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¿El silencio del esquirol? Posgrados y universidad pública.

¿El silencio del esquirol? Posgrados y universidad pública.

Los diferentes estamentos, agentes y facciones políticas que convergen en la universidad pública (profesores, administrativos, estudiantes, empleados, sindicatos, etc.) se han ido pronunciando a medida que avanza la coyuntura nacional por la que atraviesa la universidad pública de nuestro territorio. El problema de financiación es el que toma más fuerza en el escenario de la opinión pública, pero, cabe decir, reducir el problema de la universidad pública a una cuestión económica es arbitrario.

La universidad pública padece de un proceso de privatización económica que transforma, y, a su vez, reestructura su quehacer, científico, investigativo y creativo en un quehacer servil y utilitario dada su condición de empresa.

Los programas de posgrado aceleran la transformación de la universidad del siglo XXI de universidad/científica a universidad-empresa al autofinanciarse mediante la prestación de servicios.La privatización de posgrados en Colombia supone una medida de contingencia por medio de la cual se ayuda a financiar pregrados universitarios y, se aumenta la produccióninvestigativaprocurando el pensamiento científico para la regióndesde la universidad.Por el contrario, lo que ha sucedido con algunos posgrados obedece a una estrategia de marketing mediante la cual algúnagente (no necesariamente devenido del contexto investigativo) estructura un programa (especialización, maestría o doctorado) y utilizando “la marca” de una universidad lo promueve como oferta universitaria (sin contenido universitario).
Lejos de una subjetividad cognoscente, los posgrados reafirman al sujeto como productor y comprador de servicios, una subjetividad que corrobora una cultura mercantil burguesa.

Marcuse,comprendía la cultura afirmativa –burguesa- como una convención de valores de un mundo obligatorio para todos según la sociedad y el mercado, así lo expresó enEl carácter afirmativo de la cultura .Esta cultura está en apogeo a propósito de la educación como servicio y no como derecho.
Por ejemplo, en la mayoría de familias de clase media/baja colombianas se convierte en un propósito familiar enviar a un joven a la universidad para que este pueda acceder a mejores condiciones laborales una vez terminados sus estudios universitarios sin acudir a préstamos bancarios. Bajo este modelo de asistencialismo familiar, la universidad pública a graduado a muchos “primer miembro de una familia que asiste a la educación superior”. Sin embargo, el calvario empieza cuando se exigen laboralmente no solo los pregrados sino también los posgrados que cuestan X veces más que una carrera universitaria. De aquí que, si el estudiante no tuvo que acceder a créditos en su pregrado, para continuar con su formación es indispensable los mismos. Basta con mirar las innumerables ofertas de créditos para Posgrado que oferta el mismo Estado mediante el ICETEX para saber que lo dicho aquí es cierto.

El 2% de los 2,39 millones de estudiantes –aproximadamente- participan de programas de posgrado conducidos, en su mayoría, por una demanda de capacitación laboral, lejos de una motivación científica o investigativa. Tal 2% de estudiantes de posgrado ha ido en aumento en lo que va de 2016 a 2018 por lo que convierte a las especializaciones, maestrías, doctorados en el nicho de servicios más apreciado por sectores privados.

Los estudiantes universitarios pasaron de1,36 millones a 2,39 millones entre el 2007 y el 2016 ,lo que quiere decir que la universidad es un centro formativo relevante para la educación de los jóvenes y ciudadanos colombianos. Pero bajo las actuales políticas gubernamentales parece que al gobierno le pesa, le duele y le molesta el clamor por la educación de tantos ciudadanos. Aunque, por otra parte, entiende y celebra que la universidad/empresa tenga tantos clientes dispuestos a solicitar créditos para participar del “aquelarre” de la universidad con condición privada.

Mi interés no es denunciar la realidad de los posgrados de una universidad específica, considero es quehacer de todos/as el cuidar de la excelencia académica, de la formación investigativa, del progreso científico y de la pasión por la educación que ha de tener cada centro de estudios desde el grado 0 hasta el doctorado. Mi interés es señalar que sí el “ideal” gubernamental en torno a la educación superior es privatizarla no sólo volverá la educación un privilegio para quienes puedan pagar, también disminuirá la calidad de los programas, diezmará la investigación docente (actualmente algunos programas de posgrado carecen de planta profesoral propia y se caracterizan por la contratación cátedra o la vinculación de profesores de pregrado), reducirá la producción científica, y, en suma, suprimirá la capacidad creativa que tiene la universidad de plantear soluciones a los problemas sociales de nuestro territorio, todo esto en favor de las plataformas prestadoras de servicio y de capacitación laboral (del “cognitariado”) tal cual pasa con los posgrados en el territorio nacional.

Los programas de posgrado ante la coyuntura nacional no solo han guardado un silencio ensordecedor, sino que han sido esquiroles en sus propias universidades. ¿Por qué solicitamos el reconocimiento y apoyo de las universidades privadas dada la emergencia de la universidad públicay no exigimos también el apoyo incondicional de los programas de posgrado? programas que fundacionalmente deberían ser accesibles a todo aquel que tenga motivación científica, académica e investigativa, programas que saben y padecen el terrible escenario de la privatización de la universidad pública.

Ante el actual contexto de la educación superior en Colombia es imperativo apelar a los posgrados para que estudiantes, profesores, administrativos y empleados de dichos programas asuman el acontecimiento nacional de la universidad pública como suyo también. A estos agentes no solo les es propio pronunciarse sino denunciar desde su contextola metamorfosis de la universidad pública alma mater de la ciencia, la investigación, la tecnología y las humanidades en una universidad empresarial, utilitaria y paria de sus propias luchas y resistencias por su estatus público, democrático e incluyente.

Información adicional

Autor/a: María Cristina López Bolívar
País: Colombia
Región: Suramérica
Fuente:

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