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«Una izquierda que avanza». Frente Amplio de Uruguay

-¿Cómo se materializa la idea de formar el Frente Amplio?


 


El 7 de octubre de 1970 se lanza una convocatoria que tuvo enorme éxito. Durante casi tres meses dieciséis mil personas participaron en todo el país en mesas redondas pro Frente Amplio, es decir a favor de un frente político sin exclusiones. En un comienzo el Partido Demócrata Cristiano había propiciado un frente que excluía al Partido Comunista. El Frente se fundó el 4 de febrero de 1971, el 15 de marzo se aprobaron sus documentos básicos y el 26 de ese mismo mes se realizó el primer acto de masas frenteamplista.


 


Era el resultado final de un proceso de cinco años, de discusiones, búsqueda de acciones con las cuales se respondía a la destrucción del país, a su polarización, a la pasividad de mucha gente, al miedo.


 


En ese tiempo se crearon acuerdos básicos, sobre política, lo internacional y la ideología quedaron ahí, para que no impidieran avanzar. Ese acuerdo básico y la candidatura de Seregni, diría yo, fue lo que viabilizó el proyecto. Los ocho puntos en que se basaba el acuerdo, luego llegaron a doce, fueron los que constituyeron el núcleo en torno al cual se formó el Frente y los que permitieron, naturalmente con situaciones conflictivas, con problemas y todo eso, que éste funcionara hasta el golpe de estado.


 


-Objetivos del frente


 


-¿Fue solamente un proyecto electoral o desde sus inicios se planteó dentro de una perspectiva más amplia?¿Tenían todas las fuerzas que lo integraron inicialmente una misma visión en cuanto a la perspectiva de este instrumento?


Queríamos darle una respuesta más humana al problema de la crisis económica, pero también queríamos sacar al país de la situación en que se encontraba, tensionado entre dos grupos extremos que lo llevaban a la destrucción institucional. Ya estábamos gobernando a base de decretos, el parlamento no aportaba nada e íbamos camino del deterioro institucional que iba a parar en una dictadura, como terminó.


 


En el Frente Amplio hay un debate inicial que es interesante, una parte levanta la alternativa electoral del Frente como alternativa contra la guerrilla… un sector trataba de canalizar hacia una vía electoral lo que parecía ser el desborde hacia la izquierda y hacia los métodos de lucha radicales mediante la creación de un frente electoral. No vimos que el Frente Amplio iba a ser otra cosa además de eso; sobre todo que se iba a transformar en un gran espacio de protagonismo y de identificación política de masas. Ese hecho me parece de enorme trascendencia porque eso te explica que diez años de dictadura no mataron esa identificación política frenteamplista.


 


-¿Qué importancia tiene la figura


de Seregni?


 


Seregni ha sido una figura capital e indispensable para el Frente Amplio. No creo en los imprescindibles, pero creo en los indispensables. Seregni lo ha sido y continúa siéndolo, por su talento, por su fidelidad y por su infinita paciencia.


 


-¿Su origen militar jugó algún papel importante en relación con el Frente?


 


Ha mostrado a muchos cultores del infantilismo político (que atacan a los militares porque son militares, sin distingos) que se puede perfectamente ser militar y ser progresista.


 


La primera orgánica:


coalición o movimiento


 


Más que una suma de partidos


 


Desde el primer momento el Frente Amplio no es una suma de los partidos solamente. Aunque nace el 71 de un acuerdo de los partidos, no hay dudas que ya en su nacimiento expresa algo mucho más que la suma de éstos. El Frente es a la vez coalición y movimiento; es unidad porque hay dirigentes con vocación de unirse por arriba, pero eso ocurre porque hay una gran experiencia social de unidad por abajo que esos dirigentes recogen.


 


Luego de su primer acto de masas (26 de marzo del 71) vino la explosión de los comités de base, salieron cientos en todo el país, donde se discutía de todo.


 


Estructura y toma de decisiones


 


-¿en los primeros estatutos del Frente estaban contemplados los comités de base?


El Frente Amplio ha tenido a través de su historia tres orgánicas. La primera fue aprobada en marzo del 71 cuando se constituye el Frente y se aprueba su estructura orgánica. Entonces esencialmente era una coalición, si bien se crean los comités de base que son una estructura muy importante, porque los frenteamplistas de los comités de base son más unitarios que el propio sector político en el que algunos militan.


 


El organismo máximo de dirección -el Plenario Nacional- estaba integrado por sectores políticos y ciudadanos independientes.


