“En 1946, cuando Chiang Kai-shek inició su ofensiva contra nosotros, un buen número de camaradas nuestros y todo el pueblo se preocuparon mucho pensando si podríamos ganar la guerra. Yo, personalmente, también me preocupé. Pero teníamos una firme convicción. En ese tiempo, llegó a Yenán una periodista norteamericana llamada Anna Louise Strong. En una conversación con ella, abordé muchos temas, hablando de Chiang Kai-shek, Hitler, el Japón, los Estados Unidos, la bomba atómica, etc. Dije: Todos los reaccionarios, tenidos por fuertes, no son más que tigres de papel. La razón es que viven divorciados del pueblo. ¡Fíjense! ¿No era Hitler un tigre de papel?, ¿no fue acaso derribado? También dije que el zar de Rusia, el emperador de China y el imperialismo japonés habían sido todos tigres de papel. Como ustedes saben, ellos, en su totalidad, fueron derribados. El imperialismo norteamericano no ha sido derribado aún y, además, posee la bomba atómica. Pero estoy seguro de que también será derribado, pues es igualmente un tigre de papel”
Mao Tse Tung, 1957
Los tiempos de crisis producen tigres de papel, pero la misma, termina por desarmarlos
La referencia de Mao (2001) describe las condiciones políticas que se viven en parte de Latinoamérica. La fuerza de las propuestas de la extrema derecha son fugaces y responden a la crisis del capitalismo actual. En apariencia, se muestran con fortaleza en la medida en que generan una representación de la seguridad, pero son ante el pueblo, en esencia, la expresión de la voluntad irracional (Schopenhauer, 2010).
Desde inicios del mes pasado se ha posesionado el presidente en Colombia. Su representación como una figura de “tigre”, simboliza el reaccionarismo que se cae con la liquidez de su espectacularidad. Los tiempos de crisis con los que inauguró su gobierno muestran el desarme y la inestabilidad que marcará todo su periodo. Entender esto, permitirá al movimiento social resquebrajar el temor del fascismo y hacerle frente al exánime mandato.
La referencia de Mao (2001) determina la cadencia con la que el gobierno actual se instaura. La dureza, la mano fuerte, el armamentismo, la determinación, producto de la demagogia, no solo de la campaña, sino del gobierno, reflejan al “tigre”. Pero, la improvisación producto del destino mesiánico que prometió, nos permitirán en tiempos de crisis, develar la languidez del “papel”.
La representación del tigre, un espectáculo más allá de lo mediatizado
Parece ser que varios sectores de izquierda realizan una crítica reduccionista, solo en el marco de lo mediático, simplificándose en el núcleo del espectáculo. Se cuestiona a los gobiernos, desde el contenido que aparece en las redes; el debate político mediatizado; los discursos de la oposición que se transmiten en los mismos difundidos canales de comunicación; entre otros. Para los años sesenta el filósofo francés Ernest Debord (2007), en su famoso texto “la sociedad del espectáculo” argumenta que los medios son una configuración técnica superficial. Tendríamos que preguntarnos: ¿qué hay detrás de lo que se nos muestra?
Debord (2007) haciendo una lectura detallada de Marx, manifiesta que la consolidación más grande de la mercancía no es el fetichismo, que se describió en “El Capital”. También, el espectáculo que existe más allá de los medios, está presente en las relaciones sociales. El fracaso del capitalismo actual como consecuencia del enaltecimiento de las mercancías significa la degradación de los vínculos con el otro y con el mundo. Aquí, para el caso colombiano, se puede hablar de un espectáculo integrado. Este consiste en la combinación de la fuerza, entre la coerción/coacción producto de la relación social que establece la imagen del líder, por un lado, y la gran demanda del consumo que produce la misma imagen en forma de mercancía, por el otro. El presidente Abelardo De La Espriella, representa una imagen que se distribuye y difunde por el Estado, pero también por los sujetos que alimentan, producen y coproducen su contenido.
