Cuando las flotillas reavivan el debate global sobre Gaza
Salf Abu Keshek llegó a Barcelona. (AFP/AFP)

Además de visibilizar el bloqueo a Gaza y la crisis humanitaria, las flotillas tienen repercusión internacional a nivel simbólico y político, advierten voces expertas.

11 de mayo de 2026. Israel deportó este domingo a dos activistas extranjeros, un español y un brasileño, detenidos cuando intentaban llegar a la Franja de Gaza con una flotilla humanitaria.

El brasileño Thiago Ávila y Saif Abu Keshek, de origen palestino y nacionalidad española, se encontraban entre las decenas de activistas a bordo de una flotilla interceptada por el ejército israelí el 30 de abril en aguas internacionales, frente a las costas de Grecia.

Ambos fueron detenidos por las fuerzas israelíes y trasladados a Israel para ser interrogados, mientras que el resto fueron llevados a la isla griega de Creta y puestos en libertad.

La esposa de Ávila confirmó a AFP que el activista está en El Cairo y declaró en un breve mensaje que “están muy aliviados” y “ansiosos” de verlo nuevamente, y que cree que volverá a Brasil el lunes.

El ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, había indicado en X que Abu Keshek “se reunirá con su familia y seres queridos en las próximas horas”.

Keshek llegó por la tarde al aeropuerto de Barcelona, ciudad donde reside, donde fue recibido por decenas de activistas que coreaban “Viva Palestina” y “Boicot a Israel”.

No nos vamos a rendir (…) Hoy estoy llegando a Barcelona para preparar mi maleta y en unos días volver a juntarme con mis compañeros”, dijo Keshek.

El activista español había publicado previamente declaraciones en Atenas en las que pidió seguir la movilización y no olvidar a los prisioneros palestinos.

Dejo atrás de mí miles de prisioneros palestinos, niños, mujeres y hombres; estoy seguro de que el tratamiento al que fui sometido no es nada en comparación con el sufrimiento que padecen”, afirmó en redes sociales.

Más temprano, el Ministerio de Exteriores de Israel declaró en X que, una vez concluida la investigación, los activistas fueron deportados de Israel. La Cancillería no mencionó las acusaciones de “pertenencia a una organización terrorista”, que llevaron a los dos hombres a pasar más de una semana en prisión.

Israel no “permitirá ninguna violación” del bloqueo marítimo de Gaza, reiteró el ministerio en su mensaje.

Tras la liberación de los activistas, Adalah, la ONG israelí que los representó legalmente, declaró: “Desde su secuestro en aguas internacionales hasta su detención ilegal en completo aislamiento y los malos tratos a los que fueron sometidos, las acciones de las autoridades israelíes fueron un ataque punitivo contra una misión puramente civil”.

“El uso de la detención y el interrogatorio contra activistas y defensores de los derechos humanos es un intento inaceptable de suprimir la solidaridad global con los palestinos en Gaza”, añadió.

Durante su encarcelación en la ciudad costera de Ascalón, en el sur de Israel, Adalah denunció “malos tratos” y “abusos psicológicos”, así como interrogatorios de ocho horas, una iluminación potente en la celda 24 horas del día, aislamiento total y desplazamientos sistemáticos con los ojos vendados, incluso durante las visitas médicas.

Las autoridades israelíes rechazaron estas acusaciones. Israel controla todos los puntos de entrada a Gaza, que permanece bajo bloqueo israelí desde 2007.

Durante la guerra de Gaza, que comenzó en octubre de 2023, se agravó la escasez de suministros en el territorio, e Israel llegó en algunos momentos a cortar por completo la ayuda humanitaria.

“Una muestra de lo que vive el pueblo palestino”

En diálogo con Página/12, la exlegisladora de la Ciudad de Buenos Aires y activista de Global Sumud, Celeste Fierro, aseguró que el accionar de las fuerzas israelíes con las flotillas expuso la “impunidad de Israel y la complicidad sobre todo de la Unión Europea y particularmente del Estado griego”.