 


El Reglamento de Organización de 1971 establece que esa dirección nacional del Frente Amplio –el Plenario Nacional- sólo puede decidir por consenso la modificación de las Bases Programáticas o del Acuerdo Político, mientras ésta queda habilitada para decidir por mayoría en cualquier otro asunto. Todas las resoluciones de esta dirección nacional son de cumplimiento obligatorio para todos los frenteamplistas. Ese sistema nació y se mantuvo ligado con una compleja ponderación de los votos en los organismos de dirección. Esa estructura acordada en el 71 atraviesa toda la dictadura.


 


-¿Eso implicaba que las decisiones las tomaran los partidos?


 


Las decisiones sólo podían existir en la medida en que existiera cierto consenso entre los partidos que tenían concepciones y filosofías distintas. Y cualquier idea de convertir eso en un movimiento que se gobierna por la base, primero convierte a las bases en un campo de una lucha despiadada por la dominación, donde los aparatos rentados pasan a contar poderosamente. Y, en segundo lugar, eso significaba la destrucción, porque el día en que se tomaran decisiones que un grupo no pudiera compartir, se terminaba el Frente.


 


Un movimiento dirigido por una coalición


 


El tema de coalición y movimiento dio pie a una vieja polémica. En el origen, la idea de que el Frente era sólo una coalición. Y que este fenómeno de movimiento dirigido por una coalición tiene distintas etapas orgánicas. En una primera etapa, las estructuras de base no tienen derecho de incidencia en la dirección. En una segunda etapa, después de la reestructura del 86, pasan a tenerlo.


 


Existen dos claves básicas en la identidad frenteamplista: la unidad y la pluralidad. La unidad se vincula con la cara del movimiento, con o sin comités funcionando, aunque mucho mejor funcionando, y también con los otros elementos comunes: la unidad programática, de autoridades y de candidaturas comunes.


 


La pluralidad se vincula con las organizaciones coaligadas, con o sin partidos funcionando, aunque mejor funcionando, pero no tiene por qué ser sinónimo siempre de pluralidad de organizaciones. En una de esas en el futuro vamos a una pluralidad de corrientes y no de organizaciones.


 


Segunda orgánica


 


Los comités de base pasan


a tener un papel decisor


 


El 19 de abril de 1986 se aprueba una nueva reestructura. En ella los comités de base pasan a ser un elemento decisor en la estructura del Frente Amplio: se integran a la mesa política que tiene a su cargo la dirección cotidiana, al plenario nacional que es la dirección intermedia, y se crea el congreso de los comités de base que se reúne periódicamente y que es hoy la gran instancia, pero que tiene carácter consultivo, es resolutivo sólo si lo aprueba el referéndum del plenario nacional, que es donde está equilibrado el Frente Coalición y Movimiento.


 


-¿Qué diferencia hay entre la representación de los partidos y la representación de los comités de base?


 


-Yo soy afiliado del PCU desde el 68, pero he votado muchas veces en forma diferente a la de mi partido en el plenario. Y creo que eso ocurrió no solamente a los comunistas, sino a todos los compañeros de otros partidos; han tenido una actitud más de representantes de su base que del partido al que pertenecen.


 


El consenso para adoptar decisiones


 


-¿Se mantiene el criterio de decidir por mayoría?


 


Según el estatuto aprobado en esa oportunidad, la mesa política sólo toma decisiones por consenso, mientras el congreso puede hacerlo por mayoría.


 


El plenario nacional, por su parte, sigue siendo el único organismo para modificar, si logra consenso al respecto, aspectos programáticos o de acuerdo político, y se agrega la exigencia del consenso en el plenario para resolver la admisión de nuevos grupos. Para los restantes asuntos, se mantiene el criterio de la decisión por mayoría, pero con una modificación sustancial: las minorías cuando alcanzan cierta cantidad numérica, pueden plantear el carácter “fundamental” de una cuestión y quedar eximidas del cumplimiento de lo resuelto por la mayoría.


 


Cuando se presume una mayor cercanía de posiciones entre los integrantes de la coalición corresponde una aceptación más natural de la decisión por mayoría, mientras que la percepción de diferencias relevantes conduce a un avance del criterio de decisión por consenso, a fin de equilibrar un funcionamiento mínimamente armónico del conjunto al preservar de las identidades diversas y la capacidad de acción autónoma cuando se la considera necesaria.


 


Forma en que se conforma la dirección


 


-¿Cómo se constituye la dirección del FA en esta segunda orgánica?


