15 de abril de 2026 . Después de cuatro días de injustificada demora en “cargar las actas” y de sucesivos “inconvenientes” para votar, (además de zonas donde se cortó el agua el mismo día de la elección) finalmente en Perú el sol empieza a mostrarse de nuevo (no solo el valor de la moneda que sostiene Julio Velarde en el Banco Central de Reserva de Perú, admirado por Caputo): el voto rural, el sur, los Andes, vuelven a poner las cosas en su sitio, eligiendo para el ballotage contra la hija de Alberto Fujimori, Keiko Fujimori, quien se presenta por cuarta vez consecutiva, al ex ministro de Comercio Exterior y turismo de Pedro Castillo (arbitrariamente preso), el psicólogo y congresista Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú.
Rafael López Aliaga, el ex alcalde de Lima, que organizó en su ciudad un homenaje a Charly Kirk pero no organizó nunca ningún homenaje a los 62 peruanos asesinados y miles de heridos (como Diego Quispe Livisi, quien tiene 100 perdigones de plomo en el cuerpo, que no se pueden extraer ni operar) por el régimen asesino de Dina Boluarte en enero 2023, se refirió a la gente de Puno, Juliaca, y Ayacucho, (que le lanzaba huevos a la salida de una Iglesia) como “gente basura”. “Gente de mierda”. Este mismo alcalde del Sodalicio, una organización de la Falange y Opus dei cerrada por el Papa Francisco en 2024 y a cuyos miembros el Papa León XV dijo hace pocos días que iban a reparar e indemnizar por lo padecido en Perú, se refiere en una entrevista con Agustín Laje (el 13 de abril) a que la gente rural “no tiene instrucción”. “Es imposible que sepan llenar una planilla tan compleja”. “Es imposible que hayan ido a votar masivamente, como sostiene IPSOS”. Nuevamente -como en la elección en que triunfó Castillo en 2021- dirán lo que ya dijeron antes: ¡dirán que los indios no saben votar!. ¡Pero sí saben!. Y lo han hecho: su candidato es el candidato de Pedro Castillo, a quien Castillo le entregó su sombrero de Chota para que lo cuide y defienda. Castillo, a quien quisieron aculturizar cuando fue Presidente, (decían que “olía” mal) pidió el voto para Sánchez más de una vez (la última en redes hace una semana), porque la Corte Suprema, que no lo pudo condenar por el delito de rebelión, de todos modos le prohibió a Castillo ser candidato. No es solo un símbolo. Es la confianza de millones de peruanos y peruanas que vieron en 2022 cómo su voto era pisoteado. No respetado. En Perú gobiernan de facto quienes fueron derrotados en las urnas. Por eso la elección fue “un caos”. Porque no hay un presidente legítimo para organizarlas (Balcázar es un “Presidente” invisible, como fue Jerí antes, removido luego de visitar un chifa de noche con un buzo que le cubría el rostro). Porque todas las instituciones han sido cooptadas, una a una: el tribunal constitucional, la fiscalía, la defensoría del pueblo. No queda ninguna institución en pie. Todo ha sido desnaturalizado. Muchos opositores han sido perseguidos. Criminalizados. Inhabilitados. Están presos. Lo de Sánchez Palomino no es una excepción ni una particularidad. Es el sol que no se puede tapar más.
Hace años que insistimos por el mundo (con el invaluable apoyo de México) en que Castillo es un presidente irregularmente destituido. Fue removido del cargo sin respetar la constitución ni el reglamento del congreso peruano, que establece en forma taxativa, en su artículo 89 inciso A, el piso mínimo de votos para llevar a cabo un “acuerdo inmediato” de vacancia por “incapacidad moral”. El piso mínimo que figura en el reglamento (para una vacancia “exprés”) del congreso es 104. Castillo fue vacado entre comillas -porque no fue una vacancia en sentido jurídico- con 101 votos. Con 3 votos menos que el piso mínimo que indica la ley. Esta falla grave aún no se percibe. Pero la gente del sur sí la reconoce. Por eso votó como votó. Porque está cansada de tanta hipocresía. De tanto silencio de los “magistrados”. De los que supuestamente sí “saben” votar “bien” pero no saben sumar 104. No podemos mirar para otro lado. El pueblo de Perú no lo hizo, demostrando una vez más que los “doctores”, jueces, y fiscales, no saben más de “derecho” que la gente “simple” de la Sierra. No lo defienden mejor los jueces.
Hasta el 28 de Julio de 2026, en que sucederá finalmente (porque todas las otras no lo fueron) una transición “constitucional”, el único presidente constitucional, legítimo, mal removido, del Perú, es Pedro Castillo. No tiene otro nombre. Por eso la gente del Sur optó por respaldar a su candidato. Es una reivindicación. Porque comparte con nosotros -sus abogados- lo que la derecha peruana califica de “falsa narrativa”. Pareciera que sumar 104 votos o pedir respeto a un reglamento es promover una “narrativa”. No defender la ley. La gente de la Sierra no habrá estudiado Derecho ni sabrá mucho de leyes. Pero defendió no solo su voto: defendió el Derecho peruano, la legalidad, como no lo hizo ninguna institución local ni regional. Ningún magistrado. Ningún juez “interamericano”. Ninguna “misión de observación” electoral. Nadie. El pueblo de los Andes peruanos, solo, las mujeres de la Sierra (siempre ¡solas!) a quienes les arrebataron un hijo, el papá de Rosalino Flores, asesinado a balazos que le destruyeron el estómago (se escondía detrás de un árbol para que no lo mataran, lo mataron lo mismo, estaba desarmado, como todos los manifestantes de ese día) la madre de Mamani Hancco, o de Romario Quise Garfias Beckham (un joven de 18 años que soñaba con ser futbolista y recibió un impacto de bala en el cráneo), no solo están “votando” ahora, está defendiendo la legalidad como nadie lo ha hecho. Por eso el ONPE demoró cuatro días en cargar las actas del sur. Estiró lo más que pudo. Porque sabían que cambiarían, una vez cargadas, todo el resultado que esperaban en Lima. Y así fue.
La exfiscal de la Nación, Delia Espinoza, arbitrariamente removida de su cargo, (terruqueada por Fernando Rospigliosi, presidente de este Congreso corrupto, quien se burló de otro manifestante asesinado por su gobierno, un cantante de hip hop, el joven Truko, de 32 años) fue electa en el Colegio de Abogados de Lima por sus pares. Los abogados la eligieron. Hay una reparación que viene naciendo en silencio. El Perú está dejando de tapar el sol con la mano. Está volviendo a la legalidad democrática. Pero ninguna institución jurídica alzó la voz todo este tiempo. Solo el pueblo salvará al pueblo. Ningún abogado. Ninguna “comisión” (el relator para Perú en la CIDH disimuló tres largos años todas las denuncias hechas, que fueron sistemáticamente desoídas y cajoneadas, como denunció Raúl Samillán, hermano del médico internista de 29 años, Mario Antonio Samillán Sanga, es importante repetir estos nombres, no olvidarlos, que no desaparezcan: este médico fue asesinado cuando intentaba auxiliar a los heridos de las protestas, informa la BBC el 13 de enero de 2023). Ningún tribunal hizo nada por ellos (al contrario, amnistían a los criminales, defendidos por Rospigliosi, quien fue condenado en un tribunal civil por “terruquear” a una Fiscal de la Nación). La gente. La Sierra. Los invisibles de Arguedas. Ellos son. Lo que Lima no entiende.


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