“Acuerdo EEUU-Irán”: un fraude y una chapuza 
Una persona sostiene un retrato del ayatolá en una manifestación organizada por el estado de Irán. Europa Press

Por Nazanin Armanian

Analista política y traductora persa y dari

19/06/2026

El mal llamado acuerdo de paz entre EEUU e Irán, es un simple memorando de entendimiento (MoU), cuyos puntos en gran parte ya se habían alcanzado en las últimas negociaciones entre ambos Estados en Omán en 2025, siendo vulnerados por Israel en junio del mismo año con la guerra de doce días contra Irán bajo falsos pretextos.

Las autoridades islámicas, disfrazadas de los guerreros del medievo (la celebración anual de Ashura les confunde aun más), creyeron que con los grupos armados que han patrocinado con el dinero de los trabajadores iraníes en Siria, Gaza y Líbano, iban a entretener a Israel impidiendo su ataque a Irán: desconocían la capacidad de un monstruo que como Eduardo Manostijeras puede eliminar a varios objetivos a la vez.

Luego llegaron más negociaciones (secretas) para anunciar un alto el fuego el 9 de abril por EEUU, que en realidad era para identificar más lugares de Irán para bombardearlos en junio, cuando destruyeron grandes infraestructura del país y de paso decapitaron su cúpula político-militar, incluido a Ali Jamenei, matando a al menos 5.000 civiles.

Ahora, con la farsa que ambos Estados han organizado en torno a su MoU, se pretende ocultar:

  • La gran batalla que se está librando entre la superpotencias para mantener o alterar el orden mundial desde el Golfo Pérsico.
  • El juego de suma cero en curso por la hegemonía regional, protagonizado por las dictaduras religiosas israelí, iraní, turca y árabe.
  • La delicada situación de los mandatarios de EEUU, Irán e Israel, que tienen a sus pueblos decididos a acabar con ellos.

Y ninguna de estas realidades desaparecerá con un acuerdo.

El MoU público

El texto del MoU está tan desconectado de la realidad que revela la existencia de otro pacto, eso sí oculto, y que éste simplemente está para manipular a la opinión pública de ambos países. Destacamos algunos:

El fin inmediato y permanente de la guerra en todos los frentes, incluido el Líbano (punto 1). Siendo el matrimonio EEUU-Irán de tres, con Israel en medio, y que actúa como el Estado número 51 de EEUU (aunque hay 14 razones del apoyo incondicional de Washington a Tel Aviv), y bombardea el País de los Cedros sin cesar, se plantean dos preguntas:

  • ¿Qué ha hecho Trump para salvar el MoU? No obligar a Netanyahu, el genocida de palestinos a parar, sino pedir a “un líder muy fuerte, un tipo duro”, Ahmed al-Sharaa, el jefe de Al Qaeda sirio convertido en presidente, que hiciera el trabajo sucio de Israel, eliminando a Hezbolá (o sea, arrasar el sur del Líbano donde habitan cientos de miles de personas). Y lo ha hecho sin importarle que su brillante idea sólo expandiría la guerra. Por el momento, el viejo terrorista se ha negado: está ocupado en exterminar a los kurdos sirios, acabando con los que quedaron de Rojava; pero también teme por las represalias de Irán y la posible reacción de los chiítas del país.
  • ¿Por qué el negociador de Irán, Bagher Ghalibaf, ha firmado el MoU a sabiendas de que Netanyahu justamente iba a utilizar al Líbano para sabotearlo? No es por solidaridad con los libaneses que sufren, pues de ser así incluiría a Gaza también. Es un viejo miembro del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) del régimen que más ejecuta a sus propios ciudadanos en el mundo, cuando además la mayoría absoluta es de la clase trabajadora. Entre las razones están las ingentes inversiones del CGRI en diferentes negocios en el sur del Líbano, y el intento de rebajar la presión del sector “anti-acuerdo” del régimen, que está convocando a sus seguidores para acudir a las “noches de la juerga bélica“, celebradas en las plazas públicas de las grandes ciudades del país, pidiendo incluso la ejecución del Ministerio de Asuntos Exteriores Abbas Araghchi y la dimisión del propio Ghalibaf como presidente del parlamento. Les acusan de traición, de ser agentes del enemigo y de pactar con Donald Trump, el mismísimo asesino del caudillo de la teocracia Ali Jamenei, en vez de vengar su sangre.

EEUU retirará sus fuerzas de las zonas próximas a Irán en un mes (punto 4). ¿En serio? ¿Sus 40.000 soldados instalados en una veintena de bases militares? ¿Romper la estructura de seguridad creada desde hace 80 años y entregar la zona a China y Rusia? Lo que hará es mandar fuera de la zona a los pocos miles de soldados que había convocado por la guerra. Irán seguirá siendo uno de los países más rodeados de bases militares de EEUU del mundo.

“EEUU se compromete a poner fin a todo tipo de sanciones impuestas a la República Islámica de Irán” (punto 7). Por la complejidad de dichas sanciones, impuestas por la ONU, EEUU, la Unión Europea, Trump no podrá levantarlas pues además no obtendrá el apoyo del Congreso. Ni Barak Obama pudo obtenerlo en 2015.

