Palestina, el exterminio de sus médicos

El médico pediatra palestino Hussam Abu Safiya, director del hospital Kamal Adwan, con su bata se aproxima al tanque del ejército israelí a las afueras del centro médico en la ciudad de Gaza en ese fatídico 28 de diciembre de 2024, cuando ya el espacio hospitalario había sido asaltado y su personal evacuado. Estas imágenes han dado la vuelta al mundo. Son las últimas que tenemos de él, caminando de motu proprio hacia ese tanque. El doctor Safiya había sido interrogado y golpeado por soldados israelíes y herido en la pierna el 23 de noviembre de ese mismo año. 

Israel afirmó, como en muchos otros casos de instalaciones sanitarias atacadas, que el hospital albergaba a miembros de Hamas. Razón suficiente para abatir el inmueble y a todos los que estuviesen adentro. “Estamos muriendo dentro de los hospitales, nos están aniquilando, el lenguaje del respeto mundial ha desaparecido”, Safiya denunció en llanto ante la cámara apenas unos días después del asesinato de su hijo Ibrahim, en octubre de 2024. Desde entonces, más de mil 500 trabajadores de la salud han sido asesinados en ataques israelíes contra instalaciones y transportes médicos (Middle East Eye 22/06/25).

El genocidio tiene múltiples caras, no sólo son bombas y drones asesinos contra la población de manera generalizada, también el asesinato a niños y niñas con una bala en la cabeza, el cerco sanitario y alimentario que va minando a la población, el asesinato dirigido a periodistas y, como hoy denunciamos, a todo personal médico y trabajador sanitario. Desde el 13 de noviembre de 2023, 36 hospitales fueron atacados y sitiados en flagrante violación de la Convención de Ginebra de 1949, provocando la muerte de bebés neonatos y dejando a miles de pacientes sin tratamientos ni cirugías. El blanco simbólico mayor fue el hospital Al Shifa, con 150 especialistas sanitarios, atacado con drones y francotiradores en octubre de 2023. 

El caso del médico Khaled Hamouda del Hospital Indonesio, es indudablemente un caso emblemático por tratarse de una masacre intencionada en 2023. Hamounda pertenecía a una familia de médicos, de la cual el ejercito israelí asesinó a 10 de sus miembros. El personal sanitario ha sido incluso atacado directamente en sus hogares (Gaza: doctors under attack, Channel 4, 2025). 

Como en los peores momentos del horror totalitario de la Alemania nazi, el ejército israelí ha generado campos de concentración temporales llamados “black sites”, sitios negros, donde llevan a civiles indefensos y al personal sanitario. La existencia de estos espacios del horror, fuera del escrutinio de las cámaras de periodistas o de la ciudadanía, muestra el intento genocida por evadir responsabilidades jurídicas, permitiendo las aprehensiones, humillaciones y torturas sin ninguna consecuencia, si es que la hubiera. 

La conducta del ejército israelí en sus ataques a los hospitales y personal sanitario de Gaza responde a una lógica y patrones de asalto definidos. Se trata de un encadenamiento de acciones: 1) ataques aéreos y bombardeos a los edificios hospitalarios; 2) cerco terrestre y bloqueo de insumos; 3) asalto con presencia de tanques artillados y excavadoras; 4) detención de personal médico, pacientes y acompañantes; 5) forzar la evacuación, y 6) generar la inoperatividad. (Report. Attacks on hospitals, ONU, 2024). En esta espiral de violencia, según se ha documentado, prosigue el patrón de tortura: 1) traslado de civiles y personal sanitario a los sitios negros; 2) traslado a centros de detención en Israel; 3) interrogatorio, y finalmente, 4) tortura con abusos físicos, sicológicos y violaciones sexuales (Gaza: doctors under attack, Channel 4, 2025). 

