Aunque el Pacto Histórico logró tener las bancadas más grandes en el Congreso y casi llegó a la presidencia por menos de 250 mil votos en 2026, su proceso de reorganización sigue generando ruido, en medio de decisiones tácticas que han dejado más derrotas que victorias, a un mes de que Abelardo de la Espriella se haya posesionado. Con reclamaciones por democracia interna, choques entre congresistas y un Gabinete por la Vida que no se mueve mucho, ¿existe posibilidad de evitar que el Pacto se disgregue como proyecto de unidad?
Idas y venidas…
vueltas y revueltas
Desde que han existido opciones políticas de izquierda en Colombia, la constante de los ciclos de unidad y atomización ha relucido entre sus diferentes expresiones. Ciclos en su mayoría ligados a coyunturas políticas en las cuales la unidad es el resultado de una lectura en la que existe la posibilidad de acceder al poder, y la atomización sucede cuando esa posibilidad no se materializa en el tiempo.


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