Bandazos

La reunión Trump-Petro, celebrada el 3 de febrero del año en curso, más allá de la andanada mediática que poco o nada ahondó en los trasfondos de la cita, y que en muchos cubrimientos presentó a los dos mandatarios en igualdad de condiciones, con el paso de los días permite visualizar el mar de incoherencias, ‘ingenuidades’ e imposiciones que de ella se desprenden. 

Lo primero que se debe resaltar de la cita es el mensaje simbólico que quiso enviarle al país el presidente colombiano, transmitiendo en todas las fotos tranquilidad, relajamiento, sobradez, podría decirse, queriendo con ello dejar sentado que la reunión fue entre iguales. “Aquí nadie está sometido”, es lo que más resalta de su porte, en la manera como está sentado, en la expresión de su rostro.

Se trata de una sensación reforzada por “el vendedor de embustes”, su anfitrión, quien en las fotos transmite complacencia, frescura, pero que, además, en la conversación, lo adula con “[…] gran honor, amo a Colombia”. Ya no resalta en su rostro la amenaza contra el ‘narcotraficante’ ni la de atacar a Colombia y hacer lo mismo que en Venezuela. Pero el efecto de ello, más las consecuencias desprendidas del llamado del agitador Petro en Nueva York, sí sobresalen y están presentes en los antecedentes a esta visita, procederes que dejan por el piso que se tratara de una reunión entre iguales: fumigar de nuevo con glifosato plantaciones de coca, bombardear campamentos guerrilleros y extraditar más connacionales, el último de ellos alias Pipe Tuluá, horas antes de la cita, como ‘presente’ para su anfitrión. Uno más en la lista de los centenares que ha enviado este gobierno, más de 810, mucho más que los gobiernos más godos que ha padecido el país y de lo cual se ufana el Presidente (“Soy el que más ha extraditado personas colombianas por estar metidas en ese tipo de negocio”), en actitud y política contrarias respecto de lo exigido por años de parte de la izquierda colombiana: respeto a la soberanía nacional.

El segundo aspecto por destacar son las ingenuidades que sobresalen en las declaraciones ‘positivas’ que da el Presidente, en las cuales quiere denotar que el país tiene la iniciativa sobre Estados Unidos y que quienes gobiernan aquel país están mal informados sobre nuestra realidad; pero, además, y esto es lo más grave: que no conocen a los controladores de los hilos del narco, como si no fueran conscientes del papel que juega lo narco en su política exterior. En esas expresiones se cae en el error de centrar el análisis en la persona, dejando de lado la estructura, el Estado y/o los intereses de largo plazo, que determinan el actual proceder del país imperial; igualmente, olvidando que es función de primer nivel del Presidente –si de verdad pretende que se suscite un cambio en el país– educar, tender luz para toda la población, de manera que esta se haga a fundamentos de todo orden para comprender en mejor forma el devenir del mundo y, en particular, de las relaciones entre Colombia y la Unión Americana.

Por ejemplo, 

Sobre la erradicación de las plantaciones de coca:

“Y le mostré los videos de cómo en la frontera con Ecuador, los campesinos de Colombia, afros, están arrancando las matas por miles. Y él vio el video y se sorprendió…”.

Sobre por qué el narcotráfico esta copando el sur del continente: 

“[…] el narcotráfico está huyendo hacia el sur por [nuestra] eficacia”.

Sobre los capos del narcotráfico

“Son tres objetivos de alto valor en Colombia, pero le dije que los capos capos no están viviendo en Colombia”. Y le mostré los nombres propios y los alias de los capos que dominan a los capos en Colombia y que viven en el extranjero, incluido Estados Unidos.

Sin embargo, en rueda de prensa con varios medios coordinados por Rtvc, evidencia la realidad:

“La primera línea del narcotráfico vive en Dubái, en Madrid, en Miami. Lo conocen las agencias de los Estados Unidos. Le pasé sus nombres al presidente Trump, sus lazos, más allá de sí mismos”.

Y ampliando igual realidad en respuesta dada a otro periodista: “[…] en Estados Unidos se conoce más incluso que en Colombia sobre persecuciones que no debieron darse y persecuciones que hay que dar a fondo. Y le pedí el favor de que juntemos fuerza para perseguir sus capitales y capturarlos fuera de Colombia, donde están viviendo, porque, si no, no acabamos el narcotráfico ni en Colombia ni en Ecuador ni en América Latina ni en Estados Unidos”.