 


Cada comité de base elige un delegado a la coordinadora –cada coordinadora tiene diez, quince, trece comités- y cada coordinadora elige un delegado al plenario nacional, y un delegado al plenario departamental; luego, entre los delegados de base al plenario nacional se elegía un delegado a la mesa política, que es el organismo donde se resuelve cotidianamente la política del Frente a nivel nacional. En el caso del plenario departamental, se elige un delegado a la mesa departamental, que funciona cotidianamente y que viene a ser el equivalente a la mesa política a nivel departamental. En lo nacional, los delegados de base eligen cuatro integrantes y los grupos políticos designan otros cuatro y luego se designa un presidente.


 


Papel de los independientes


 


-¿Y cuál es, entonces, el papel de los independientes…?


 


Creo que han resultado imprescindibles para el FA todo el tiempo. Ante ciertas situaciones es mucho mejor pactar a través de un independiente. Cuando nos preguntan por ejemplo, ¿a quién ponemos para tal cargo? y viene la discusión de si ponemos al mío o al de otro, para evitar líos entre partidos preferimos poner un independiente.


 


Autonomía del movimiento social pero articulación con el proyecto político


 


¿Qué papel tienen las bases en todo esto?


 


En la constitución del Frente deben tenerse en consideración dos aspectos: lo social y lo político. En este último período2  hemos privilegiado notoriamente la parte política, por el Referéndum, por las elecciones y por todo el debate. Pero, para construir un bloque alternativo en el Uruguay.


 


No se puede usar solamente un mecanismo de crecimiento por la vía del acuerdo, por la vía del diálogo político. Eso creo que tiene límites. Lo que no tiene límites es la construcción de un tejido social de una calidad diferente, mucho más profundo, participativo, democrático, integrador, donde también se forje la fuerza social y política de la alternativa del Uruguay.


 


Uno de los avances importantes en el último período es que el movimiento social ha ido adquiriendo una independencia con respecto a la exigencia táctico-política de los partidos. Eso le ha hecho bien, incluso, que en el futuro eso se debe profundizar. El encuentro entre el movimiento social y el movimiento político no se hace en la táctica cotidiana, sino en el gran proyecto.


 


Nueva cultura política:  respeto a las opiniones y capacidad de decisión


 


-¿Cómo se resuelven las discrepancias y las relaciones entre la mayoría y la minoría? ¿Cuál es el mecanismo con el que se toman las decisiones? ¿Aplican el principio del centralismo democrático? ¿Les ha dado resultado?


 


-Garantizar a las minorías capacidad de incidencia


 


En primer lugar, hay que garantizar a las minorías su capacidad de incidencia, su capacidad de opinión y de existencia dentro del contexto, no como un mero ejecutor de opiniones ajenas, sino como un protagonista de la construcción de las opiniones colectivas del Frente Amplio.


 


Y para eso, lo fundamental es que la justeza de una opinión no se determine en base a la fuerza que se tiene detrás, sino en base a la capacidad de interpretar los acontecimientos, los hechos y los procesos. Creo que eso es un problema de cultura política.


-Que la mayoría tenga capacidad de ejercer su peso


 


A su vez hay un hecho, la democracia implica necesariamente también que la mayoría tenga capacidad de ejercer su peso, porque, de lo contrario, el Frente Amplio se transforma en un foro de debate permanente, incapaz de moverse y se paraliza su accionar político. Yo creo que también, en ese sentido, se ha ido resolviendo esto a través de mecanismos orgánicos, políticos y, sobre todo, de una nueva cultura política.


 


Durante veinte años de existencia en el Frente Amplio operaron y se articularon, en distintas configuraciones, varios criterios. Primero, el criterio de la decisión por mayoría. Se realizaba un esfuerzo por buscar acuerdos y si esto no se lograba se tomaba la decisión por mayoría, y ésta obligaba a todos; segundo, el criterio de la decisión por consenso. Luego de buscar un acuerdo por consenso, se permitía a las fuerzas discrepantes actuar en forma diferente a la mayoría; y, por último, el criterio de representación de las bases militantes en los organismos de dirección que se entrecruzó de diversas maneras con las dos anteriores.


 


Pueblo y militancia frenteamplistas


 


En relación con el tema de la participación surge un primer problema: quién es, cuando hablamos de las bases del Frente Amplio, el protagonista fundamental del cambio o quiénes son las bases. Las bases en término reales son todos los frenteamplistas, el pueblo frenteamplista. El es el protagonista fundamental del cambio y, por lo tanto, a él deben pertenecer los derechos fundamentales para tomar decisiones, para el control, para la iniciativa; o sea, a él le corresponde la titularidad.


