El pacto, que no tiene fecha de vencimiento, permite a Washington establecer nuevas bases y zonas de defensa en la isla ártica.
22 de septiembre de 2026. Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia firmaron este martes, en los márgenes de la Asamblea General de la ONU, el acuerdo de seguridad que alcanzaron tras las amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump, de invadir la isla ártica. Así, Washington tendrá a partir de ahora y de forma indefinida una amplia presencia militar, en la que pretende blindar al territorio de crecientes actividades de adversarios, como Rusia y China.
El documento fue ratificado en una ceremonia en presencia de republicano, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, y el primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen. “Esto es algo extraordinario para Europa y para Estados Unidos, para todo el mundo y para Groenlandia. Va a ser increíble, y la gente de Groenlandia ha sido muy amable”, declaró Trump. “El pueblo de Dinamarca ha sido increíble, así que sé que va a ser una relación fantástica a largo plazo”, agregó.
Aval de Dinamarca y Groenlandia
Por su parte, Frederiksen afirmó en una rueda de prensa conjunta con Nielsen: “En el acuerdo está muy claro en el preámbulo que hay un respeto absoluto por la soberanía del Reino de Dinamarca, la integridad territorial de Groenlandia y su derecho de autodeterminación”. Sin embargo, admitió: “No puedo dar garantías de qué dicen otros, pero estoy contenta por ver a un presidente estadounidense que está feliz con este acuerdo”.
Nielsen, quien abrió la rueda de prensa en groenlandés, dijo sentirse seguro y muy satisfecho con el acuerdo, y habló de “día histórico”. “Queridos compatriotas, ahora podemos respirar con alivio”, afirmó Nielsen, quien habló sin embargo de que ahora será necesario reconstruir la confianza con Washington después de las amenazas lanzadas en los últimos meses contra este territorio autónomo del Reino de Dinamarca por el presidente estadounidense y que eso llevará tiempo.
Trump, que en su primer mandato (2017-2021) ya estuvo interesado en este territorio autónomo danés, generó a principios de este año una fuerte tensión con Groenlandia, Dinamarca y el resto de socios de la OTAN al sugerir la posibilidad de invadir militarmente la isla por razones de “seguridad nacional” ante lo que consideraba un avance en la influencia de Rusia y China sobre la zona.
El detalle de lo acordado
El acuerdo, que respeta la soberanía y la integridad territorial del Reino de Dinamarca y el derecho a la autodeterminación del pueblo groenlandés, alude ya en su preámbulo a los “desafíos de seguridad en el Ártico y el Alto Norte derivados del aumento de la actividad militar de adversarios y del creciente interés estratégico en la región” como argumento para la firma del mismo. El documento complementa el acuerdo de defensa de 1951, enmendado en 2004 para incluir a Groenlandia, que ya concedía a Estados Unidos amplias prerrogativas para establecer nuevas zonas de defensa en la isla.
Estados Unidos solo mantenía en Groenlandia la base espacial de Pituffik (en el norte), tras décadas de reducción de su presencia, pero ahora el acuerdo permitirá a Washington específicamente establecer bases adicionales en Narsarsuaq (sur) y Mestersvig (oeste). También podrá establecer zonas de defensa adicionales y reforzar sus operaciones o instalaciones militares en consulta con Copenhague y Nuuk. Asimismo, Dinamarca y Groenlandia deberán examinar las solicitudes para establecer instalaciones militares sin personal militar permanentemente desplegado fuera de esas zonas de defensa.
Según el acuerdo, EE.UU. gozará para sus buques, aeronaves y vehículos del derecho de “libre acceso y circulación” entre las zonas de defensa a través de Groenlandia, incluidas las aguas territoriales, por tierra, aire y mar. Esto también podrá aplicarse a las instalaciones militares. Los aviones estadounidenses podrán sobrevolar y aterrizar en cualquier territorio de Groenlandia, incluidas las aguas territoriales, y los buques estadounidenses podrán tener “acceso submarino” y moverse dentro de las aguas territoriales “sin restricciones”, en principio.
Washington, Copenhague y Nuuk acuerdan también que el territorio situado en las proximidades de una base estadounidense no se utilizará de ninguna manera que amenace su seguridad y se comprometen a trabajar conjuntamente para combatir el espionaje en la isla ártica. El acuerdo deja claro que “no se permitirá que ningún Estado que no sea miembro de la OTAN establezca sus propias instalaciones militares” con o sin personal en Groenlandia, ni se le permitirá mantener “una presencia permanente de fuerzas militares”, salvo que Dinamarca, Nuuk y EE.UU. lo acuerden de diferente manera.
El acuerdo no tiene fecha de expiración y solo podrá modificarse mediante consentimiento mutuo, de manera que Washington se garantiza su presencia en Groenlandia de manera indefinida, incluso en el caso de que la isla ejerza su derecho a la autodeterminación para convertirse en un Estado independiente.


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