Elon Musk anuncia que en 2027 venderá sus robots humanoides por unos 16.000 euros. El dueño de Tesla ya afirmó en Davos que avanzamos hacia un mundo en el que “habrá más robots que personas”.
“A veces se meten en el mercado productos sin terminar y cuyo efecto es cero. Eso es lo que le ha pasado a Elon Musk con el coche autoconducido”, advierte a ‘Público’ el experto Adrián Todolí.
30/01/2026. Elon Musk, dueño de Tesla y de la red X entre otras empresas, protagonizó la semana pasada uno de los momentos más álgidos del Foro Económico Mundial que se celebró en la ciudad suiza de Davos. El hombre más rico del mundo se atrevió a hacer una serie de predicciones y algún que otro anuncio sobre sus proyectos empresariales. Entre las primeras, el tecnomagnate más próximo a Donald Trump afirmó que nos encaminamos hacia un mundo en el que “habrá más robots que personas”.
Musk también anunció que a partir de finales de 2027 Tesla comercializará al público la última versión de sus robots humanoides, conocidos como Optimus Gen 2. Quiso dejar claro ante un público entregado que el futuro de Tesla va a depender cada vez más de la producción de robots y menos de la fabricación de vehículos, hasta ahora su principal línea de negocio.
Con su división de robots Optimus, Tesla pretende que estas máquinas de aspecto humanoide puedan trabajar tanto en una fábrica como en tareas cotidianas más livianas, como hacer la compra o cuidar niños, entre otras actividades. De hecho, Optimus Gen 2 ya es capaz de llevar a cabo múltiples tareas del hogar al disponer de la habilidad de pasar la aspiradora, cocinar y mover todo tipo de objetos, en función de las indicaciones del usuario. Musk explicó incluso que Tesla ya ha utilizado su robot para realizar tareas sencillas en sus fábricas de coches, y añadió que para finales de este año Optimus podrá incluso realizar tareas más complejas.
Creados en el año 2022 —la segunda generación, la actual, es de diciembre de 2023—, los robots Optimus de Tesla tendrán un precio que rondará los 20.000 dólares (16.400 euros), una cantidad inferior a lo que cuesta un coche de Tesla. Optimus está equipado con una batería eléctrica, que le proporciona energía de 2,3 kilovatios/hora y 52 voltios de voltaje nominal. Además, dispone de cinco dedos en cada mano, imitando la anatomía del ser humano, e incluye tanto conectividad WiFi como soporte de audio.
A la espera de ver si la fecha adelantada por Musk se concreta (en mayo de 2025 el dueño de Tesla ya dijo que empezaría a vender sus robots a finales del año pasado), el anuncio reabre un debate que en los últimos años está tomando cada vez más fuerza: la llegada de la era de los robots y sus implicaciones económicas y, sobre todo, laborales.
Tesla no es la única gran empresa que apuesta por la robotización. Meta, la empresa de Mark Zuckerberg, también ve en los robots humanoides el futuro de la IA, lo que le ha llevado a la empresa a reorganizarse a nivel interno para potenciar las áreas de robótica e IA. Esta es una línea de producto que también sigue Apple. El mercado de la robótica es cada vez más competitivo.
Ante el avance de la robótica y de la IA, cualquier economista sabe que el mercado de trabajo se prepara para una revolución tecnológica. Eso no es ninguna novedad, porque ese asunto está sobre la mesa desde hace ya tiempo. Los trabajadores y sus representantes, los sindicatos, muestran su temor al uso de robots para trabajos que hasta ahora desarrollan los humanos
Tanto es así, que en 2025, en Francia se planteó una idea bastante llamativa: la posibilidad de que los robots que sustituyan el trabajo humano coticen a la Seguridad Social como si fueran un trabajador más y compensar la pérdida de cotizaciones tradicionales.
La propuesta francesa puede parecer un tanto peregrina, pero refleja perfectamente el recurrente debate entre quienes sostienen que el desarrollo de nuevas tecnologías, de la IA y de la robótica va a destruir empleo y quienes mantienen lo contrario.



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