Elecciones Francia: retrocede la extrema derecha y la centroizquierda queda en primer lugar

 

Los resultados de las elecciones legislativas de este domingo en Francia muestran una Asamblea Nacional dividida en tres tercios sin que ninguna de las fuerzas obtenga la mayoría absoluta. El centroizquierdista Nuevo Frente Popular queda en primer lugar, seguido por la coalición Juntos de Macron y y dejando en tercer lugar a la extrema derecha de Agrupación Nacional. El primer ministro de Macron, Gabriel Attal, ya anunció su renuncia.

Los resultados de la segunda vuelta de las elecciones a la Asamblea Nacional expresan un importante retroceso de la extrema derecha de Agrupación Nacional (RN, por sus siglas en francés) que en las últimas semanas estaba ubicada como la ganadora indiscutida.

Según el recuento oficial la Asamblea Nacional queda dividida en tres tercios (y otras fuerza menores), con el Nuevo Frente Popular – NFP (Partido Socialista, Partido Comunista, Verdes y La Francia Insumisa de Jean Luc Mélenchon) obteniendo el primer lugar, seguido por Ensemble (Juntos), la coalición del presidente Emmanuel Macron, y recién en tercer lugar al Agrupación Nacional (RN) de Le Pen.

Con estos resultados ninguna fuerza obtiene una mayoría absoluta de 289 bancas para poder imponer el primer ministro por si solo sin hacer acuerdos con otra fuerza.

Los resultados publicados, faltando contabilizar solo tres bancas, muestran al NFP con 181 escaños, a Juntos con 166 escaños y a RN con 143 bancas. Luego le sigue la derecha tradicional de Los Republicanos que obtuvieron 45 escaños.

El mal menor: Bloqueo Republicano a la extrema derecha

El retroceso de la extrema derecha de Agrupación Nacional en esta segunda vuelta se explica por el acuerdo llamado Frente Republicano o Bloqueo Republicano por el cual los postulantes del Nuevo Frente Popular, de Juntos de Macron y algunos de LR, bajaron sus candidaturas para favorecer a candidatos de los otros partidos para que le ganen a los de Agrupación Nacional.

En el sistema electoral francés no pasan a segunda vuelta solo dos candidatos, sino todos aquellos que en primera vuelta hubieran logrado más de 12,5% de los votos por lo que había muchas circunscripciones en las que la segunda vuelta se disputaba entre tres y hasta cuatro candidatos diferentes. Fue en esos casos que el NFP y Juntos bajaron sus candidatos, que habían quedado en tercer o cuarto lugar, para evitar el triunfo de los de RN. La mayoría de los candidatos que se bajaron fueron del NFP, lo que explica también el remonte de Juntos, de Macron, en esta segunda vuelta.

Esta política del mal menor para bloquear al partido de Le Pen, incluyó que los candidatos del Nuevo Frente Popular se bajen ante figuras totalmente impopulares del Gobierno de Macron como su exprimer ministra, Elisabeth Borne, o del ministro del Interior de Macron, Gérald Darmanin. Borne fue la artífice de la reforma de las pensiones, numerosas ofensivas contra los desempleados o incluso la represión de los barrios obreros tras la asesinato del joven Nahel a manos de la policía, y de aplicar el artículo 49.3 (decreto) en numerables políticas antiobreras. En el caso del ministro del Interior, Darmanin, fue quien aplicó políticas racistas y antisociales, muchas veces inspirada en propuestas de la extrema derecha. El pasado mes de diciembre, Marine Le Pen saludó una “victoria ideológica” tras la votación de la ley de inmigración aprobada por este ministro.

Macron ya dio cuenta de la remontada que le permitió esta polítca de mal menor y señaló que esperará a la “estructuración” de la nueva Asamblea para “tomar las decisiones necesarias”.

Sin mayoría absolutas se abre un escenario de negociaciones y crisis. Algunos analistas han alentado en los últimos días, ante un escenario de este tipo, la formación de una coalición parlamentaria heterogénea entre el macronismo y el Nuevo Frente Popular. Es decir, Macron en la presidencia y un miembro del Nuevo Frente Popular como Primer Ministro.

En su discurso de esta noche, Jean Luc Mélenchon, cuya organización LFI tiene un tercio del total de las bancas del Nuevo Frente Popular, dijo que Macron “tiene el deber de llamar al Nuevo Frente Popular a gobernar”, aunque sin señalar a nadie como posible primer ministro.

La perspectiva de un acuerdo heterogéneo había sido defendida por Macron (y su actual primer ministro Gabriel Attal que renunció en la misma noche del domingo), señalando la posibilidad de una “Asamblea Plural” que daría lugar a un gobierno de coalición en la continuidad del “Frente Republicano”.

Una perspectiva así de todas maneras plantea el problema de cuál sería el programa sobre el cual podría acordar una coalición tan heterogénea, que debería obtener el apoyo de un arco que potencialmente iría de LFI a LR.

¿Hacia un período de inestabilidad prolongada?

La última hipótesis es que incluso con mayorías relativas, con una Asamblea dividida en tres tercios, no se llegue a un acuerdo que permita formar un gobierno viable. En ese caso estaríamos ante una situación de ingobernabilidad, o se formarían gobiernos a petición de Emmanuel Macron, antes de ser destituidos. Como señala France Info: “podríamos llegar a una situación de estancamiento en la que existan gobiernos que serían rápidamente destituidos con una moción de censura” votada por 289. “Esta situación podría repetirse al menos hasta julio de 2025, porque no puede producirse una nueva disolución de la Asamblea Nacional para llamar a nuevas elecciones hasta pasados 12 meses de la última elección, según el artículo 12 de la Constitución”.

Ante este escenario, la idea de un “gobierno técnico”, formado por “expertos” y otros tecnócratas ubicados fuera de los partidos, ha sido formulada como hipótesis en los últimos días, por ejemplo por el constitucionalista Benjamín Morel. “La idea es que los partidos no participan en el gobierno porque no quieren ser responsables de la política que se sigue. Esto nos permite ganar 1 año hasta la próxima disolución, con partidos que acuerden hacer gobernable al gobierno no votando una moción de censura”, explicó en LCI. Un escenario así surgió, por ejemplo, en Bélgica durante la crisis del Covid, mientras que Italia ha experimentado cuatro gobiernos de este tipo desde la Segunda Guerra Mundial, el último de los cuales fue el del ex presidente del BCE, Mario Draghi, de febrero de 2021 a octubre de 2023.

Esta perspectiva, en una situación tan inestable como la que vivimos, con las presiones de austeridad y la guerra en Ucrania, parece difícil de mantener. Otro escenario implicaría la dimisión de Emmanuel Macron. Si bien el Presidente de la República ha descartado esta hipótesis, el grado de crisis que se avecina obliga a tomarla en serio. Sin embargo, como señala Vincent Martigny, profesor de ciencias políticas en el Polytechnique, en una entrevista para Nouvel Obs, “esta hipótesis no resolvería necesariamente la crisis. Suponiendo que se elija un nuevo presidente, éste tendrá que enfrentarse a la Asamblea que saldrá de las urnas el 7 de julio y no tendrá más mayoría absoluta que Emmanuel Macron”. La situación sería tanto más compleja cuanto que la cuestión de si un presidente recién elegido podría a su vez disolver la Asamblea Nacional, menos de un año después de una disolución anterior, es un tema de debate.

Domingo 7 de julio

Información adicional

Legislativas
Autor/a: Redacción internacional
País: Francia
Región: Europa
Fuente: La Izquierda Diario

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