EEUU liberará, si todo va bien, los fondos y activos de Irán congelados o restringidos (punto 11). ¿Entregarle cerca de mil millones de dólares? ¡Jamás, nunca lo hará! Y no sólo por el temor a que los utilice para desarrollar sus misiles balísticos, sino porque la contención del progreso político, social, militar y económico de Irán forma parte de la Doctrina de Doble Contención en EEUU desde 1980: Irán, que no el régimen islámico, es la última pieza del llamado “Eje del Mal” que quedaba por destruir, en favor de consolidar la posición de un diminuto país llamado Israel que es 81 veces más pequeño que Irán. Además, ni es una de las primeras reservas de petróleo y gas del planeta, ni cuenta con una sociedad orgullosa de ser una de las principales cunas de la civilización y cultura humana y lo seguirá siendo aunque la gobierne Incitatus, el caballo de Calígula. Por estas mismas razones, junto con la inestabilidad política del país que irá en aumento, no se espera una inversión de 300.000 millones de dólares en Irán por EEUU y sus socios árabes del Golfo Pérsico (punto 6). En el mejor de los casos, EEUU le puede permitir al CGRI cobrar unas monedas por el tránsito de barcos por el estrecho de Ormuz, y no como peaje, sino como “servicios prestados”, dándole la falsa sensación de haber ganado algo material y tangible para que pueda presumir ante los suyos.

En el punto 2, “Abstenerse de interferir en los asuntos internos del otro”, la teocracia fascista ha conseguido que Trump haga lo mismo que sus antecesores: no criticarle, ni mucho menos intentar derrocarle por la catastrófica situación de los derechos humanos (es el que bate su propio récord, por ejemplo, en ahorcar a las mujeres), así que podrá seguir incrementando el número de sus patíbulos. “EEUU nunca quiso un cambio de régimen ni instalar a Reza Pahlavi en Irán”, afirma J.D. Vance para tranquilizar a los islamistas de Teherán, y echa así un jarro de agua fría a la extrema derecha monárquica mostrando su preferencia por la versión religioso-medieval de esta corriente política capitalista. Fue Carter, el inventor del Yihadismo, quien expulsó al Sha y colocó a Jomeini en su trono. ¿No apoyó EEUU al nacionalcatolicismo y sus campos de concentración y exterminio en España por anticomunista?

Los únicos puntos viables

  • El levantamiento del bloqueo del Estrecho de Ormuz (punto 5) por parte de Irán, y de los puertos iraníes por EEUU (punto 4).
  • En este punto, EEUU ha demostrado que, a pesar de su devastador poderío militar, ya es un imperio en decadencia, sin capacidad de convertir sus logros militares en logros políticos, por lo que podrá recurrir a la fórmula de la israelización de la guerra, ahora que ha hecho la mayor parte del trabajo de destrucción de Irán, dejando que continúe con una guerra de baja intensidad aplicando la Estrategia de Monstruo de Komodo hacia Irán: no rematarlo sino dejar que las profundas heridas que le ha infringido le consuman, para luego despedazarlo, devorarlo.

Los enemigos de MoU

Todo el aparato político y de seguridad israelí, y sobre todo Netanayahu, que no se conforma con menos del desarme total de Irán, y encima las encuestas le dan como el perdedor de las próximas elecciones parlamentarias de octubre, utilizará los ataques a Hezbolá (que no es un “proxy” sino la rama libanesa del CGRI) para provocar a Teherán. No va a dejar pasar esta oportunidad histórica de encontrar a Irán en sus momentos más débiles, y justo cuando controla el cielo iraní, y sus redes de infiltrados están presentes hasta en los búnqueres de sus autoridades.

AIPAC, el grupo de presión porisraelí estadounidense, que en un comunicado  se opone al acuerdo y apoya los ataques de Israel contra Hezbolá. 

Los principales países árabes del Golfo Pérsico, que fueron objetivos principales de los misiles de Irán durante la guerra, y consideran que el MoU no les protege de las futuras acciones de su vecino. Los jeques están tanteando la formación de una OTAN Islámica, con la participación de Turquía, Pakistán, Indonesia y dirigida por Egipto, para defenderse. Prefieren el fin del régimen chiíta, que ha intentado minar su influencia en los países árabes (Irak, Líbano, Siria, Yemen, territorio de Gaza, etc.), a apuntalarlo.

El propio régimen de Irán, tanto la facción “pro-acuerdo” como la “anti”, debido a que:

  • Se trata de un Estado religioso que pone su objetivo de construir un imperio chiíta por encima de los intereses nacionales.
  • Actualmente está siendo dirigido por los militares incapaces de pensar con mentalidad diplomática.
  • Aunque los “pro acuerdo”, que aplicaron el dicho de “si no puedes con tu enemigo, únete a él”, y firmaron el pacto nuclear con Barak Obama en 2015, han renunciado a armas nucleares, la confrontación con EEUU y la destrucción de Israel, en favor de salvar lo que queda de la teocracia tras la guerra, les interesará volver a la guerra (eso sí, siempre que sea de baja intensidad, y sólo con Israel) como fórmula para exportar la crisis interna, para seguir aplastando las protestas populares. Los contra como Ebrahim Azizi, jefe de la Comisión de Seguridad Nacional del Parlamento, informan de un plan titulado “Acción recíproca de las Fuerzas Militares y de Seguridad de la República Islámica”, que prevé una recompensa de 50 millones de dólares por matar a Donald Trump. La pregunta no es si realmente pueden perpetrarlo, sino, ¿cuántos platos de lentejas se podrían poner en la mesa de millones de niños hambrientos iraníes con este dinero?

Es hora de que la ONU promueva un referéndum en Irán para que los ciudadanos, secuestrados por el régimen más criminal de los últimos siglos, puedan pronunciarse sobre el sistema político y las relaciones internacionales que protejan sus vidas y sus intereses.

Hoy hay un nuevo equilibrio de poder en Oriente Medio, en el que Irán herido  y exhausto, ha perdido la guerra organizada por Trump y Jamenei, y entra en un ciclo de preocupante inestabilidad interna y nuevas rondas de guerra.

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