Asimismo, para la derecha política, los medios de comunicación simbolizan el escenario propicio para lo que algunos de sus seudopensadores llaman la “batalla cultural”. Puede que las respuestas impulsivas de los críticos del gobierno actual entiendan la noción del “tigre”, como una conspiración ideológica, una ilusión creada por la elite colombiana para ostentar el poder. Esto no es así. No solo es el mandatario, es lo que subyace detrás de la estructura social, el espectáculo (ideológico, religioso, doctrinal) de su gobierno no solo se queda en los medios de comunicación, se materializa como diría Gramsci (2000) en un relacionamiento social, porque la hegemonía no se posee, es funcional a dicho relacionamiento.
En suma, la figura discriminatoria y hostil del tigre, se hace evidente en tiempos de crisis. El terremoto, por mencionar un ejemplo, es una oportunidad para afianzar su imagen Estatal y social. No podremos esperar algo diferente. Exigirle al gobierno, de este talante, empatía y asistencia es un despropósito. Las medidas de emergencia solo se han usado para fortalecer la difusión inconclusa que no encarnan una ayuda a la realidad objetiva de las poblaciones, pero si reproducen en los consumidores de la imagen, la indiferencia y la discriminación. Por esta razón, más allá de lo que difunden los medios, en la espectacularización, las relaciones sociales se tejen a partir del “parecer” ayudar, pero revisten una inmutabilidad de la crisis, una observación de esta a partir de las pantallas. Con ello, existe un afianzamiento del mesianismo con el que la nueva administración se impone.
Del mismo modo, la tragedia, no representó un cambio en las maneras de comunicación, construidas en la campaña (Manzanares, 2026). Por el contrario, magnifico el espectáculo de la imagen del presidente, demostrando la distancia que existe entre el Estado y las clases sociales menos favorecidas, victimas del sismo. Las relaciones de desagrado, precariedad, lastima y otros valores que se coproducen en diferentes capas de la sociedad y su relacionamiento, configuran el espectáculo de la imagen que refuerza la posición del “tigre”.
Las diferentes manifestaciones del gobierno, durante el último mes, hacen parte del mismo fenómeno. Los cadáveres de grupos armados, expuestos en las confrontaciones de la Guajira y el Guaviare; la apariencia de las cuentas fiscales controladas; la supuesta aprobación del 50 % (Vanguardia, 2026); por mencionar algunos; hacen parte de espectacularización de las acciones del presidente. Son aquellas que, en el marco de la representación, construyen mediáticamente la figura fuerte del mandatario, y alimentan las relaciones violentas, discriminatorias, liberticidas y antidemocráticas de la sociedad colombiana.
Los tiempos de crisis dejan en descubierto lo endeble del “papel”
Detrás de toda representación constituida, existe una voluntad irracional que la enmascara. Teniendo en cuenta lo anterior, desde la racionalidad propia de las técnicas mediáticas, se establece una aparente proyección de fuerza en Abelardo De La Espriella. Sin embargo, tras bambalinas hay una intencionalidad clara: el empobrecimiento de las condiciones materiales de la población. Aquí se vuelve frágil su posición, pues la precariedad producida por el Estado, no se puede entender desde la representación misma, es decir desde el “el parecer” de las redes sociales. Solo es posible, comprender la crisis a partir del sufrimiento del pueblo que no obedece solo a promesas, sino responde a la voluntad disolutiva que perpetuara la muerte por parte del Estado (Mainländer, 2024)
Somos conscientes que, este gobierno, sentencia a territorios, ideologías y cuerpos a la muerte mediante prácticas discriminatorias, violencia institucional, racismo, exclusión, por mencionar otras maneras en que el Estado expone a las poblaciones al deceso (Mbembe, 2011). El pueblo paulatinamente entenderá que las acciones políticas del gobierno son lejanas a sus necesidades concretas, desenmascarando la naturaleza lánguida de las mismas. Esto solo es viable, si la crisis se escapa de la abstracción, es decir, si vuelve, no solo visible sino perceptible.
Así, para entender cuáles son las demandas de las regiones, es importante vislumbrar la naturaleza histórica y social de la población colombiana. El desconocimiento, será el ritmo de la gestión del gobierno, en todos los escenarios, durante estos cuatro años tendrá el mismo talante. Las políticas que se vienen en terrenos laborales, educativos, sociales, económicos y culturales seguirán mostrando lo mismo, una brecha entre el Estado y las exigencias de la sociedad. Este terreno traerá, ante cualquier tipo de crisis, la improvisación. Y frente a esta última, el establecimiento de la represión, la dureza y el exterminio exacerbado a quienes identifiquen la debilidad del gobierno.
