La victoria electoral del primer gobierno de izquierda en Colombia ha sido la culminación de la voluntad popular expresada en las calles y plazas de todo el país desde hace décadas. Las manifestaciones más recientes fueron los paros de 2019 y 2021 que evidenciaron una profunda crisis social.
Con el triunfo del Presidente Gustavo Petro, la ciudadanía históricamente marginada, comenzó, paso a paso, a sentirse protagonista y responsable del destino de su país. Es la mayor conquista de un pueblo secularmente apartado de los privilegios y las decisiones, que desde hace dieciocho meses comenzó a saberse escuchado.
El reto es hacer consciencia de que solo la organización popular le dará la fuerza requerida para ser el verdadero soberano en su patria. Es lo que el Presidente Petro exclama reiterativamente en sus discursos en plaza pública y, de tanto repetirlo, está forjando consciencia del poder que debe tener una ciudadanía organizada, disciplinada y emprendedora para darle viabilidad al cambio.
A la vez, el Presidente ha invitado de manera reiterativa “a quienes han gobernado tradicionalmente este país, a quienes tienen el poder económico, poderes que no son elegidos por el pueblo, a esa élite”a participar de un acuerdo nacional, basado en la verdad, la educación y la tierra. Lo que ciertamente será el legado que perdurará en los colombianos y colombianas, más allá de este gobierno. El Presidente está cambiando la cultura delegataria, como ha sucedido hasta ahora, por una cultura participativa y actuante.
En su primer discurso como mandatario anunció que transformaría “la condena de lo imposible, la falta de oportunidades, los no rotundos, por una Colombia de lo posible”. Sin tregua avanza la justicia social, llevando fe, esperanza y entusiasmo a las regiones más apartadas de nuestra geografía, con programas concretos de desarrollo. Casos recientes han sido la instalación del mandato de gobierno en La Guajira y posteriormente en el Pacífico, regiones con altas necesidades no atendidas. El Gobierno está priorizando la entrega de agua, de tierras, el paso a economías lícitas productivas, acceso a educación y a servicios de salud.
Además, y no menos importante, el Presidente Petro ha puesto al país, como protagonista, en las acciones internacionales, a nivel y como pares de las naciones más poderosas y dominantes de la Tierra. Así, estamos siendo partícipes y no serviles de las políticas internacionales frente al cambio climático con estrategias ambientales por aplicar también a nivel nacional. En cuanto a las guerras a nivel mundial, se ha enfrentado al genocidio en Gaza y a la guerra en Ucrania, esgrimiendo principios pacifistas sin fronteras y sin sesgos partidistas o ideológicos. En su intervención en la ONU demandó realizar conferencias internacionales para abordar estos conflictos con soluciones humanitarias y de paz.
Su vocación pacifista ha puesto como bandera nacional la paz total como objetivo colectivo y, poco a poco, diversos actores han manifestado interés en recorrer esta senda. Sabe el Presidente que para lograrlo es necesario acelerar los efectos de una verdadera reforma agraria. Es por ello que en el presente se reconoce al campesinado como sujeto de derechos, siempre inculcándole a los antes marginados, el sentido de autoestima, que no se limita a los campos de la psicología colectiva, sino a hechos concretos como es la aceleración en la entrega de tierras a los campesinos, respetando el compromiso de no expropiar los grandes latifundios sino comprando sus tierras para no crear malestar en sus dueños al sentirse recompensados económicamente.
La política gubernamental es coherente y las cifras muestran indiscutibles resultados positivos, directos e indirectos, como resultado de un propósito justiciero, de equidad y respeto a los anhelos ciudadanos. Es así como, hasta finalizar el año 2023, se pueden listar logros puntuales, como:
—Bajó la inflación a 9.2.
—Bajó el desempleo a 9.
—Bajó el dólar a $ 3.900.
—Se redujo en 32% la mortalidad infantil.
—Aumentó 34% el turismo.
—Se redujo el déficit Fiscal.
—En 10 meses se decomisaron 1.000 toneladas de cocaína.
—Bajó 70% la deforestación.
—Fueron pensionadas las madres comunitarias.
—La secular sed de la Guajira fue reemplazada por acopio de agua.
—Se taponaron a gran velocidad 8.000 huecos de la Ruta del Sol.
—Se han titulado cerca de dos millones de hectáreas a campesinos.
—Se han transferido más de 80.000 hectáreas.
—Se cuadruplicó el presupuesto de agricultura.
—Se aumentó en 20 billones el presupuesto de educación.
—Se universalizó la matrícula cero.
—Hay plena libertad de prensa, a pesar de las calumnias contra el gobierno.
—Colombia lidera la agenda mundial de transición energética.
—Se creó, significativamente, el Ministerio de la igualdad.
—Se reabrió la frontera con Venezuela con grandes beneficios económicos.
—Se congeló el valor del Diesel.
—Se subsidia importación de agroquímicos bajando precio de los alimentos
—Se sancionó el Acuerdo de Escazú.
… Y muchos hechos más que son un reflejo del espíritu y voluntad del gobierno.**
A medida que avanza el cambio se van ajustando las acciones gubernamentales y de la ciudadanía para lograr que se consolide la ruta de la Ley aprobada para el Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026, que se construyó con la participación de miles de personas en diferentes territorios, cuyo contenido demuestra la consistencia ideológica y programática del primer gobierno de izquierda en Colombia.
** Tomado de respuesta de Gustavo Bolívar en respuesta a Katerine Juvinao, a propósito de un post it publicado en enero 2024 de la representante a la Cámara del Partido Verde, que asegura que al President Petro se le “está saliendo el país de las manos”.
** Directora del Centro Nacional de Memoria Histórica.
Suscríbase

https://libreria.desdeabajo.info/index.php?route=product/product&product_id=179&search=susc



Leave a Reply