Con los votos rurales y de las poblaciones más alejadas, Sánchez ha ido ampliando su ventaja. Pero el factor del voto de los peruanos en el extranjero no permite establecer como irreversible esa tendencia.
09 de junio de 2026. El Perú sigue envuelto por la incertidumbre. Un día después del balotaje por la presidencia no se define un ganador. Una mínima diferencia de votos entre el izquierdista Roberto Sánchez y la ultraderechista Keiko Fujimori no permite establecer un triunfador cuando faltan contabilizarse solamente el cinco por ciento de los votos. Pero el candidato progresista parece estar más cerca de la victoria. Al cierre de este artículo, con el conteo oficial al 94,95 por ciento, Sánchez está adelante con 50,1 por ciento y Keiko Fujimori obtiene 49,9 por ciento, una diferencia de poco más de 36 mil votos, con 18,9 millones contabilizados.
La importancia del voto en el exterior
Con los votos rurales y de las poblaciones más alejadas, los últimos del país en contarse, donde Sánchez gana ampliamente, el candidato progresista ha ido ampliando su ventaja con cada reporte –en cada entrega del conteo hay un avance de décimas en el porcentaje de votos contados- desde que en la tarde del lunes pasó adelante cuando el conteo estaba cerca al 94 por ciento. Pero el factor del voto de los peruanos en el extranjero, del que se ha contado solamente el 6,33 por ciento, en el que suele ganar la derecha, no permite establecer como irreversible esa tendencia a favor de Sánchez. Las impugnaciones de actas, hasta ahora el 1,6 por ciento del total, unos 300 mil votos, que tendrán que ser revisadas por los jurados electorales, podría retrasar la proclamación de un ganador varios días, incluso semanas. Las autoridades judiciales han puesto como fecha límite para proclamar un ganador el 15 de julio. La transmisión del mando presidencial es el 28 de julio.
El fujimorismo se aferra al voto en el extranjero para alimentar sus esperanzas de voltear el resultado. Fuera del Perú hay alrededor de un millón de inscritos para votar, de los más de 27 millones de electores habilitados, pero el ausentismo entre esos votantes suele ser alto, en la primera vuelta votaron 400 mil. Este voto es la única opción que le queda a la ultraderecha para ganar, porque la tendencia de un triunfo de Sánchez en el país se ha consolidado, aunque por una estrecha diferencia. Así lo reconocen en el fujimorismo. Fujimori gana en Lima y las principales ciudades de la costa, Sánchez lo hace en el resto del país, con abrumadora ventaja en las zonas andinas y rurales. Una polarización que divide al país en dos, que repite, como un calco, lo ocurrido en las elecciones de 2021, en las que Pedro Castillo derrotó por una escasa diferencia a Keiko Fujimori.
Entre el domingo y el lunes los dos candidatos se han ido turnando en el primer lugar. Una situación cambiante que alimenta la incertidumbre. Al cierre de las mesas electorales en la tarde del domingo, dos encuestas a boca de urna colocaron primero a Fujimori por una estrecha diferencia. Cuatro horas después, cuando decenas de simpatizantes fujimoristas celebraban en las afuera de la casa de Keiko Fujimori, el resultado se dio vuelta con un conteo rápido que ponía primero a Sánchez con 50,3 por ciento. Un segundo conteo rápido confirmó su primer lugar. Pero en la primera entrega del conteo oficial apareció adelante la jefa del fujimorismo. Se mantuvo en el avance del conteo oficial hasta la tarde del lunes, cuando Sánchez, con los votos rurales, la alcanzó y la pasó. El candidato progresista ha ido ampliando su ventaja en el tramo final del conteo. Queda la duda si la ventaja que logre sacar en el país le alcanzará para resistir la arremetida del voto del extranjero favorable a la derecha.
“Seremos capaces de llamar al más amplio consenso”
Sánchez se ha mostrado prudente frente al conteo rápido y el avance del conteo oficial que lo dan ganador, ha dicho que hay que esperar el resultado final, pero también se ha mostrado confiado en su victoria. Este lunes aseguró estar sereno y expresó su confianza en que el conteo oficial confirme la victoria que le dan dos conteos rápidos.