Fierro viajó en una de las 22 embarcaciones interceptadas cerca de Grecia, a más de mil kilómetros de Gaza. Según relató, ella y otras 180 personas fueron trasladadas a un buque militar que describió como “un centro de detención y torturas flotante”, donde “no hubo procesamiento ni aviso a las embajadas”. “Durante dos días vulneraron todos nuestros derechos con muchísima violencia. Fue una muestra muy pequeña de lo que vive el pueblo palestino”, detalló.

A bordo de más de 50 barcos viajaban activistas y trabajadores de la salud y la educación, además de suministros donados por organizaciones e individuos. Consultada sobre el destino de esa ayuda tras la interceptación de las embarcaciones, Fierro respondió que “dejaron a todos los barcos a la deriva, con la ayuda humanitaria perdiéndose”.

Si bien los tripulantes conocen los riesgos que implican estas misiones, Fierro explicó que la flotilla persiste porque es una “herramienta para seguir denunciando el genocidio, la complicidad de los distintos estados y para seguir poniendo en la agenda internacional que Palestina sigue resistiendo una política de limpieza étnica que lleva adelante Israel”.

Ante la pregunta sobre una posible nueva flotilla, la exlegisladora señaló que esperan que la actual, que partió de Creta hacia Turquía, sea la última y permita abrir un corredor humanitario permanente. No obstante, advirtió que, si eso no sucede, continuarán impulsando la organización y la movilización internacional.

El peso de las flotillas

El historiador y docente de la Universidad Nacional de Luján (UNLu), Martín Martinelli, afirmó en diálogo con Página/12 que además de visibilizar el bloqueo de Gaza y las dificultades humanitarias que genera, las flotillas tienen “repercusión internacional a nivel simbólico y político”.

En este sentido, recordó que en 2010 Israel interceptó en aguas internacionales al barco turco Mavi Marmara, parte de una flotilla humanitaria rumbo a Gaza. El operativo dejó 10 activistas muertos, más de 30 heridos y provocó una crisis diplomática con Turquía.

A nivel mediático e incluso en el posicionamiento de los gobiernos, más allá de que la confrontación diplomática después se traduzca, por ejemplo, en relaciones comerciales, abona al debilitamiento y a la controversia sobre cómo actúa Israel a nivel internacional, siempre asociado al interés de Estados Unidos de controlar esa región”, afirmó Martinelli.

El historiador destacó la repercusión que tuvo en Italia el ataque israelí del año pasado a Global Sumud: “La huelga multitudinaria que bloqueó puertos llevó incluso al gobierno de Giorgia Meloni, cercano a Estados Unidos y sin un apoyo directo a Palestina, a enviar embarcaciones de acompañamiento a la flotilla”.

En los últimos días, los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y de España, Pedro Sánchez, cuestionaron el accionar de Israel y reclamaron la liberación de Ávila y Abu Keshek. En la misma línea, la mandataria mexicana, Claudia Sheinbaum, reafirmó su apoyo al reconocimiento de Palestina como Estado y ofreció asistencia consular a los mexicanos de Global Sumud.

Martinelli sostuvo que a esos posicionamientos se suman otros hechos que evidencian el creciente cuestionamiento internacional a Israel, como la orden de arresto de la Corte Penal Internacional contra Benjamin Netanyahu y el reconocimiento “tardío” del Estado palestino por parte de varios países europeos.

En un contexto en el que la situación en Palestina “pasó a segundo plano por la expansión de la guerra a otros lugares de Asia Occidental”, el historiador sostuvo que “aunque pueda parecer infructuoso porque no logran entregar la ayuda, las flotillas generan el efecto buscado: volver a poner en agenda la crisis humanitaria palestina, ampliar la solidaridad internacional y aumentar la presión sobre Israel”.

Información adicional

Israel deportó a los activistas Thiago Ávila y Abu Keshek; llevaban diez días detenidos
Autor/a: Lucía Jiménez Donati
País:
Región: Medio Oriente
Fuente: Página12

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