- El CEO de Meta rechaza la idea de desacelerar la carrera de la IA y aprovecha la coyuntura para promocionar su último producto, Muse, como una herramienta segura.
- Las principales tecnológicas estadounidenses han destacado la importancia de la seguridad. No obstante, los modelos de negocio determinan los matices que distinguen sus propios intereses.
16/09/2026. Los líderes de las principales empresas tecnológicas se han posicionado tras el pánico generado por un posible apocalipsis provocado por la IA. Pero faltaba uno por hablar. El consejero delegado de Meta, Mark Zuckerberg, por fin ha roto su silencio. El creador de Facebook ha defendido el desarrollo de la inteligencia artificial con todas las garantías de seguridad. Se ha expresado así en pleno debate sobre los riesgos de los que advertían otros grandes tecnólogos, como los dueños de Anthropic, OpenAI, xAI o Google. Sin embargo, el empresario ha rechazado la idea de frenar el avance del sector, diferenciándose así de sus homólogos.
Los recientes mensajes publicados por Dario Amodei (Anthropic), Sam Altman (OpenAI), Demis Hassabis (Google) o incluso Elon Musk (xAI) apostaban por la desaceleración de la IA ante la actual falta de control sobre los últimos modelos. Esto no implicaría frenar el entrenamiento de los mismos, pero sí la comercialización. De todos modos, la postura del magnate que controla Facebook, Instagram y WhatsApp, evidencia las diferencias internas del sector tecnológico. De hecho, tampoco las cuatro compañías que habían adelantado su posicionamiento comparten al 100% la misma mirada.
La rentabilidad de Anthropic, que se vende como “woke”
“Anthropic mantiene probablemente la postura más cauta de la industria, promoviendo el freno del desarrollo si la alineación no está garantizada y aplicando ‘líneas rojas’ estipuladas, incluso si ello supone perder lucrativos contratos estatales”, explica a Público Nuria Oliver, doctora por el Media Lab del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y cofundadora de la Fundación ELLIS Alicante, dedicada a la investigación sobre IA.
La tecnológica de Amodei fue la única que rechazó compartir Claude con el Departamento de Guerra. En concreto, se negó a eliminar las barreras de uso para armas autónomas o para vigilancia doméstica masiva en EEUU. De este modo, Anthropic “intenta mostrarse como la firma woke, como la firma comprometida que no se vende ante el capital“, valora en conversación con este medio Ekaitz Cancela, periodista especializado en tecnología y autor de libros como Despertar del sueño tecnológico o Utopías digitales.
Sin embargo, “solo lo hace porque va en ventaja. Es la única firma de inteligencia artificial que el próximo semestre, como han anunciado ya, va a ser rentable”, apunta el experto. En concreto, este sería el segundo trimestre consecutivo en el que prevé obtener beneficios. “Se espera que OpenAI sea rentable en 2029″, continúa Cancela. Asimismo, pone de relieve que Anthropic, pese a tener una posición económica ventajosa que le permite mostrarse como “woke“, no lo es.
La empresa de Amodei tiene un contrato de colaboración con Palantir Technologies, cuyas herramientas se utilizan para la vigilancia y control de la Policía en EEUU o el ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas). “Secuestraron a Maduro gracias a Anthropic”, recuerda Cancela, ya que se utilizó Claude en la operación por la que el Ejército estadounidense raptó al presidente de Venezuela. De acuerdo con el experto, estos hechos darían cuenta de cómo la tecnológica establece un discurso y una imagen que difiere realmente de sus políticas empresariales. Y es en este contexto en el que también se mueve a la hora de posicionarse respecto del desarrollo de la IA.
OpenAI, “a remolque”
Anthropic no es la única compañía que ha abogado por desacelerar el avance tecnológico o que ha advertido de sus riesgos. OpenAI decidió retrasar su salida a bolsa este fin de semana, a la luz de los últimos acontecimientos. En este sentido, la empresa de Sam Altman ha ido “a remolque de Anthropic en este debate, pero finalmente también ha adoptado una posición más cautelosa y estaría ralentizando sus propios planes”, analiza para este diario Pablo Haya Coll, director del área de Business & Language Analytics en el Instituto de Ingeniería del Conocimiento (IIC).
“Hay coincidencia pública, pero distintos grados de concreción”, expresa Mikel Galar, investigador en el departamento de Estatistika, Informatika eta Matematikak en la Universidad Pública de Navara (UPNA). En concreto, “Anthropic ha presentado el plan y Sam Altman se ha comprometido a incorporar evaluadores externos“. Coincide con esta idea Carles Gallel, profesor de los Estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Apunta que “Anthropic es probablemente la empresa que ha adoptado una postura más contundente“, pero que “OpenAI se encuentra bastante cerca de esta posición”.
En cualquier caso, Lucía Velasco, codirectora del Laboratorio de Diplomacia e IA en la Universidad de Oxford, recuerda que la compañía de Altman “escondió durante meses un incidente”. Sus agentes de IA atacaron a la empresa Hugging Face –comúnmente conocida como “el GitHub de los desarrolladores”– durante una evaluación de seguridad. OpenAI hizo públicos los hechos en julio de este año después de que Reuters los destapara. Asimismo, destaca que los diferentes postulados están también relacionados con el contexto económico y financiero de cada entidad. “Cuando no tienes accionistas mirando la cotización te puedes permitir más declaraciones explosivas”, indica.
Diferencias entre las que sí cotizan en bolsa
La situación es distinta entre las empresas que dependen de los accionistas. “Nvidia, Intel, ASML, Samsung o SoftBank han visto sus acciones caer después de esta petición de ralentización”, afirma Velasco. De las tecnológicas que han hablado públicamente, “Google obviamente es la más cauta porque es cotizada y dice que los detalles hay que trabajarlos”, apunta. En este sentido, Pablo Haya Coll explica que su postura se basa “en avanzar en el desarrollo tecnológico como parte de la mejora de sus suite de productos”.
El investigador del IIC ve de un modo distinto la posición de xAI, que también cotiza en bolsa como parte de SpaceX. Considera que la tecnológica de Elon Musk “mantiene una posición más ambivalente”. El magnate “lleva años alertando sobre los riesgos de la IA, mientras su compañía compite agresivamente por aumentar sus capacidades“. En una línea muy similar se expresa Velasco, quien recuerda que el tecno-oligarca “dijo tres palabras mientras lanzaba Grok 4.7 ese mismo fin de semana”. Para Nuria Oliver, esta compañía “encarna el aceleracionismo tecnológico al rechazar las restricciones éticas tradicionales y priorizar la velocidad de desarrollo y la máxima autonomía funcional sin frenos preventivos”.
Entre las empresas que cotizan en bolsa, la filosofía empresarial de Google y la de xAI difieren. La primera mantiene una postura que pretende ser más precavida, mientras que la de la segunda sostiene un equilibrio ambivalente. Las declaraciones de Zuckerberg se posicionarían en la dirección de Google, en tanto en cuanto apuesta por la seguridad y al mismo tiempo promociona su último modelo de IA como ejemplo de la misma. No obstante, a excepción de la propuesta de evaluadores independientes, está por ver cómo cada firma materializa su propia política en esta materia. “Falta comprobar cómo se traducen estos anuncios en prácticas verificables”, concluye Mikel Galar.


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