Un desatino con la comunidad científica

Por: Carlos Eduardo Maldonado

El Dapre convoca a los doctores (Ph.D.) en una salida muy en falso

Cualquier Estado que pretenda alcanzar mejores estandáres de vida para su población requiere la participación activa de lo mejor de su inteligencia. ¿Por qué despreciar la disposición de 40 mil Ph.D. que respondieron al llamado oficial a alistarse para actuar a favor del país?

Ya en su discurso de posesión, pero también antes de asumir como Presidente y también ya actuando como tal, Gustavo Petro subrayó la necesidad de desarrollar al país en dirección al conocimiento, potenciándolo y afirmando la vida. Palabras más, palabras menos.

Consecuente con ello, en días pasados el Departamento Administrativo de la Presidencia de la República (Dapre), esto es, literalmente, la mano derecha del Presidente, envió misiva a los doctores (Ph.D.) colombianos, en el país y en el exterior, invitándolos a registrarse en un formulario manifestando su voluntad de poder participar en algún plan o acción del Gobierno. Alrededor de cuarenta mil doctores en prácticamente todas las áreas de conocimiento se registraron pensando sencillamente en que ésta sería la primera vez que un gobernante reconociera el valor de la educación del más alto nivel y de la comunidad académica y científica. Un asunto de la más alta sensibilidad, mucho más que, por ejemplo, un asunto de filiaciones o gustos políticos.

De los alrededor de cuarenta mil doctores, tan sólo fueron elegidos –sin explicar las razones o los fundamentos de la elección–, algo menos de dos mil doctores. Una vez sabido el resultado y la ausencia de explicaciones o de justificaciones se generó un malestar en la comunidad de doctores, mucho de los cuales son profesores en universidades del país, o bien en universidades extranjeras.

Como resultado del malestar, que trascendió a la prensa nacional y se expresó en numerosas redes, sociales y académicas, el día 8 de septiembre, el mismo Dapre envió el siguiente mensaje:

    “Agradecemos su valiosa participación en la invitación realizada por la Presidencia de la República.

    Queremos compartirle el mensaje del Director del Departamento Administrativo de la Presidencia de la República el Doctor Mauricio Lizcano, mediante el cual amplía la información sobre la invitación realizada por la Presidencia de la República. Puede ver el video dando clic aquí.

    De conformidad con el mensaje del Director Lizcano, lo invitamos a realizar y/o completar el registro de su hoja de vida, aportando los títulos de educación formal, así como las certificaciones que den cuenta de su experiencia profesional en el siguiente enlace: https://trabajaconnosotros.presidencia.gov.co

    Todas aquellas personas que acrediten debidamente su título de doctorado serán incluidas en la gran base de datos a la que tendrán acceso todos los ministerios y entidades del orden nacional.

    Nuevamente presentamos excusas por los inconvenientes que se pudieron presentar y le agradecemos su interés de aportarle al cambio del País”.

El Director del Dapre es el político antioqueño Mauricio Lizcano, nombrado por Petro el día mismo de su posesión. Lizcano es un excongresista, cuya vida pública puede consultarse en Wikipedia*.

El mensaje del 8 de septiembre no contribuye en nada a clarificar una situación bastante poco transparente. En el formulario original sugerían mencionar las últimas publicaciones y los títulos de doctorado, así como las áreas en las que cada quien podría estar dispuesto a participar. Es sorprendente que se pregunte por esta información, cuando toda está enteramente disponible en el CvLac de cada investigador, y por tanto aparece usualmente avalada por las bases de datos de las universidades, centros e institutos en los que trabajan. Vale recordar que el CvLac es un documento público.

Como si no fuera suficiente, en el mensaje retomado arriba, se solicita subir los títulos de educación formal. Nuevamente, bastaría con echar una mirada a los CvLac de los investigadores y profesores. Todo parece indicar que el señor Lizcano desconoce la estructura y la dinámica del conocimiento en el país.

Ante esta situación, hasta el momento de escribir esta nota, ni el Minciencias ni Mineducación han expresado ni una sola palabra. Lo menos que se puede decir es la falta de comunicación entre las diversas entidades y sus responsables y los equipos de asesoramiento en cada instancia.

Históricamente, el país ha sido enteramente indolente con el conocimiento y la investigación. Jamás se alcanzó el nivel de financiación de ciencia y tecnología –o Investigación y Desarrollo (I&D)–, que la comunidad científica ha sugerido en varias oportunidades. Las Misiones llamadas de Sabios han hecho recomendaciones que ninguno de los gobiernos, ni pasados ni el actual, han atendido de manera puntual y a profundidad, sistemáticamente. La invitación del Dapre, en cabeza del señor Lizcano, a nombre de la Presidencia de la República, parecía sugerir un cambio de dirección positivo.

Así las cosas, aparecen por lo menos dos posibilidades. O bien existe una total ausencia de cualquier cálculo político por parte del Dapre, y es evidente entonces la ignorancia total en maestría de gestión y organización de la ciencia en Colombia; o bien, igualmente, el señor Lizcano estaría desde adentro echando humo al gobierno de Petro, un palo a la rueda desde el seno mismo de la oficina de la Presidencia de la República.

Si, como con Aristóteles, o bien con Maquiavelo, o bien con Bismarck, o incluso con Z. Bauman, la política es el arte de lo posible, no cabe descartar la ignorancia del Dapre o un movimiento de mala fe. Algo que debe ser aclarado, sin dificultad, por parte del Gobierno; ojalá por parte de Petro.

A nada ayuda el hecho de que, de todos los ministerios, el último nombramiento hubiera sido el de Minciencias, en cabeza del profesor Arturo Luna. ¿Tiene Petro claridad total sobre el conocimiento, y de lo que ha estado sucediendo gracias al Dapre? La comunidad científica espera una aclaración sobre los hechos acontecidos. Sería deseable evitar las suspicacias y sospechas, los malentendidos y supuestos que bien marcaron los gobiernos anteriores, antes de Petro. El tiempo no es en estos casos, el mejor consejero.

*    Cfr. https://es.wikipedia.org/wiki/Mauricio_Lizcano

Recuadro

¿Qué hacer con cuarenta mil doctores (Ph.D.)?

Cuarenta mil doctores –Ph.D.– parece una cifra importante. Sin embargo, relativo a la población que lo habita, Colombia es un país con una muy baja existencia y producción de doctores, en el contexto de América Latina, cuya inmensa mayoría trabajan en universidades, algunos en institutos y centros de investigación. Muy pocos con el Estado o bien en el sector privado.

De acuerdo con numerosos estudios alrededor del mundo, sería deseable que un número importante de doctores se vincularan laboralmente con el sector productivo, oficial o privado, o incluso mixto. No existe ninguna política de gobierno ni estatal al respecto y uno de los retos actuales es definirla. Una política en la cual Colombia se encuentra muy retrasada respecto a países de la región como México, Brasil, Argentina Chile o Cuba.

El mundo asiste a una profunda transformación y quienes han alcanzado los mayores niveles de formación académica son fundamentales para participar en el diseño de política estratégicas en todos los órdenes de lo estatal. Por ejemplo, en lo ambiental, un tema sensible para la actual administración. Pero también en todo lo concerniente con una posible reindustrialización del país, el manejo de tierras, en compañía del campesinado e indígenas, para mejorar su productividad, entre algunos de los muchos temas en los cuales podrían aportar. Todo ello depende de la voluntad oficial, de los recursos económicos que disponga para ello, de las líneas estratégicas que trace y de la valoración que haga del conocimiento, en toda la extensión de la palabra.

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