El ‘brandwashing’ de Israel
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18 de julio de 2026

El Estado de Israel sostiene un genocidio y un apartheid colonial contra la población palestina en el territorio ocupado desde 1948. Al mismo tiempo, avanza con la anexión del sur de Líbano y lanza ataques permanentes contra Yemen e Irán. Ha impedido la llegada de ayuda humanitaria a la población gazatí, secuestrando en aguas internacionales y, posteriormente, torturando a decenas de ciudadanos de varios países del mundo que se han sumado a las dos misiones de la Global Sumud Flotilla. 

A pesar de que ha asesinado a más de 74 mil personas en Gaza desde octubre de 2023, los crímenes del Estado israelí permanecen impunes gracias al respaldo principal de Estados Unidos, Alemania e Inglaterra, así como por el apoyo regional de las monarquías de Arabia Saudita, Bahréin, Jordania y Emiratos Árabes. Opera también un silencio cómplice de otros estados cuyas oligarquías, policías y ejércitos tienen compromisos económicos y militares con Tel Aviv. 

Ni la Corte Penal Internacional ni la ONU han logrado frenar el genocidio. Sin embargo, la imagen del Estado de Israel está sumamente deteriorada. En todo el mundo, diversas colectividades se solidarizan con Palestina y presionan a sus estados para que dejen de ser cómplices. En consecuencia, para el grupo sionista que dirige Israel es necesario hacer un lavado de imagen a fin de poder revertir su descrédito y continuar con sus objetivos máximos: la apropiación total de la Palestina ocupada, el exterminio total de la población gazatí y la ampliación de sus fronteras bajo su ideal “Gran Israel”. 

Para revertir su descrédito, el ente sionista –que cada día se comporta más como una corporación trasnacional que como un Estado– aplica un brandwashing (lavado de imagen). Ese nombre corresponde a una táctica de las empresas para jugar con los sentimientos y las percepciones de las personas a fin de remozar su apariencia y potenciar sus ganancias. Así, una empresa que se dedica a vender bebidas ultraazucaradas promueve campañas contra la diabetes, las petroleras más contaminantes presumen una baja huella de carbono, las marcas de la moda lanzan campañas de comercio justo y materiales reciclados para encubrir la explotación de infantes en talleres clandestinos y la contaminación de las comunidades donde se instalan. Israel, por su parte, ofrece ayuda humanitaria. 

Tras los trágicos sismos ocurridos en Venezuela el pasado 24 de junio, un comando militar israelí se sumó a las labores de búsqueda y reconstrucción. Las operaciones son encabezadas por el general de brigada Elad Edri, jefe del Estado Mayor del Comando del Frente Interno del Ejército de Israel, quien ha tenido una labor intensa en las operaciones genocidas contra la población palestina en Gaza y en la anexión del sur de Líbano. Entrenado en el Colegio Real de Estudios de Defensa de Inglaterra, Edri encabeza una operación similar a la que implementó el Ejército israelí en Haití tras el sismo de 2010. En aquella ocasión, Israel fue investigado por la ONU por aprovechar las circunstancias para vender armas entre las pandillas haitianas. 

Venezuela había roto relaciones con Israel el 15 de enero de 2009 en respuesta a la masacre sionista contra Gaza en la llamada Operación Plomo Fundido. El entonces presidente venezolano, Hugo Chávez, acusó a Israel de cometer “un holocausto” contra el pueblo palestino. Bajo el mandato de Chávez y, posteriormente, de Nicolás Maduro, Venezuela apoyó a Palestina de diversas formas. Muchos jóvenes palestinos se han educado en Venezuela gracias al apoyo de ese país. Ante la tragedia desatada por los terremotos, los palestinos que viven en Venezuela y la embajada de ese país se sumaron inmediatamente a las labores de socorro. Hoy, como parte del brandwashing de Israel en Venezuela, Netanyahu declaró que su delegación militar está mostrando “la verdadera cara del Estado de Israel”, y que además de reconstruir ruinas, están reconstruyendo relaciones con el país sudamericano. 

Para acabar con el régimen del apartheid en Sudáfrica, fue necesario que los estados-nación rompieran relaciones con el régimen racista y criminal. Israel sabe que puede correr con la misma suerte que los supremacistas sudafricanos, por eso es tan importante su brandwashing y, en consecuencia, es tan crucial denunciarlo. La solidaridad con el pueblo de Venezuela no puede mancharse con sangre palestina. 

PD. El brandwashing israelí también está operando en México. Militares israelíes promueven con su grupo “Luchadores por la vida” (en hebreo el nombre es “Guerreros sin fronteras”) campañas “pacifistas” y “altruistas” en escuelas de Chiapas. Además de exigir la extradición de Tomás Zerón, actualmente prófugo en Tel Aviv y responsable de la desaparición de los 43 normalistas de Aytozinapa, el Estado mexicano debería de impedir ese tipo de operaciones y revisar el papel que tienen las empresas militares sionistas asentadas en México, entre ellas: International Security and Defense Systems, Israel Aerospace Industries, Plasan Sasa y Elbit Systems. 

*Magdiel Sánchez Quiroz, Filósofo, coordinador de las Obras escogidas de Fernando Martínez Heredia

Información adicional

Autor/a: Magdiel Sánchez Quiroz
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Fuente: La Jornada

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