Los acuerdos de paz con los alzados en armas han terminado siempre en incumplimientos de todo tipo, dando pie a nuevos ciclos de violencia. La historia muestra que el silenciamiento de unos fusiles, sin transformaciones reales, tan sólo cambia el rostro y las siglas de agrupaciones que reciclan el uso de las armas como la única posibilidad de construcción de su realidad.










