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La pulseada por las joyas griegas

La pulseada por las joyas griegas

Luego del primer rescate en 2010, el país helénico fue obligado a diseñar un plan de venta de bienes públicos que cumplió solo parcialmente y que Syriza frenó de hecho cuando llegó al poder. Qué vendieron y qué podrían vender si se fortalecen aún más los acreedores.

Una de las condiciones que se le impuso a Grecia, antes de aprobar el primer rescate financiero en mayo de 2010, fue que diseñara un plan de privatizaciones que fue negociando con la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional. Para lograr ese objetivo, en junio de 2011 el gobierno del entonces primer ministro Giorgos Papandreu creó el Fondo de Desarrollo de los Activos de la República Helénica (Hradf, según sus siglas en inglés), una sociedad anónima a la que se le transfirieron todas las firmas que se fueron poniendo a la venta, listado que incluyó proveedoras de agua, telefonía, gas, electricidad, los trenes, los aeropuertos, la lotería, el correo, los principales puertos y miles de propiedades y tierras públicas, incluso islas paradisíacas. El objetivo era recaudar 50.000 millones de euros en cuatro años, pero las ventas se fueron demorando y lo conseguido hasta ahora está en torno del 10 por ciento de lo previsto. La llegada al gobierno de la izquierda radical de Alexis Tsipras en enero de este año sumó mayor incertidumbre a ese proceso, porque el líder de Syriza se había manifestado en contra de la liquidación del patrimonio público y, pese a las crecientes presiones, en los últimos cinco meses no avanzó con ninguna privatización. Incluso reabrió la televisora pública ERT que el ex primer ministro Antonis Samaras había cerrado. El referéndum del próximo domingo será clave para el futuro del plan privatizador.

– Telefonía. En marzo de 2008, Deutsche Telekom compró el 20 por ciento de Hellenic Telecommunications Organization (OTE), la telefónica estatal. Fue una inversión estratégica ya que esa firma también tiene intereses en Albania, Serbia, Rumania y Bulgaria. En noviembre de ese año, Deutsche elevó su participación al 25 por ciento, igualando la que conservaba el gobierno griego, y en junio de 2009 el Estado le vendió otro 5 por ciento por 674 millones de euros. En junio de 2011, un año después de la aprobación del primer rescate, los griegos se desprendieron de otro 10 por ciento por 410 millones de euros que utilizaron para devolver parte de las “ayudas” de la Eurozona. De ese modo, la participación de la firma alemana en OTE trepó al 40 por ciento y el Estado se quedó sólo con un 10 por ciento. A su vez, en febrero de 2013 OTE anunció la venta de Hellas Sat, la empresa que gestiona el satélite Hellas Sat 2, a la empresa árabe Arab Sat por 208 millones de dólares.

– Aeropuertos. La firma alemana Fraport AG Frankfurt Airport, junto a la empresa griega Copelouzos, ganó en noviembre de 2014 la licitación para operar durante cuarenta años 14 aeropuertos regionales: Aktio, Chania (isla de Creta), Kavala, Kefalonia, Kerkyra (isla de Corfú), Kos, Mitilini, Mykonos, Rodas, Samos, Santorini, Skiathos, Tesalónica –la segunda mayor ciudad griega– y Zakynthos. El monto de la operación fue de 234 millones de euros, aunque el desembolso recién está previsto para septiembre de este año. Además, en noviembre Hradf vendió 2500 hectáreas del ex aeropuerto internacional de Hellinikon en Atenas a Lamda Development por 915 millones de euros, firma que llevará adelante un emprendimiento inmobiliario en el lugar. El ministro de Energía de Grecia, Panayiotis Lafazanis, del ala dura de Syriza, aseguró en enero que se iban a revisar estas concesiones, pero en la negociación de febrero con las autoridades europeas Grecia dijo que no habrá cambios.

