La próxima batalla de la inteligencia artificial es por el derecho a cobrar

Europa abrió una discusión que puede redefinir el negocio de la IA generativa: determinar bajo qué condiciones las tecnológicas pueden utilizar noticias, libros, música e imágenes para entrenar sus modelos.

La expansión de la inteligencia artificial generativa abrió una disputa que trasciende la innovación tecnológica. En el centro del conflicto aparece una pregunta económica: ¿quién debe recibir una compensación cuando un sistema de IA aprende utilizando millones de obras creadas por otras personas?

La Comisión Europea dio un nuevo paso sobre este asunto el 29 de septiembre, al abrir una consulta destinada a evaluar si el marco europeo de propiedad intelectual debe reforzarse frente a los cambios producidos por la inteligencia artificial y otras tecnologías digitales.

El proceso recibirá aportes hasta el 3 de noviembre de 2026 y está dirigido a autores, titulares de derechos, empresas desarrolladoras de IA, medios de comunicación, entidades de gestión colectiva, investigadores, intermediarios digitales, organismos públicos y asociaciones de consumidores.

La iniciativa no supone todavía la presentación de una nueva ley. Sin embargo, puede anticipar futuras medidas europeas sobre autorización, remuneración y transparencia en el entrenamiento de modelos generativos.

¿Puede una IA aprender gratuitamente?

Para producir textos, imágenes, videos, música o respuestas informativas, los modelos necesitan analizar enormes cantidades de información. Una parte de esos materiales puede estar protegida por derechos de autor.

Las compañías tecnológicas consideran que el acceso a grandes volúmenes de datos es indispensable para desarrollar modelos competitivos. Los creadores y las industrias culturales sostienen, en cambio, que el entrenamiento constituye un aprovechamiento económico de obras ajenas y que debería requerir autorización o alguna forma de pago.

La consulta de la Comisión comprende cuatro grandes asuntos: el uso de contenido protegido por sistemas de inteligencia artificial, la piratería digital de acontecimientos en vivo, la remuneración de músicos e intérpretes y la aplicación de los derechos de autor en la investigación científica.

Según la Comisión Europea, el objetivo es determinar si las normas actuales ofrecen una protección efectiva frente a las nuevas formas de utilización tecnológica de las obras.

El periodismo, en el centro del conflicto

La discusión tiene una dimensión especialmente sensible para los medios de comunicación. Los asistentes de IA pueden procesar artículos periodísticos y ofrecer una respuesta completa dentro de sus propias plataformas. En esos casos, el usuario obtiene la información sin ingresar al sitio que realizó la investigación, consultó las fuentes y financió la producción de la noticia.

Este funcionamiento puede provocar una transferencia de valor: el medio asume el costo de producir la información, pero la plataforma tecnológica concentra la consulta, la relación con el usuario y, eventualmente, los ingresos comerciales.

En una resolución aprobada en marzo de 2026, el Parlamento Europeo advirtió sobre los efectos que los servicios de IA generativa pueden tener sobre el tráfico, los ingresos y la sustentabilidad de la prensa. También vinculó la cuestión con la diversidad informativa y el pluralismo de los medios.

Licencias, exclusión y transparencia

Entre las alternativas que comenzaron a debatirse aparece la creación de licencias colectivas por sectores. Este sistema permitiría negociar el uso de repertorios completos de noticias, canciones, libros o imágenes, en lugar de celebrar acuerdos individuales por cada obra.

El Parlamento Europeo también pidió que se respete la decisión de los titulares que no deseen entregar sus contenidos para el entrenamiento de modelos. Para que ese derecho sea efectivo, será necesario desarrollar mecanismos técnicos de exclusión que las plataformas puedan identificar y cumplir.

Otro punto central es la transparencia. Los autores necesitan conocer qué materiales fueron utilizados para poder reclamar una autorización o compensación. Las empresas, sin embargo, suelen argumentar que divulgar en detalle sus bases de entrenamiento podría exponer secretos comerciales o información estratégica.

Europa deberá encontrar un equilibrio entre ambos intereses: permitir el desarrollo tecnológico y, al mismo tiempo, ofrecer herramientas concretas para que los creadores puedan ejercer sus derechos.

La discusión también avanza en Estados Unidos. El 29 de septiembre, un tribunal de apelaciones confirmó una victoria de Thomson Reuters en un caso relacionado con el uso de material protegido para entrenar un sistema de inteligencia artificial.

El litigio no involucraba un modelo generativo como ChatGPT, pero representa un antecedente relevante porque analiza hasta dónde puede una empresa utilizar contenidos ajenos para desarrollar un producto competidor.

Las demandas promovidas por escritores, editoriales, medios, artistas visuales y compañías musicales muestran que todavía no existe una respuesta jurídica uniforme. Cada país deberá resolver si el entrenamiento está comprendido dentro de las excepciones permitidas por sus leyes o si necesita autorización de los titulares.

La discusión pendiente en Argentina

Argentina cuenta con la Ley 11.723 de Propiedad Intelectual, sancionada originalmente en 1933 y modificada en distintas oportunidades. Como ocurre con buena parte de las legislaciones internacionales, su estructura fue concebida mucho antes de la aparición de la IA generativa.

La norma no establece expresamente un régimen específico para el uso de obras durante el entrenamiento de modelos. Esa ausencia deja abiertas preguntas importantes para medios, escritores, músicos, fotógrafos, productores audiovisuales y desarrolladores tecnológicos argentinos.

Una futura regulación debería determinar si las compañías necesitan obtener autorización, qué información deben publicar sobre sus bases de entrenamiento y cómo pueden los autores reservar sus derechos. También deberá resolver si conviene impulsar acuerdos individuales, licencias colectivas o algún sistema especial de remuneración.

Información adicional

El negocio de la IA generativa
Autor/a: Página12
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Fuente: Página12

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