Pregunta. ¿Podrá pensar el Presidente en algún momento que el narcotráfico se acabará cuando encarcelen o den de baja a uno u otro narco? ¿Lo vivido en el país a lo largo de décadas no será suficiente evidencia sobre ello? ¿Ingenuidad o ligereza en el momento de diseñar la política nacional en esta materia y en geopolítica?

Una más: ¿Desconocerá el Presidente la real función que cumple el narcotráfico en la política exterior, de control y dominio, de los Estados Unidos, y el nefasto papel que cumple al debilitar, con su violencia, los procesos sociales, al atomizar los tejidos sociales con su injerencia en los territorios, al tender sobre la sociedad temor y zozobra por el miedo que siembra la violencia demencial que procura aquí y allá?

¿No recordará el presidente Gustavo Petro que uno de los aspectos sustanciales de la “guerra contra las drogas”, declarada por Richard Nixón el 18 de junio de 1971, era criminalizar una juventud que abrazó la contracultura, y tras ello el propósito de control social, de atomizar las rebeldías y sus estructuras disidentes que las llevaban a confrontar de manera radical el establecimiento? Un propósito que aún hoy se mantiene en el centro de esta escena del “bien contra el mal”. Un actuar en el cual nunca ha estado presente, como factor fundamental, el drama social de los adictos que, a todas luces, son los eslabones finales de la tragedia potenciada por el narcotráfico. 

Manipulación

(Y él me dijo), “No me gustan las sanciones”. ¿Acaso no son estas, además de la fuerza, los ejes de la política imperial por estos días? ¿O de qué se trata todo aquello de castigar con aranceles a quien no se pliegue mansamente a sus decisiones y demandas?

Ingenuidad

“Se pueden crear guerras simplemente con un titular, con un chisme, con un trino, con una deformación de la verdad”.

Sometimiento

Pero no solo son extraditados a granel, ni glifosato, ni bombardeos sobre campamentos guerrilleros, haya o no menores de edad, también es más acción conjunta con las fuerzas armadas de los Estados Unidos en varios niveles, por ejemplo en inteligencia “[…] que nunca cancelé –expresó Petro– (…) porque la amplié”.

“[…] además está mi propuesta desde hace tiempo, incluso se la dije a Maduro y le conté a Trump que se lo había dicho. La de que hay que colocar el ejército de Venezuela con el colombiano en una operación común. De tal manera que quienes, arrodillados al narcotráfico, no saben que esa época pasó y que se inicia una nueva era y se quedaron en un inmediato pasado de codicia, pues sean derrotados”.

Se trata de un proceder en el cual el Presidente de nuestro país, en inocultable muestra de sometimiento ante el poder que hoy por hoy tiene a toda nuestra región, y mucho más allá de la misma, en la incertidumbre, pues “gringo que ladra sí muerde”1, coloca en bandeja de plata tres objetivos militares a ser concretados en acción mancomunada Colombia-Estados Unidos: “Los alias  de Pablito, Chiquito Malo e Iván Mordisco…”, definidos como objetivos de alto valor, además de llevar a cabo “[…] una ofensiva frontal contra el ELN en la frontera colombo-venezolana”2

Una determinación, por iniciativa colombiana, para calmar los afanes del gringo, que arrasa con la incumplida oferta de paz total que alimentó al gobierno del cambio, promesa que tanta expectativa y disposiciones despertó a lo largo y ancho del país, política integral para dar un salto de calidad y cantidad en el irresuelto conflicto amado que cruza al país.

La dinámica real que caracterizó esta cita, pasado el tiempo, es más clara. No extraña, por tanto, lo asegurado en reciente entrevista por Bernie Moreno, senador republicano, presente en la cita acá comentada, al asegurar que “lo que esperamos de Colombia es acción: interdicciones, sustitución de cultivos, extradiciones y una lucha real contra estas organizaciones criminales”.

En espera de lo cual, “Trump le puso (a Gustavo Petro) matrícula condicional”3.Y todos sabemos, por experiencia escolar, qué significa e implica esta tacha. 

1 Navarrete, Sebastián, periódico desdeabajo Edición 331, enero 19-febrero 19, 2026, pág. 18.
2 Daza, Francisco, “La reunión Petro-Trump y sus efectos en el Catatumbo”, Fundación Paz y Reconciliación, febrero 10/26.
3 Redacción Pares, febrero 9 de 2026, https://www.pares.com.co/bernie-moreno-se-fue-duro-contra-petro-trump-le-puso-matricula-condicional/.

Información adicional

Autor/a: Equipo desde abajo
País: Colombia
Región: Suramerica
Fuente: Periódico desdeabajo N°332, 20 de Febrero - 20 de Marzo de 2026

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