Irán y EEUU acuerdan un alto el fuego de dos semanas que pausa la amenaza genocida de Trump
Ataques aéreos estadounidenses e israelíes contra zonas residenciales de Teherán, que causaron muertos y heridos entre la población civil . Barrio de Sohrevardi, Teherán, 2 de marzo de 2026. Hamid Vakili ©

Dos horas antes de que venciera el plazo dado por la Casa Blanca para un ataque devastador contra Irán, las dos partes anuncian un acuerdo condicionado a un plan de diez puntos.

Hay acuerdo de alto el fuego. Temporal y supeditado a diez puntos, pero una “base viable sobre la cual negociar”, en palabras del presidente estadounidense Donald Trump. Según los medios estatales iraníes, el texto que ha evitado el desencadenamiento de un ataque de imprevisibles consecuencias lanzado por EEUU e Israel contra Irán consta de diez puntos con condiciones que EEUU había rechazado previamente como el control iraní del tránsito en el Estrecho de Ormuz, el levantamiento de las sanciones contra Irán o la aceptación del programa de enriquecimiento de uranio. Entre los puntos destacados también está la extensión del alto el fuego en Líbano.

La mediación por parte del primer ministro de Pakistán, Shebaz Sharif, ha sido clave para alcanzar un acuerdo que se ha anunciado solo dos horas antes del plazo dado por Donald Trump antes del ataque en el que había asegurado que “toda una civilización” moriría.

Al mismo se ha adherido Israel, que “ha acordado suspender también su campaña de bombardeos mientras continúan las negociaciones”, según fuentes estadounidenses. En las últimas horas se había señalado que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, los líderes de Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos habían instado a Trump a no aceptar ningún alto el fuego sin “importantes concesiones” por parte de Irán. Esas partes interpretan ahora que las concesiones más importantes las ha hecho la Casa Blanca.

Tanto la Casa Blanca como el Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán han comunicado la aceptación del acuerdo cuando pasaban unos minutos de la medianoche en la Península Ibérica. Las negociaciones entre las dos partes comenzarán este viernes, 10 de abril, en Islamabad. Mientras tanto, sin embargo, las alarmas antimisiles han seguido sonando en varios puntos de Oriente Próximo.

El triunfalismo de Trump

El presidente estadounidense ha publicado su perorata sobre el acuerdo en su red social, Truth Social, a las 00:32 de este 8 de abril: “Tras conversaciones con el Primer Ministro Shehbaz Sharif y el Mariscal de Campo Asim Munir de Pakistán, en las que me pidieron que detuviera el ataque esta noche contra Irán, y siempre que la República Islámica de Irán acepte la APERTURA COMPLETA, INMEDIATA y SEGURA del Estrecho de Ormuz, accedo a suspender los bombardeos y ataques contra Irán durante dos semanas. ¡Será un alto el fuego bilateral! El motivo es que ya hemos cumplido y superado todos los objetivos militares y estamos muy avanzados en la negociación de un Acuerdo definitivo sobre la PAZ a largo plazo con Irán y la PAZ en Oriente Medio. Recibimos una propuesta de 10 puntos de Irán y creemos que constituye una base viable para la negociación. Estados Unidos e Irán han acordado casi todos los puntos de controversia anteriores, pero dos semanas permitirán finalizar y concretar el Acuerdo. En nombre de los Estados Unidos de América, como Presidente, y también en representación de los países de Oriente Medio, es un honor que este problema de larga data esté cerca de resolverse”.

El plan divulgado en prensa arroja un saldo positivo para Irán, que pasa a tener “bajo administración iraní” el Estrecho de Ormuz, por el que pasa una quinta parte de la producción mundial de petróleo. Además, EEUU se compromete a pagar una indemnización por los ataques y a levantar las sanciones vigentes, e Irán podrá seguir con su programa de enriquecimiento de uranio para uso civil de energía atómica. Todo, siempre y cuando se consolide un alto el fuego frágil, al que Irán ha llegado pese a la conciencia de que los acuerdos de la misma índole aprobados en el verano de 2025 y para Líbano y Gaza han sido rotos a conciencia por parte tanto de Israel como de EEUU.

Según el Consejo Supremo de Seguridad Nacional, los diez puntos alcanzados son: 1) No agresión 2) El control continuo de Irán sobre el estrecho de Ormuz 3) Aceptación del enriquecimiento [de uranio] 4) Levantamiento de todas las sanciones iniciales 5) Eliminación de todas las sanciones secundarias 6) Terminación de todas las resoluciones del Consejo de Seguridad. 7) Revocación de todas las resoluciones de la Junta de Gobernadores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA)] 8) Pago de compensación de Irán 9) Retirada de las fuerzas de combate estadounidenses de la región. 10) El cese de la guerra en todos los frentes, incluyendo la lucha contra la resistencia islámica de Líbano.

Ese triunfalismo contrasta con la versión dada por medios israelíes y por parte del sector Maga estadounidense;: “¿En qué mundo vive este presidente mientras presenta este acuerdo de rendición como un logro? Lo más preocupante es que Israel no niega esta locura”, ha apuntado el medio sionista Channel 14.

También el periodista británico Owen Jones ha incidido en que el plan sitúa a Trump en una mala posición: “Que no quepa duda: este es el mayor fracaso estratégico de Estados Unidos desde su ascenso como superpotencia”.