A modo de consideración final
“Todos los reaccionarios, tenidos por fuertes, no son más que tigres de papel” dice Mao (2001). La frase no es un alivio, tampoco es un llamado al miedo, de manera dialéctica explica sintéticamente lo que ocurre con los políticos de corte fascista. Todos ellos son producto de la crisis, la alimentan durante su mandato y la heredan al pueblo después de que colapsan. Esto es lo que nos ha enseñado la historia del siglo XX y XXI. El “tigre” no es real, se alimenta del miedo y antagónicamente del convencimiento. Del miedo de quienes temen que sea un “tigre”, “león”, “Führer” o “Duche” y no entienden su constitutiva forma de “papel”; del convencimiento de quien cree que ellos encarnan la salvación de la nación. En todo caso, su figura solo se queda en la representación, en la estética de la imagen y en el desconocimiento de las condiciones que permiten el bienestar colectivo, por eso mismo, todos ellos se derrumban como “el papel”.
Las posibilidades que tiene la izquierda se sitúan en la síntesis entre el miedo y el convencimiento, es decir, en la crítica y la movilización. Al gobierno actual de Colombia hay que interpelarlo, sin embargo, dicha acción no solo debe hacerse desde la representación mediática y el espectáculo. Es una posibilidad, pero el capital social al que llegan las denuncias arriba lentamente a quienes están convencidos del rol mesiánico del mandatario, dicho de otro modo, a quienes fortalecen la figura del “tigre”.
El desmonte de la representación debe superar la contemplación mediática. No hablamos de abandonarla, sino de transformarla en movilización permanente, conectándola con la crisis diacrónica y sincrónica que vive la sociedad colombiana. Sacando a la luz de manera constante, en todos los escenarios, la figura de “papel” que se inscribe en los reaccionarios, reafirmando como dice Mao (2001) “el divorcio con el pueblo” que los caracteriza.
Hay una gran ventaja para la izquierda colombiana. Esta, puede identificar que la crisis no es abstracta, no esta en las redes, esta en las realidades, en lo concreto y material. El “tigre” es la abstracción, que él sea de “papel” es la concreción de la crisis. Evidentemente, el gobierno generará tensión con sus decisiones, esto no debe engendrar temor, sino capacidad de reflexión y acción colectiva en todos los frentes, a saber: la academia, el magisterio, las juventudes, las comunidades, las centrales obreras, los medios de comunicación, los partidos políticos, por mencionar algunos. Así, tensionar la tensión, en cada escenario debe ser la tarea, porque entre más se muestre “el papel” del que esta hecho “el tigre”, más álgidamente se podrá vaticinar, como afirma Mao (2001), su caída.
Referencias
- Debord, G. (2007). La sociedad del espectáculo (L. A. Bredlow, trad.; 2.ª ed.). Kolectivo Editorial Ultimo Recurso. (Obra original publicada en 1967)
- Gramsci Antonio (2000) Selección de textos. Formación de los intelectuales (En Tomo II Los intelectuales y organización de la cultura. 1 para una historia de los intelectuales). C. México: Ediciones Era S.A.
- Manzanares Ruiz, M. (2026, agosto 13). Para pensar el sismo en Colombia desde la historia y las ciencias sociales. Resonancias, IIS-UNAM.
- Mbembe, A. (2011). Necropolítica (E. Falagán, trad.). Editorial Melusina. (Obra original publicada en 2003).
- Mao Tse-Tung. (1957/ 2001). Todos los reaccionarios son tigres de papel [Discurso]. Marxists Internet Archive. nhttps://www.marxists.org/espanol/mao/escritos/RPT57s.html (publicada en Web 2001).
- Mainländer, P. (2024). Ensayos sobre filosofía política y otros escritos póstumos (M. Pérez Cornejo, trad.). Alianza Editorial. (Obra original publicada en 1886).
- Schopenhauer, A. (2010). El mundo como voluntad y representación (R. R. Aramayo, trad., introd. y notas). Alianza Editorial. (Obra original publicada en 1819).


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