Detrás de los modelos cada vez más avanzados de IA se libra una disputa por el control de una industria muy poderosa.
09 de julio de 2026 -. El avance de la Inteligencia Artificial está cambiando la forma de trabajar, de estudiar y de establecer relaciones sociales. Hay debates en torno a la cuestión regulatoria, la seguridad de los sistemas bancarios, los datos de las personas y de los gobiernos. También cambia a una velocidad impactante la manera de obtener información y la dinámica del mercado publicitario. Con todo, todavía se está al borde de un nuevo cambio en el paradigma tecnológico.
Pero la parte que los usuarios pueden palpar de este cambio es solo una pequeña porción de la revolución tecnológica que está ocurriendo. Porque detrás de los modelos cada vez más avanzados de las empresas de IA se libra una disputa por el control de una poderosísima industria que no solo involucra a las firmas de software, como pueden ser OpenAI, Google o Anthropic.
Esta es la historia de una de las empresas más importantes del mundo pero totalmente desconocida para la gente de a pie. Se trata de ASML, una firma holandesa que es la pieza clave de la industria de los microchips. Su fábrica principal está ubicada en la ciudad de Veldhoven, en el sur de los Países Bajos.
ASML fabrica unas máquinas gigantescas que sirven para “dibujar” los circuitos de los chips electrónicos. El chip es el “cerebro” que tienen los celulares, las computadoras, los autos modernos, las consolas de videojuegos y los centros de datos que usan inteligencia artificial.
ASML produce cerca del 90% de los equipos avanzados de litografía para la fabricación de chips. De modo que para las empresas que fabrican chips de última tecnología, es casi inevitable comprarle las máquinas a ASML.
Origen y apoyos
Los antecedentes de ASML se remontan a los años ’70. La empresa neerlandesa Philips estaba desarrollando internamente máquinas de litografía, el proceso que permite “imprimir” los circuitos sobre los chips.
En 1984, decidió asociarse con ASM International y crear una empresa conjunta llamada ASM Lithography, de donde surge el nombre ASML. Durante el proceso de consolidación de la empresa, el Estado neerlandés financió programas de investigación y desarrollo vinculados a semiconductores y fotónica; la firma participó en programas tecnológicos de la entonces Comunidad Europea destinados a fortalecer la industria electrónica frente a Estados Unidos y Japón y también contó con el apoyo de universidades y centros de investigación.
Y sobre todo, la firma contó con una dirección con muchísima visión y dispuesta a tomar riesgos para avanzar hacia lo que luego se convirtió en la tecnología del futuro.
Máquinas para fabricar chips
ASML desarrolló una tecnología innovadora para la fabricación de chips. Sus máquinas emplean luz ultravioleta extrema (EUV), una radiación que se genera cuando la máquina dispara pulsos láser sobre diminutas gotas de estaño fundido, decenas de miles de veces por segundo.
ASML no le vende al público. Sus clientes son las empresas que fabrican chips. Las más importantes son: TSMC (Taiwán), Samsung Electronics (Corea del Sur) e Intel (Estados Unidos). Estas compañías compran las máquinas de ASML y las usan para fabricar chips. A su vez, los compradores de los chips son Apple, NVIDIA, AMD y Qualcomm, entre otras.
La máquina más avanzada de ASML tiene el tamaño de un colectivo de dos pisos y permite fabricar chips con componentes medidos en apenas unos pocos nanómetros. Cuanto más pequeños pueden fabricarse dichos componentes, mayor cantidad de transistores es posible integrar y, en general, mayor es su rendimiento y eficiencia. Esto permite fabricar chips más potentes y eficientes, fundamentales para la carrera tecnológica en inteligencia artificial.
Batalla geopolítica
El control sobre la tecnología que subyace a los microchips es cuestión de Estado. Desde 2019, y con restricciones que se fueron endureciendo en los años siguientes, ASML tiene prohibido por parte del Estado neerlandés vender máquinas de alta gama a cualquier empresa china. Dicha restricción se impuso por la presión ejercida por los Estados Unidos.
En consecuencia, China invierte miles de millones para ponerse al día y desarrollar su propia tecnología de litografía. No por casualidad los expertos hablan del “nuevo petróleo”.


Leave a Reply