Trump retrocede en Irán dejando expuestos los límites del poder estadounidense

Ambos países acordaron un alto al fuego negociado por Pakistán y negociarán un acuerdo de paz definitivo sobre 10 puntos propuestos por Irán.

Por, Nicolás Daneri

Martes 7 de abril

El anuncio de un alto el fuego de dos semanas entre Estados Unidos e Irán, alcanzado en el último minuto tras semanas de escalada militar, no marca el final del conflicto sino una pausa cargada de tensiones. A primera vista es un importante retroceso del imperialismo yanqui, que inició la guerra buscando destruir el programa nuclear y misilístico iraní y ahora retrocede sin haber conseguido ninguno de esos objetivos y dejando a Irán en posición de negociar sobre el estrecho de Ormuz, en el cual aún mantiene el control

La decisión del presidente Donald Trump de suspender un ataque inminente, que podía ser una escalada descontrolada, aceptar una mediación internacional encabezada por Pakistán y abrir negociaciones sobre la base de un plan iraní de diez puntos constituye un giro significativo en la dinámica del conflicto.

Presentado por Washington como una “victoria mutua”, el acuerdo es interpretado por numerosos analistas como una señal de debilidad estratégica estadounidense. Irán, pese a haber sufrido daños militares considerables, logra sentar a su principal adversario en una mesa de negociación bajo sus propias condiciones, manteniendo además su capacidad de disuasión regional.

Esta aparente contradicción —un alto el fuego que favorece al actor más golpeado— solo puede entenderse si se analizan en conjunto las negociaciones, el papel de Pakistán, la evolución militar del conflicto y la situación interna de ambos países.

El alto el fuego no surgió de un proceso diplomático lineal, sino de una crisis que estuvo al borde de una guerra abierta de gran escala. Durante semanas, Estados Unidos había intensificado su presión militar sobre Irán, que el país persa logró resistir, proyectando, además, su capacidad de daño sobre los aliados regionales de EE. UU. y extendiendo los efectos a nivel internacional con la suba del precio del petroleo causada por el cierre del estrecho de Ormuz.

Quizá el elemento más significativo del acuerdo no es el alto el fuego en sí, sino la base sobre la que se negocia. Irán no aceptó simplemente una tregua, impuso de alguna manera su marco político, presentando un un plan de diez puntos que incluye:

  • Levantamiento de sanciones económicas
  • Reconocimiento de su programa nuclear
  • Compensaciones por daños de guerra
  • Resolución de conflictos regionales
  • Garantías sobre su seguridad estratégica
  • Control sobre el estrecho de Ormuz y cobro de un “peaje”

Estados Unidos aceptó utilizar este plan como base de negociación y es muy difícil que pueda imponer alguna de las exigencias con las que entró a la guerra que incluían el desmantelamiento del programa nuclear iraní, restricciones a misiles balísticos y el fin del apoyo a aliados regionales como Hezbollah. Aun así, habrá que ver cómo se desarrolla la negociación.

El otro punto destacable del acuerdo es el logro de Pakistán de instalarse como un país con capacidad de negociación regional y garante de las condiciones mismas del acuerdo. Una muestra más de la reorganización que está operando en medio oriente y la emergencia de países con juego propio como consecuencia del derrumbe de la hegemonía yanqui.

Si bien no es una derrota en toda la linea y aún es demasiado pronto para hacer un análisis profundo, EE. UU. tuvo que retroceder, lo que puede equipararse a una derrota. Como dice Juan Chingo, analista internacional de Revolutión Permanente, “para Donald Trump, la pausa funciona al mismo tiempo como señal de debilidad y como un salvavidas político. La escalada corría el riesgo de alimentar una oleada de rechazo global de gran magnitud, mientras que sus amenazas hacia Irán ya generaban incomodidad incluso dentro de su propia base. En este marco, la tregua no expresa una posición de fuerza, sino los límites de una estrategia que empezaba a volverse contraproducente.”

Israel también puede ser considerado uno de los perdedores, aunque por distintas razones. Inició la guerra aliado a EE. UU. pero sus objetivos no eran los mismos. La guerra con Irán siempre fue una cuestión existencial del sionismo y apuntaba a una destrucción del país persa, en tanto contrincante de peso en la región. La tregua actual, que Irán intentará transformar en una garantía de no ser atacado nuevamente, funciona como un golpe a los objetivos guerreristas de Netanyahu, que además inició recientemente una invasión terrestre del Líbano.

Irán emerge fortalecido de estas cinco semanas de guerra. Con el tiempo quedará clara si la victoria es tal, pero haber soportado el ataque de dos de las potencias militares más importantes del mundo, el asesinato de numerosos líderes políticos y militares y demostrar capacidad de respuesta no es algo que muchos países puedan hacer.

No solo sobrevivió sino que logró, por ahora, imponer las condiciones de la negociación, quedándose con la llave del estrecho de Ormuz que, hasta antes de la guerra, era de libre circulación.

Las negociaciones finales comienzan este viernes 11 de abril en Islamabad. Es imposible saber si se llegará a un acuerdo formal y se aceptarán todos los puntos claves pero lo que es seguro es que Irán demostró que una escalada es imposible política y militarmente.

Información adicional

Autor/a: Redacción El Salto
País:
Región: Medio Oriente
Fuente: El Salto

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