– Agua. El programa de privatización incluyó la venta de las empresas de provisión de agua de Atenas (Eydap) y Tesalónica (Eyath), las dos ciudades principales del país. Hradf designó a HSBC y EFC Equities como asesores financieros para privatizar la firma de Tesalónica y a Credit Agricole CIB y Emporiki Bank para hacer lo mismo con la empresa de Atenas. Sin embargo, la resistencia ciudadana logró frenar la operación, al menos por ahora. El 18 de mayo del año pasado se realizó un referéndum en Tesalónica. El gobierno de Antonis Samaras había prohibido la consulta y amenazó con meter presos a quienes votaran, pero las autoridades locales siguieron adelante y el 98 por ciento (unas 213 mil personas) rechazó la privatización. A su vez, a fines de ese mes un tribunal griego frenó la venta de Eydap en Atenas con el argumento de que constituye un riesgo para la salud pública de la población.

– Trenes. Hradf informó en octubre del año pasado que se le brindó información detallada a tres grupos para la preparación de ofertas destinadas a la adquisición de Trainose, la firma estatal que gestiona los trenes griegos: la rusa RZD, la francesa SNCF y el operador rumano Grup Ferroviar Roman. Además, se detalló que las ofertas de la alemana Siemens y de los consorcios RZD/Gek Terna y Alstom/Damco Energía habían cumplido con los requisitos para la compra de la Compañía Helena de Mantenimiento de Material Rodante. El ministro de Energía Lafazanis dijo en enero que posiblemente no se avanzaran con esas privatizaciones y el tema ahora está en la mesa de negociación con la troika que integran la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el FMI.

– Energía. La importación y distribución del 90 por ciento del gas que consume Grecia está en manos de la empresa DEPA, controlada por el Estado griego. El gobierno llamó a licitación en 2011 para avanzar con la privatización, pero el proceso quedó desierto en junio de 2013 cuando la firma rusa Gazprom se retiró sorpresivamente de la compulsa con el argumento de que el gobierno griego no había ofrecido suficiente información sobre la situación financiera de la empresa, aunque la cuestión geopolítica también influyó porque la troika no simpatiza con Rusia. Luego de ese traspié, las autoridades europeas y el FMI le pidieron en reiteradas ocasiones a Grecia que retome el proceso de venta, pero por ahora continúa pendiente, al igual que la ejecución del plan de reestructuración y privatización de la compañía de electricidad Public Power Corporation (PCC), diseñado por el gobierno de Samaras en 2013. El Estado tampoco se desprendió de las acciones en la petrolera Hellenic Petroleum, donde conserva un 35 por ciento. Lo que sí pudo vender Hradf es el 65 por ciento de la distribuidora de gas Desfa a la petrolera de Azerbaijan Socar por 400 millones de euros, aunque como el Estado sólo tenía el 31 por ciento de las acciones le ingresaron sólo 188 millones de euros.

– Propiedades y tierras. En los últimos años el gobierno comenzó a vender inmuebles y tierras en el centro de la ciudad, zonas costeras, islas e incluso en el extranjero. En marzo de 2013, Hradf convocó a una subasta para la privatización de 28 edificios estatales bajo la modalidad “sale and lease back” (compra y alquiler de vuelta). En octubre de ese año, le adjudicó 14 inmuebles a Pangaea, la filial inmobiliaria del Banco Nacional de Grecia, por 115,5 millones de euros y otras 14 propiedades a Eurobank Properties por 145,8 millones. Ambas firmas le alquilaron esos bienes al Estado por 30 millones de euros anuales. A su vez, el propio Estado se encarga de los gastos de mantenimiento y luego de 20 años tiene la opción de recomprar sus edificios o acordar un nuevo alquiler. Entre los inmuebles están las sedes de los ministerios de Cultura, Interior, Educación, Sanidad y Justicia, del Instituto Nacional de Estadística, de la secretaría de Hacienda y de la Jefatura de Policía de Tesalónica.