Preguntado por la polarización en el país evidenciada en esta elección, Sánchez destacó la coalición que ha formado con distintos partidos y organizaciones, y expresó que tiene la voluntad de dialogar y llegar a consensos. “Seremos capaces –dijo- de llamar al más amplio consenso para que los únicos enemigos sean la corrupción y la pobreza. Para derrotar la pobreza y la exclusión de nuestra patria hay que ser capaces de reunirse con todos los peruanos”.
En la noche del domingo, después de conocido el conteo rápido que lo colocaba en primer lugar, Sánchez apareció, acompañado por su esposa, en el balcón de su local partidario en la céntrica plaza San Martín para dirigirse, en tono celebratorio, a sus entusiasmados seguidores, que agitaban banderas y coreaban consignas de victoria. Antes se había reunido con dirigentes de su partido Juntos por el Perú y de otras agrupaciones con la que ha cerrado alianzas para formar una coalición que aspira gobernar. Con ellos escuchó el resultado del conteo rápido que revertía las cifras de los dos sondeos a boca de urna que lo habían dado perdedor.
“Compañeros, pueblos de todas las sangres, pueblo profundo, pueblo peruano, hoy en esta noche bendita, frente a nuestro santo pueblo, el Perú de todas las sangres viene anteponiendo la voluntad primaria de la recuperación de la democracia para todos los pueblos”, fueron las palabras con las que el candidato progresista comenzó su discurso, que no llegó a ser de victoria, pero se le pareció, en el balcón de la histórica plaza San Martín. “Empieza el hito constructivo para acabar con el pacto mafioso que se ha apropiado de nuestro gobierno”, expresó, en alusión a la coalición de derecha que encabeza el fujimorismo y que controla el Congreso, y que desde ese poder influye decisivamente en el gobierno y ha capturado una serie de instituciones, como el Tribunal Constitucional, la Fiscalía, la Defensoría del Pueblo, la Junta Nacional de Justicia que nombra y destituye jueces y fiscales. Prometió acabar con esa situación y recuperar una democracia plena.
Dudas frente a los dichos de Keiko
Keiko Fujimori señaló este lunes que hay que esperar “con calma, con mucha prudencia”, el resultado oficial de las elecciones. Se comprometió a respetar ese resultado, aunque no la favorezca. En las elecciones de 2016 y 2021 que perdió por estrecho margen no reconoció los resultados electorales e intentó impugnarlos denunciando fraude sin evidencias –algo que en ambas elecciones fue descartado por todos los observadores internacionales- y cuando fracasó en ese intento desde el Congreso boicoteó a los presidentes que la derrotaron, abriendo el ciclo de inestabilidad política en el país que ha llevado a tener ocho presidentes en los últimos diez años. Ahora asegura que eso no se repetirá, pero no ha hecho una autocrítica sobre esas acciones. El lunes habló de diálogo y de tender puentes. Algo que va en contra de lo que ha sido la conducta política de la hija del fallecido dictador Alberto Fujimori.
El domingo en la noche, después del conteo rápido que le quitó el primer lugar y del discurso celebratorio de su contrincante, Keiko Fujimori salió de su casa para ir a un hotel donde hizo una breve declaración ante la prensa. No aceptó preguntas. “Nos encontramos en un empate técnico, hasta el momento no hay ningún ganador en esta contienda, por tal razón serán días largos hasta conocerlos”, dijo. La celebración que se había programado terminó en caras largas. Esa noche del domingo, entre el fujimorismo había una sensación de velorio. Por el contrario, en el entorno y los seguidores de Sánchez había ambiente de celebración.
Este lunes, los dos candidatos optaron por la prudencia y breves apariciones públicas y escuetas declaraciones a los medios. Los antecedentes de Keiko Fujimori han puesto en duda su respeto al resultado electoral si pierde.



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