significa para el movimiento indígena el nombre del general Eloy Alfaro, líder nacionalista y ex presidente asesinado a principio del siglo XX?


L.M.: Cuando era chiquitín y andaba a la escuela en Saraguro había un viejito con un poco de barba que decía: ‘Soy Alfaro’. Marchaba y hacía las cosas con los niños. Era hijo de un coronel que luchó con Alfaro y que de soldado le ascendió al grado de coronel a este indígena. Por curiosidad le pregunté a mi abuelo y me respondió: Vino por aquí, estuvo en la comunidad, comió nuestra comida y nos invitó a pelear contra el general Vega que era del lado conservador. Con Alfaro por primera vez la educación fue laica. Un poco antes, Leonidas Plaza, también militar, inició la lucha contra el feudalismo. Alfaro, abolió el esclavismo de los indios en el Ecuador.


 


«da»:¿Cómo se vincula con la coordinación indígena, CONAIE y con el movimiento Pachakutik?


 


L.M.: En los 70’s empezamos la lucha por la tierra y en la década de los 80’s  alcanzamos la institucionalización de la educación bilingüe: en castellano y lenguas indígenas. En el 86 surge la CONAIE que es la unidad de todos los pueblos indígenas de la Costa, la Región Andina y la Amazonía. En los 90’s, con fuerza, a partir de cuestionar al Estado; el movimiento indígena levanta propuestas de cambio y suceden las primeras movilizaciones y marchas nacionales. En esa época, del 90 al 96 ya había una discusión larga acerca de participar o no en esta cosa de política electoral…


 


«da»: ¿Por «consenso» o por mayoría, cómo fue esa controversia?


 


L.M.: Lastimosamente, eso de la democracia –que no es propio de los pueblos indígenas sino que es el «consenso»– se iba instaurando poquito a poco en nuestras reuniones, asambleas y congresos; ese método de ‘alzar la mano’. En el 96 los indígenas la alzaron por participar, a veces sin una reflexión previa. Como movimiento Pachakutik ganamos la diputación nacional y 7 diputados más de las provincias, junto con 7 alcaldes. En la siguiente elección obtuvimos 10 diputados y 30 alcaldías. Un aumento cuantitativo, si, mas hizo falta el crecimiento cualitativo del movimiento…


 


«da»: …Pachakutik fue decisivo para tumbar dos presidentes, impedir la firma del Tlc y desnudar el pacto de la petrolera Occidental.


 


L.M.: Nuestra lucha declara la guerra al modelo económico, al capitalismo que depreda las culturas, las sociedades, los pueblos y la devastación climática y ambiental que vemos en los territorios donde se asientan las compañías petroleras, mineras y madereras. Cuando el 85% de nuestra población vive en la pobreza extrema, decimos a los gobiernos ecuatorianos: mientras haya pobreza, corrupción y la institucionalidad no funcione seguiremos haciendo lo que siempre: defender los intereses del país. En ese contexto han caído algunos presidentes; pero sin instrumentación ni claridad de cómo el pueblo debe llegar, debe tomar el poder. En esta vez, participamos electoralmente…


 


«da»: …una participación que por primera vez asumen como indígenas…


 


L.M.: Si. Entre nosotros hay un análisis. Muchos dicen: esto puede ser una trampa. Simplemente puede ser una participación, pero no vamos a ganar. La otra tesis dice: ‘qué importa que no ganemos, vamos a fortalecer un proceso’. ‘Vamos a reunificar a la tendencia’. Con estas bases estamos en la contienda electoral con una propuesta alternativa, que nadie ha presentado al país.


 


«da»:¿Cuál es su consigna y cómo se pronuncia en lengua nativa?


 


L.M.: Pachakutik que significa Tiempo, Espacio en Revolución. Cambio, que ahora aplicamos con nuestra propuesta Asamblea Constituyente construida desde los actores reales de la sociedad civil. Revolución Constituyente que viene desde abajo.


 


«da»:¿El 21 de enero de 2000 cuando el movimiento indígena tomó Quito y con el pueblo y los militares tumbaron a Mahuad, qué hizo usted?