Ese mismo año Hradf vendió residencias en Londres, Belgrado, Bruselas y Nicosia por 41 millones de euros y le cedió por 99 años a la firma estadounidense NCH Capital los derechos de explotación de 50 hectáreas con playas incluidas en Kassiopi, al nordeste de la isla de Corfú. NCH desembolsó 23 millones de euros y se comprometió a invertir otros 75 millones para desarrollar el área. A su vez, Hradf anunció en febrero del año pasado que seleccionó la oferta del fondo árabe Jermyn Street Real Estate Fund IV LP para avanzar con la venta de Astir Palace Vouliagmenis, una firma estatal dedicada a la gestión de empresas turísticas y de hotelería. La oferta fue de 400 millones de euros, pero todavía no se concretó la adjudicación. Hradf también vendió un puñado de propiedades por Internet a través de subastas electrónicas. En un informe de junio de 2014, el FMI estimó que el gobierno griego todavía tiene más de 70 mil propiedades disponibles, aunque reconoce que la información sobre esos inmuebles es incompleta y muchos están deteriorados y/o ocupados. Hradf ofrece en su página web un largo listado de propiedades e incluso tierras en distintas islas del país.

– Lotería. El gobierno griego vendió en mayo de 2013 el tercio de las acciones que conservaba en la compañía de lotería pública OPAP al grupo Emma Delta, controlado por el inversor checo Jiri Smejc y el magnate griego Yorgos Melisanidis. De este modo, recaudó 650 millones de dólares. Hasta ahora fue uno de los mayores ingresos que reportó el proceso de privatización.

– Puertos. El gobierno de Samaras avanzó con la privatización del complejo portuario de El Pireo, donde posee el 67 por ciento de las acciones, y también del puerto de Tesalónica, donde conserva otro 67 por ciento. Apenas asumió, Tsipras frenó esa privatización, pero en marzo el viceprimer ministro griego, Yannis Dragasakis, aseguró durante una gira por China que esas privatizaciones continuarán. El anuncio no fue casual, pues el grupo chino Cosco es uno de los interesados en El Pireo. Sin embargo, hasta el momento la venta no se concretó.

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LA CRISIS GRIEGA SEGUN UN ECONOMISTA DE LA UNIVERSITÀ DEGLI STUDI DI ROMA

“El matrimonio no funcionó”

Para Gustavo Piga, la Eurozona es como un matrimonio en el cual Grecia ha sido humillada y por lo tanto debería separarse. Y cuando uno se separa difícilmente se vuelve a casar con la misma persona, advierte el catedrático

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Por Elena Llorente
Desde Roma

El premier griego, Alexis Tsipras, mandó una carta con nuevas propuestas a la comisión europea a última hora del 30 de junio –día en el que caducaba el pago de la cuota de 1600 millones de euros que Grecia debe pagar al Fondo Monetario Internacional– para tratar de cerrar un acuerdo. Al parecer, en esa carta, por primera vez, decía aceptar la propuesta europea, pero cambiando algunos puntos relativos a jubilaciones, régimen laboral e Impuesto al Valor Agregado. Pero Grecia no pagó, de todas maneras, y el procedimiento de default parcial, que podría llevar un mes, habría ya comenzado. Según fuentes de Bruselas, la primera ministra alemana Angela Merkel fue la que se opuso con mayor fuerza a las nuevas ideas griegas, postergando una decisión europea hasta después de conocer los resultados del referendo, programado para el domingo, en Grecia, sobre este tema. El experto Gustavo Piga, profesor de economía de la Università degli Studi di Roma Tor Vergata, en una entrevista de Página/12 diseñó los distintos escenarios hacia los que podría encaminarse la situación griega y europea.

–¿Esta última propuesta del gobierno de Tsipras quiere decir que están dispuestos a negociar de todas maneras, aun cuando hayan convocado el referendo del domingo?

–Estamos ante una situación muy compleja, en la que a veces no se logra interpretar todos los significados tácticos. Tal vez han presentado esa propuesta porque tienen encuestas cuyos resultados les dicen que perderán el referendo.

–¿Cuáles son los posibles escenarios en los que se podrían encontrar Grecia y Europa próximamente?

–Pase o no esta propuesta ligeramente menos austera, y aunque pase el Sí al referendo (es decir que los griegos acepten la propuesta europea, NdR), estamos de hecho ante un mundo muy cambiado. A partir de esta situación se comienza a entender mejor qué es verdaderamente esta Europa.