Tras la primera invasión al hospital Kamal Adwan en diciembre de 2023, cuando el ejército de Israel cercó la ciudad de Gaza, el doctor Abu Safiya había denunciado la presencia de los quadcopters (cuadricópteros) con kilos de explosivos. Estos artefactos capaces de volar y ser monitoreados a distancia, fueron usados para asesinar premeditadamente a civiles y al personal sanitario. En el hospital tenían a 22 bebés en cuidados intensivos. Safiye denunció a la prensa la brutalidad con la que Israel generó masacres (The disappearance of Dr. Abu Safiya, Fault Lines, 2025). 

Luego de ser capturado, el doctor Abu Safiya fue enviado a la prisión de Sde Teiman, que es una base militar israelí ubicada en el desierto de Néguev, a unos 29 kilómetros de la frontera con Gaza, convertido en un campo de tortura. Entre los detenidos maltratados también había trabajadores sanitarios palestinos que habían sido capturados durante las redadas israelíes en los hospitales de Gaza. Meses después, Abu Safiya fue trasladado a la prisión de Ofter en Cisjordania. Su aprensión significó el punto de inflexión en el colapso del sistema sanitario. En ese momento incluso sus denuncias hablaban del uso de armas sofisticadas que desprendían diversos polvos: “hemos recibido cuerpos decapitados y gente que llegó en pedazos”, explicó Abu Safiya, mientras su hospital atendía a pacientes malheridos en el suelo del quirófano, pasillos y salas de espera. Las víctimas principales: niños, mujeres y ancianos. 

El pasado 31 de mayo, el hospital Mártires de Al-Aqsa anunció que sus quirófanos habían dejado de funcionar tras la avería total de sus generadores eléctricos, lo que ha provocado la suspensión de los quirófanos y pone en riesgo inminente de cierre las unidades de diálisis, cuidados intensivos neonatales, cuidados intensivos y laboratorios (Al Mayadeen, 31/05/26). 

Ezzideen Shehab es un médico palestino que regresó a Gaza pocos días antes del 7 de octubre de 2023. Se desempeñaba como voluntario en el Hospital Indonesio. En diciembre de 2024 fundó el Centro Médico Al-Rahma, que sufrió daños en numerosas ocasiones antes de ser finalmente destruido en julio de 2025. Shehab publicó el libro de testimonios Diario de un joven doctor (2025), que hoy es preciso revisar a la luz de los crímenes de Israel contra los médicos. El sábado 30 de mayo de este año, el médico Yamal Abú Aoun, jefe del servicio de anestesia del hospital Yafa, fue asesinado tras un ataque aéreo israelí en Deir al Balah. 

Hoy, la vida de Hussam Abu Safiya corre peligro, encarcelado, torturado, desnutrido, sin atención médica; no tiene ningún cargo judicial, lo cual es la norma dentro de ese sistema de injusticia israelí. Numerosas campañas demandan su liberación, las redes sociales se movilizan para tratar de evitar que su encarcelamiento arbitrario y sin proceso judicial continúe minando su vida. Así como lo periodistas se han unido a nivel internacional denunciando a Israel por el asesinato de cerca de 300 hombres y mujeres del gremio, es necesario que los médicos y el personal sanitario del mundo, y por supuesto de nuestro país, alcen la voz. Si el juramento de la medicina de Hipócrates respecto al deber y misión ética de los médicos, mandato respaldado por la Convención de Ginebra de 1948, tuviera sentido, deberíamos ver consecuencias contundentes. En lugar de eso, vemos la repetición de estos actos genocidas de extermino cada día. Palestina sigue siendo un ejemplo, ahora, por el compromiso, convicción y humanismo de sus doctores y personal médico. 

19 de junio de 2026

Por, Márgara Millán* y Juan Trujillo Limones**

*Profesora en la UNAM 

**Profesor en la Universidad de Nuevo México

Información adicional

Autor/a: Márgara Millán y Juan Trujillo Limones
País: Palestina
Región: Medio Oriente
Fuente: La Jornada

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