El terremoto político serbio: los estudiantes transforman la indignación en poder
Partidarios de la Lista de los Estudiantes celebran su victoria en las elecciones parlamentarias serbias en el centro de Belgrado, este domingo. AFP

Bruselas-26/10/2026

Un terremoto político ha sacudido Serbia y dos sentimientos dominan la escena: euforia e incredulidad. Euforia porque lo que comenzó como una protesta de estudiantes contra la corrupción se ha convertido en una victoria electoral aplastante que los sondeos no habían sido capaces de anticipar. “Serbia es libre” y “Vucic se va” fueron las consignas más coreadas.

Incredulidad porque Aleksandar Vucic aceptó su derrota sin rechistar, marcando así el fin de una era política. Existe consciencia de que la victoria de la Lista de los Estudiantes simboliza el rechazo de la sociedad serbia al sistema que ha dominado el país durante los últimos 14 años. “Estamos ante un nuevo comienzo. Es, tal vez, el principio de la democracia en Serbia“, afirma Aris Movsesijan, vicepresidente del movimiento Ciudadanos Libres.

Todo empezó hace dos años tras la caída de una marquesina de hormigón  en la estación de la ciudad de Novi Sad que dejó 16 muertos. Aquel accidente se convirtió en el símbolo de la corrupción y la impunidad, dando lugar a una ola de protestas que fue creciendo hasta convertirse en un movimiento de masas contra el Gobierno.

En un momento en el que Europa está viviendo un despertar de los movimientos estudiantiles, resulta difícil no plantearse hasta que punto la indignación puede desencadenar una transformación profunda del sistema. El caso de Serbia muestra como una protesta puede convertirse en una alternativa política. “Hemos demostrado que el cambio es posible cuando existe voluntad de hacerlo realidad”, declaró Ilija Srdanovic, cabeza de lista de los Estudiantes, tras conocerse la victoria electoral.

La Lista de los Estudiantes que ha ganado las elecciones no es un partido político tradicional. Es una plataforma electoral hetereogénea integrada por 250 personalidades entre las que figuran profesores universitarios, médicos, deportistas, artistas y activistas, la gran mayoría de ellos sin trayectoria política. No comparten la misma ideología política, sino que reúne diferentes sensibilidades que van desde la izquierda progresista hasta el conservadurismo nacionalista.

Lo que les une es el deseo de cambiar el sistema, de combatir la corrupción y de restablecer el Estado de derecho. Más allá de sus diferencias ideológicas, el objetivo es acabar con la concentración del poder y recuperar la independencia de la justicia, así como de los medios de comunicación. “Queremos construir juntos un país en el que todo el mundo tenga derecho a la verdad, a tener voz y a un futuro”, insiste Srdanovic.

El reto es ahora transformar la victoria en un cambio político duradero. De hecho poco se sabe sobre quién integrará el nuevo Gobierno y no se descarta que pueda permanecer en el poder tan sólo durante el tiempo necesario para restablecer el orden institucional, antes de convocar nuevas elecciones. “El nuevo Gobierno tiene la tarea de luchar contra la corrupción. Esa es la primera cuestión que debe abordar”, explica Movsesijan. “Todo el mundo pregunta por la Unión Europea, por Rusia, por Kosovo y otros asuntos, pero esas cuestiones quedan en un segundo plano porque antes tenemos que resolver muchos problemas internos”.

Pero la comunidad internacional observa atentamente lo que sucede en Serbia, dado que Vucic ocupa una posición estratégica en los Balcanes y ha jugado a varias bandas, manteniendo relaciones con Bruselas, pero también con Rusia y con China.

La reacción de Bruselas no se ha hecho esperar: ha felicitado a la Lista de los Estudiantes por su victoria y se ha ofrecido a apoyar las reformas, interpretando el resultado como una oportunidad para reactivar el acercamiento de Serbia a la Unión Europea. “La puerta de la UE está abierta y estamos preparados para avanzar juntos”, ha escrito en redes sociales Marta Kos, la comisaria europea de Ampliación. Serbia presentó su solicitud de adhesión al club comunitario en 2009, pero el proceso lleva años prácticamente estancado como consecuencia del retroceso democrático.

En las protestas del movimiento estudiantil no se han visto banderas europeas, como se vieron en las revueltas de Maidán en Ucrania o después en Georgia. Y el ingreso de Serbia en la Unión Europea no figura en el programa de la Lista de los Estudiantes. “Las banderas no están ahí, es cierto. Pero los valores sí están ahí. Se podría decir que sin necesidad de ondear banderas europeas, defendieron valores europeos como la democracia, los derechos humanos o el Estado de derecho”, explica Dusan Gajic, periodista serbio afincado en Bruselas. “Creo que existe un malentendido histórico entre algunos sectores que es necesario resolver”.

Las reticencias vienen en parte de la posición ambivalente que la Comisión Europea ha mantenido respecto al Gobierno de Vucic: por un lado, expresando preocupación por el deterioro político y la proximidad de Belgrado a Moscú; y por otro, manteniendo abierto el diálogo político y la cooperación económica. Uno de los casos más comentados fue el desarrollo de un proyecto minero para extraer litio en Serbia que contó con el apoyo de la Comisión Europea pero que produjo un fuerte rechazo social por sus efectos medioambientales.

Los estudiantes que impulsaron las movilizaciones no incluyeron sus nombres en las listas electorales para evitar que se se les acusara de carecer de experiencia política y profesional. Eso significa que no ocuparán los escaños, pero también que podrán exigir cuentas a sus representantes y vigilar que las promesas de cambio se cumplen.

Información adicional

El país balcánico se asoma a una nueva era tras la salida de Aleksandar Vucic del poder 14 años después. "Es, tal vez, el principio de la democracia en Serbia", aseguran los movimientos sociales.
Autor/a: Ana Lázaro
País: Serbia
Región: Europa
Fuente: Público

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