 


El militante, por su parte, es aquél que dentro del pueblo cultiva determinados valores y prácticas en forma especial; es una herramienta fundamental para la movilización y el crecimiento del conjunto, pero no debe existir una jerarquía entre el militante y la gente.


-Participación en decisiones relevantes e información.


 


Creo que la gente tiene un reclamo fundamental que se dirige a poder intervenir en lo relevante. No reclama la intervención en la vida cotidiana de la organización política, por el desgaste y, un poco, por el conjunto de problemas que ello significa; pero sí reclama el derecho a participar en lo que entiende como relevante tanto en materia de decisiones: las grandes decisiones de línea, de estrategia, de opciones políticas, como en lo que puede ser el control de lo que hacen los dirigentes, y también reclama el derecho a tener iniciativa para plantear nuevos problemas. Por otra parte, pide que le den una información lo más exhaustiva y rápida posible sobre lo que está sucediendo.


 


Tercera orgánica: la reestructura del 94


 


La última reestructura se aprobó el 4 de diciembre del 93, y se plebiscitó el 12 de diciembre del mismo año. Todavía no se ha aplicado en sus aspectos esenciales, se va a comenzar a aplicar a partir de las elecciones del 7 de mayo del 95, cuando se instalen el plenario nacional y la mesa política.


 


Antecedentes de la reestructura


– Cambio de la correlación de fuerzas en los comités de base


 


Entre abril del 86 y diciembre del 93 tiene lugar un hecho de mucha importancia y que forma parte de la vida cotidiana, real, del Frente Amplio: la crisis del Partido Comunista que se opera en el año 91-92. Con esta crisis el Frente pierde un gran centro que tenía alas hacia la izquierda y hacia el centro del espectro político.


 


-Salida del Pdc y de Pgp e ingreso del Mln y 26 de marzo


 


Por otro lado, en el año 89 se había producido un hecho de no menor importancia: el alejamiento de los sectores de centro o de centro izquierda: la Democracia Cristiana y la Socialdemocracia (el PGP) y se produce el ingreso, en medio de la crisis, del 26 de Marzo y el MLN, dos grupos que en su origen no estuvieron en la fundación del Frente Amplio: el 26 de Marzo y el MLN. Recuerda que el Frente Amplio se planteó como alternativa a la lucha armada.


 


Así ocurre que la masa que votó al Frente Amplio en el 89 va por un lado y la estructura del Frente Amplio va por otra, teniendo un pequeño encuentro, sumamente inestable, en el plenario nacional donde se producen crisis permanentemente. El año 92 se caracterizó por una sucesión de crisis, una tras otra. Ahí empezó a surgir la necesidad de esta reestructura, que apuntaba a hacer que el Frente Amplio se adecuara a las nuevas circunstancias internas y externas.


 


Experiencia de la comisión de reestructura


 


Para resolver estos problemas había que buscar adecuar la estructura del Frente a las nuevas necesidades.


 


-Tres posiciones


 


-Había entonces tres posiciones: unos no querían cambiar nada, porque esa estructura en definitiva era la que les aseguraba una correlación de fuerzas más positiva; otros decían que había que generar proyectos alternativos fuera de la estructura orgánica del Frente Amplio: era la posición de los que participaron en el Documento de los 244; y estábamos nosotros que creíamos que era posible avanzar en una reestructura del Frente Amplio a partir de lo que existía. Con esas tres posiciones transitamos en un proceso que llevó dos años de discusión. Fue una etapa linda de trabajo político.


 


-Presencia paritaria de representantes de las bases


 


Esa comisión tiene una peculiaridad: por primera vez en la historia del Frente una comisión está integrada paritariamente por representantes de sectores políticos y representantes de las bases.


 


-Primera etapa: todo el mundo descargó


 


Esa discusión tuvo tres etapas: en la primera dejamos que todo el mundo descargara. Se discutió, se divagó, pero, en definitiva, todo el mundo se sacó las ganas de decir todo lo que quería.