 


L.M.: Yo estaba con la gente alrededor del Congreso en la tarea de tomar, desocupar y deliberar como pueblo en ese recinto. Instalarnos en Asamblea. Un deseo que no era solo de la gente indígena, sino de Quito, Guayaquil, Ambato. Hasta ahí funcionó muy bien el Parlamento de los Pueblos que llamábamos y qué, lástima, desapareció luego…


 


«da»:…usted creía que debían mantener ese control y ese Parlamento alternativo. ¿Como sucedió el final de ir a ‘tomar’ el Palacio presidencial de Corondolet?


 


L.M.: Hubo dos criterios. Cuando el gobierno estaba caído y teníamos cercado el centro y el Congreso, con una multitud que impedía la masacre, con capacidad decisoria, constituyente; hubo otra tesis de trasladarnos con la muchedumbre hasta Palacio. Todo estaba hecho. Y es ahí, cuando aparece el coronel Gutiérrez y un grupo de militares.


 


«da»: ¿Como se pierde la coordinación. Unos quedarse y otros avanzar?


 


L.M.: Ahora, creo que fue maniobra de la embajada de los EE.UU. porque nos hicieron avanzar hasta Palacio. Nos arrastraron hasta allá. Yo mismo estuve en la negociación entre el coronel Lucio Gutiérrez y el general César Mendoza y su ‘Consejo de generales’ quien decía: como jefe del Ejército y del Comando Conjunto no puedo subordinarme ante un coronel. Nosotros le decíamos: “Y a nosotros qué nos importa”. Pero Lucio se subordinó y en dos minutos que dejó a Mendoza se desapareció. Nadie asumió. Todo se esfumó. Llegó el Ejército y apuntando con fusiles nos hizo abandonar.


 


«da»:¿Dudó usted para aceptar la candidatura. La ex canciller Nina Pacari o el ex alcalde Auki Tituaña desafiaron su posibilidad?


 


L.M.: Pensé un tiempo… pero compartí con los compañeros. Nunca antes un indígena lucha la presidencia en el Ecuador, una sociedad bastante racista. Nina me dijo: no más pactos ni alianzas, aquí hay que medir fuerzas. Porque fue un error la alianza con Lucio que nos dejó fraccionados al movimiento indígena y a los movimientos sociales.


 


«da»: Descubierto, Lucio Gutiérrez cae…


 


L.M.: Gutiérrez fue frontal. Nunca ejecutó el programa de gobierno que se acordó con el movimiento Pachakutik. Dijo, “mi mejor aliado es el presidente de los Estados Unidos” y firmó una carta de intención con el FMI. Por eso fue la ruptura de la alianza con él y nuestro retiro del gabinete. Para nosotros, seis meses duró ese bendito gobierno. El gobierno actual es vacilante, prometió y promulgó que firmaría el Tlc porque el Ecuador se beneficiaría. Nosotros dijimos que no, que el Ecuador perdería…


 


«da»: ¿Con el movimiento Pachakutik, un tanto debilitado y fraccionado, cómo respondieron? 


 


L.M.: …el movimiento indígena y el pueblo se paralizaron. En el mes de marzo, 12 días nos quedamos en las carreteras, en las plazas y logramos rechazar la firma. Impedir la entrega de la soberanía y los recursos naturales. Porque en la mesa estuvo la negociación de agua, tierra, biodiversidad. El 75% de la canasta de alimentos de primera necesidad viene desde la mediana y pequeña producción agropecuaria y no de la agroindustria. Si introducen maíz, trigo, arroz, soya como pretenden los Estados Unidos nos acabamos todos. Sobretodo los movimientos indígenas que estamos más relacionados a la tierra, a la agricultura. Y la compañía Occidental que se llevaba el 85% de la producción petrolera también se fue. Claro que es sólo la Occidental. Esa es la práctica de todas esas compañías.


 

Al terminar la entrevista, Luis Macas nos mira con sus ojos de sabiduría ancestral, en pocas horas regresa al Ecuador. La campaña electoral está duramente disputada con la indiferencia, la abstención y la dispersión política (15 candidatos). La tarea es ardua, es tiempo de Pachakutik, de revolución, pero también de reconstrucción del movimiento indígena.

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