La revolución sexual que cambió la vida animal hace 574 millones de años: “El estrés fue clave”
Dos zorros rojos en Rusia, en abril de 2026.Yuri Smityuk / TASS vía ZUMA Press / DPA vía Europa Press

09/06/2026. En el campo de la paleontología, que se dedica a estudiar la historia profunda de las especies y de la vida en la Tierra, existe un antiguo enigma: por qué los primeros animales apenas cambiaron durante millones de años, antes de que una segunda ola de diversificación diera un gran impulso al progreso evolutivo. Para ayudar a resolver este misterio, un equipo científico de la Universidad de Cambridge estudió fósiles de los animales más antiguos conocidos del planeta, que datan de hace 574 millones de años. Los resultados, publicados en la revista Nature Ecology and Evolution, podrían haber dado con una de las claves:  el sexo. O más bien, la ausencia del mismo.

    La reproducción asexual de los primeros animales

    El equipo de investigación había determinado previamente que estos primeros animales se reproducían asexualmente. Lo hacían como las fresas actuales. Es decir, propagaban estolones –tallos aéreos– a partir de los cuales generaban criaturas genéticamente idénticas. En las aguas del Ediacárico, ricas en nutrientes, prosperaron. “La vida era bastante agradable durante el período Ediacárico, por lo que la necesidad de tener relaciones sexuales era bastante limitada“, afirma en un comunicado Emily Mitchell, autora principal del estudio e investigadora en el departamento de Zoología de Cambridge.

    Junto a Andrea Manica, utilizaron una combinación de escaneo láser, análisis espacial e inteligencia artificial para estudiar fósiles de la reserva ecológica de Mistaken Point, que se encuentra en la isla canadiense de Terranova. Declarada como Patrimonio Mundial de la Unesco, se trata de una de las fuentes más ricas del mundo de fósiles del Ediacárico. Las científicas emprendieron este viaje para ayudar a determinar por qué se ralentizó la evolución animal temprana y por qué podría haberse acelerado de nuevo.


    Las investigadoras determinaron que la reproducción asexual mediante estolones limitaba la competencia, y luego crearon un modelo informático para simular cómo se comportarían las primeras comunidades animales bajo diferentes estrategias reproductivas. Ejecutaron el modelo miles de veces, mientras que una red neuronal ayudó a seleccionar las simulaciones que mejor se ajustaban a los patrones de diversidad observados en el registro fósil. Este enfoque, conocido como Computación Bayesiana Aproximada, permitió a las científicas reconstruir, a partir de los datos reales, hasta qué punto se dispersaron los organismos y con qué intensidad compitieron por los recursos.

    Mediante este método, las paleontólogas demostraron que la dispersión limitada vinculada a la reproducción asexual basada en estolones podría explicar por qué las primeras comunidades animales tenían relativamente pocas especies. Asimismo, los resultados arrojan luz sobre cómo un cambio posterior hacia una mayor dispersión y reproducción sexual coincidió con un repentino estallido de diversidad evolutiva.

    Competencia y estrés, detrás del desarrollo evolutivo

    La competencia y el estrés han sido factores clave en la evolución durante miles de millones de años, pero en las profundidades del Ediacárico, la reproducción asexual limitaba la competencia. “Si estás conectado a tu vecino mediante estos estolones, compartes nutrientes y no necesitas competir con él”, explica Manica en una nota de prensa. Sin embargo, a medida que la vida en el Ediacárico se extendió lentamente desde las profundidades del océano hacia aguas menos profundas, los primeros animales se enfrentaron a mayores presiones: las mareas, las tormentas, los cambios de temperatura y los niveles de nutrientes hizo la vida más precaria, lo que conllevó una mayor competencia por los recursos.

    “En lo que respecta a la competencia y el estrés, ambos fueron factores clave para la evolución”, aclara a este medio Emily Mitchell. “Según la teoría de la evolución de Darwin, la idea es que el estrés provoca competencia entre los organismos. Así, debido a la presencia de mutaciones, existe la posibilidad de que este estrés inducido por la competencia dé lugar a nuevas formas de hacerle frente, y de este modo se produce la adaptación”.

    “Es probable que la reproducción por estolones desempeñara un papel clave a la hora de limitar la evolución animal temprana, reduciendo la diversificación”, apunta el texto de la investigación. “La aparición posterior de la movilidad y la generalización de la reproducción sexual, junto con la consiguiente reducción de la reproducción por estolones, provocaron un aumento de la competencia, lo que llevó a las comunidades a adoptar una dinámica más basada en los nichos”, concluye.

    “Si de repente te encuentras en un entorno donde prácticamente te matan un par de veces al año, eso lo cambia todo”, expresa Mitchell. “El estrés conduce a la reproducción sexual, y cuando eso sucede, podemos observar un aumento masivo en las distancias de dispersión, ya que los animales intentan colonizar nuevas áreas debido al aumento de la competencia“. A medida que estos primeros animales se adaptaron a un nuevo modo de reproducción y a nuevos hábitats, se produjo un aumento correspondiente en la diversificación, lo que dio lugar a la “segunda ola” de evolución animal del Ediacárico, un proceso que se aceleró aún más en el Cámbrico, una vez que los animales adquirieron movilidad.

    Referencia:

    Emily Mitchell y Andrea Manica, “The influence of reproductive mode on resource competition and diversity patterns in Ediacaran early animal communities”. Nature Ecology and Evolution (2026). DOI: https://doi.org/10.1038/s41559-026-03094-2.

    Información adicional

    Un nuevo estudio realizado por investigadoras de Cambridge trata de arrojar luz sobre uno de los grandes enigmas de la paleontología: por qué había pocas especies de los primeros animales de la historia.
    Autor/a: Adhik Arrilucea
    País:
    Región:
    Fuente: Público

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