 


-Segunda etapa: aprobar los capítulos donde hubiera acuerdo


 


En una segunda etapa había que hacer una síntesis. Esta no aparecía por ningún lado. Cada uno tenía un enfoque diferente. Insistimos: “Acá no tenemos que hacer la estructura que cada uno quiere, sino una estructura que acordemos entre todos”, pues cada uno traía su proyecto, incluso, por escrito. Entonces hicimos un punteo de los temas y ya no discutimos globalmente, sino discutimos capítulo por capítulo. Y comenzamos por los capítulos en los que podíamos ponernos de acuerdo más rápido para dar la sensación de que avanzábamos. Ya en este momento el trabajo de la comisión empezó a salir hacia afuera y a generar expectativas. Orientamos toda una metodología de visitas a los comités de base, al interior, foros, mesas redondas en las radios; discutimos por todos lados. Metimos el tema de la reestructura hasta tal punto que el país entero estaba pendiente de ella, no sólo el Frente Amplio.


 


Tercera: vigencia de los comités de base y nuevas modalidades de militancia


 


Defendimos la vigencia de los comités de base: había quienes planteaban si los comités de base tenían que cerrarse o no, hoy nadie discute eso. Y fuimos con gran trabajo introduciendo algunos conceptos nuevos: veíamos la necesidad de llevar el Frente a la gente y que éste asumiera todo el tema de la modalidad de la militancia de los nuevos tiempos emergentes, de la crisis de la participación política. Este tema estuvo en la discusión permanentemente.


 


En la estructura anterior tenían los representantes de las bases un tercio en el plenario y un décimo en la mesa política; ahora van a tener la mitad, con lo cual se puede decir que tendrán una participación por lo menos equivalente a la de las fuerzas políticas.


 


-Adhesión simultánea en los momentos electorales


También se incorporó la adhesión simultánea: ahora nosotros permitimos que para votar en la interna frenteamplista pueden adherirse en ese momento.


 


La concepción nuestra es que no es sólo problema de la gente, es también problema nuestro. Si no le generamos condiciones propicias, la gente no viene, no participa, no se integra.


 


O sea, también es responsabilidad de la organización generar estructuras a tono con los niveles de militancia, que no es lo mismo que niveles de conciencia política ¡ojo! Hay que diferenciar eso muy claro; hay gente con gran nivel de conciencia política, pero que no tiene tiempo; y no tiene tiempo, porque tiene militancia sindical, porque tiene militancia social, o porque sencillamente trabaja catorce horas al día y no le da. Esa gente estaría dispuesta a participar si nosotros le generamos estructuras con modalidades adecuadas a su disponibilidad de tiempo.


 


-Crisis en medio del proceso lleva a crear un estatuto provisorio


 


Durante el año 93 el plenario funcionó ocasionalmente y con unas crisis muy grandes, fruto de la falta de representatividad de los delegados. Nadie estaba dispuesto a someterse a una estructura cuando no se le reconocía representatividad a sus dirigentes.


 


Y, en medio del proceso de reestructura, surge el tema de la estrategia para las elecciones del 94 y se produce una situación de crisis que da lugar a la creación de lo que se llama “el órgano”, un estatuto provisorio que es lo que rige desde el 20 de noviembre del 93 hasta que se instale el próximo plenario nacional.


 


Lo medular de los cambios es esto: dejamos el consenso, hay una paridad entre base y cuadros políticos, la elección de los delegados se hace a partir de una instancia de amplia convocatoria, con adhesión simultánea de los votantes, con voto secreto a través de planchas y simultáneo en todo el país.


 


La plancha la hacen las bases. Los que realmente se eligen son los delegados de comités de base, porque los partidos nombran a sus delegados.


 


La participación de los políticos, que había sido ponderada en el año 71, que había sido igualitaria en el período 86-95, ahora empieza a ser nuevamente ponderada -tema larguísimamente discutido- en torno a lo que no nos lográbamos poner de acuerdo. Finalmente decidimos que la cantidad de delegados que va a tener cada organización política en el Frente Amplio, es también fruto del resultado electoral.


 


En el plenario nacional de los sectores políticos quedan setenta y dos representantes y hay setenta y dos miembros de las bases: treintiséis de Montevideo y treintiséis del interior.


 


Nota: Esta entrevista fue realizada el 16 de marzo de 1995 con las declaraciones de los dirigentes Esteban Valenti, Enrique Rubio, José Korzeniak y Carlos Baráibar.


 


1    Como Líber Seregni, Carlos Quijano y Juan J. Crottogin, que pesaban en las decisiones tanto como las representaciones políticas.


2    Se refiere al período 89-91.


3    Marzo de 1995, fecha en que se hace esta entrevista.


4    Entre las veinticuatro personas firmantes había varios dirigentes comunistas, que luego abandonaron el partido. Este documento fue derrotado en el II Congreso del FA. Ni siquiera se debatió.


 


Tomado de Martha Harnecker, Una izquierda que avanza, 15 de mayo 1995.

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