–¿Esto quiere decir que el referendo por la vía de los hechos pondría en tela de juicio al euro y a Europa?

–El referendo no será tanto sobre el euro o sobre la austeridad como sobre la democracia. Si gana el Sí, este gobierno, que había sido elegido para hacer ciertas cosas, esas cosas no las hará y deberá hacer lo que le dicen los gobiernos europeos.
–O podría caer el gobierno de Tsipras… Algunos hablan de la posibilidad de la renuncia del gobierno y el llamado a nuevas elecciones.

–Sí, podría ser. Pero sería una caída de un gobierno elegido democráticamente, por decisión de otros gobiernos. En síntesis, Europa está entrando en una nueva fase del siglo XXI, en la cual no sólo se traslada a otros la soberanía económica sino también la política. Es decir, los gobiernos nacionales no decidirían más. La democracia interna no tendría más sentido porque las decisiones serían tomadas en el exterior. En países como Estados Unidos ocurrió algo así. Los distintos estados fueron cediendo lenta pero inexorablemente su soberanía monetaria, fiscal y política a lo largo del tiempo.

–Este proceso del que usted habla, ¿es beneficioso o perjudicial para la gente?

–Mientras en Estados Unidos fue un cambio democráticamente elegido, en Europa se produce digamos que “involuntariamente”, porque por el contrario, el pueblo griego seguramente querría mantener su democracia interna. Y esto seguramente, a mi manera de ver, es algo que pagaremos a largo andar. Es algo que aumentará la distancia entre los ciudadanos y el proyecto europeo. Porque el cambio se produce desde arriba, no desde abajo con el voto democrático. Y tal vez en Grecia haya un cambio de gobierno y un relajamiento momentáneo de los mercados. Y digo momentáneo, porque en un caso así, la cuestión griega tal vez será presentada como resuelta pero en realidad, estará como se la ha resuelto en los últimos cuatro años, es decir provocando la muerte lenta de su economía.

–¿Qué sucedería si gana el No, es decir la propuesta de Tsipras?

–Si ganara el No se abren dos caminos muy interesantes. Hay que ver cómo reacciona Europa ante ese resultado. Si el No comporta de consecuencia cambios en Europa, por el miedo de que todo el proyecto fracase, y Europa demuestra estar dispuesta a hacer concesiones importantes sobre la deuda y sobre la austeridad, el referendo de hecho habría cambiado el concepto de solidaridad dentro del proyecto europeo. Y esto acercaría a los países, porque un país ayudado en un momento de dificultad contrae una deuda de solidaridad que es potentísima para acercar las culturas.

–¿Lo ve probable a este escenario?

–No, lo veo bastante improbable. Sin embargo, me parece más posible que, en caso de que gane el No, Europa siga manteniendo su intransigencia.

–¿Entonces Grecia debería salir de la Zona Euro?

–Sí, muy probablemente. Pero entonces el referendo no habrá sido sobre el euro sino sobre Europa. Algunos creen que si salen del euro, para ellos será igual que para Gran Bretaña o Dinamarca u otros países que desde el principio estuvieron fuera del euro. Pero se olvidan de que mientras estos países eligieron esa opción democráticamente, Grecia habrá sido expulsada, humillada. No será sólo un cataclismo de moneda sino estructural. Por lo cual lo más posible es que Grecia se tirará en los brazos de Rusia, por ejemplo, para hacerse ayudar. El euro es como el anillo de un matrimonio. Cuando el matrimonio se termina, uno se quita el anillo, pero no es culpa del anillo si el matrimonio no funcionó. Difícilmente uno se vuelve a casar con la misma persona.

–¿Existen según usted similitudes entre la actual situación griega y el default argentino del 2001?

–Técnicamente hay cosas parecidas, pero culturalmente no, porque Argentina no estaba inserta en un proyecto cultural,

económico y político como el de Europa.

Información adicional

LAS PRESIONES DE EUROPA Y EL FMI PARA QUE GRECIA AVANCE CON LAS PRIVATIZACIONES
Autor/a: Fernando Krakowiak
País: Grecia
Región: Europa
Fuente: Página12

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