Moscú. Lunes 13 de julio de 2026. Drones ucranios impactaron la madrugada de este domingo otros 10 buques cisterna en el mar de Azov, con lo que impidieron que suministren combustible que tanto necesita la península de Crimea, virtualmente bloqueada al poner bajo serio riesgo el tráfico marítimo por el estrecho de Kerch, y cuatro transbordadores rusos, que se usan en la logística militar.
Desde el pasado lunes, cuando empezaron los ataques cotidianos contra las embarcaciones rusas en el mar de Azov, Ucrania –mediante comunicados diarios de Robert Brovdi, comandante de la unidad de aparatos aéreos no tripulados– reporta haber hundido, incendiado o dañado por impactos de drones 90 petroleros, remolcadores, transbordadores y buques de carga seca.
Esta situación obligó a las autoridades rusas a cerrar temporalmente la navegación desde el sábado pasado en el canal Don-Azov, que une el río con el mar homónimos y que es fundamental para la exportación de cereales de Rusia.
Arde refinería de Sizrán
Asimismo, Ucrania siguió bombardeando instalaciones del sector energético en el interior de Rusia y este domingo, atacada ya en ocasiones anteriores, volvió a quedar en llamas la refinería de Sizrán, en la región de Samara, perteneciente a la petrolera Rosneft.
La semana pasada Rusia atacó tres veces Kiev con misiles y drones, lo que dejó un elevado número de víctima mortales, heridos y edificios destruidos. La defensa antiaérea ucrania sigue siendo especialmente vulnerable a los misiles balísticos, pero Rusia empleó en total sólo 41 artefactos Iskander.
También continuó con los bombardeos en Jarkov, Sumy y otras ciudades ucranias y, por segunda jornada consecutiva, los puertos de Odesa y Chornomorsk, en el mar Negro, de acuerdo con un comunicado del ministerio de Defensa ruso, que asegura este domingo haber destruido “instalaciones que se usan para descarga y almacenamiento de cargas militares, combustibles y lubricantes”.
Cambios en gobierno ucranio
El presidente de Ucrania, Volodymir Zelensky, propuso este domingo a la todavía primera ministra, Yulia Sviridenko, ocupar una de las embajadas claves dentro de lo que llamó “estrategia política renovada” que hace necesario efectuar una “reorganización del gobierno”.
De acuerdo con la nueva estrategia, “cada eje prioritario de la política exterior estará a cargo de una persona concreta con amplia experiencia, capaz de llevar a cabo lo que acordamos entre líderes (en las recientes cumbres del G-7 y de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, OTAN) y lo que espera el pueblo ucranio”, explicó Zelensky en redes.
Agregó: “agradezco a Yulia su labor clara, estable y eficaz en el cargo de primera ministra (…). Le propuse encabezar una nueva e importante línea de actuación en las relaciones con un socio clave”.
Para Kiev, no hay embajadas más relevantes que Washington y Bruselas. Quien vaya a la primera, entre otros delicados encargos, tendrá que concretar los acuerdos verbales para obtener la licencia que permita fabricar proyectiles para las baterías antiaéreas Patriot y quien lo haga en la segunda, sede de la Unión Europa y de la OTAN, no sólo avanzar en el proceso de adhesión comunitaria, sino también en el proyecto antibalístico de algunos países europeos.
Sviridenko, por medio de un mensaje en Telegram, confirmó que dejará el cargo de primera ministra y mostró su disposición a “seguir sirviendo al Estado ucranio y a cumplir las tareas para reforzar la posición de Ucrania, defender los intereses nacionales y acercar una paz justa”.
Zelensky, que comenzó consultas con los posibles candidatos y los distintos grupos de la élite gobernante, aún no ha propuesto a la Rada o Parlamento al sucesor de Sviridenko.
La prensa ucrania maneja varios nombres, entre ellos Serhiy Koretskyi, director general de Naftogaz (consorcio público del petróleo y el gas); Denys Shmihal, vicepremier y titular de la cartera de Energía; Ihor Klymenko, ministro del Interior; Mikhaylo Fedorov, ministro de Defensa, e Ihor Terejov, alcalde de Járkov.


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