La “excelente” educación que aniquila vidas

La educación en Colombia, entendida como búsqueda de “excelencia” y “calidad” en las instituciones educativas, ha llevado a la precarización y maltrato de docentes, al priorizar la mercantilización de la educación, con base en estándares y estrategias de gestión sobre el bienestar de profesores. El ambiente, casi generalizado, es de explotación y desmotivación entre docentes, afectando su salud mental y calidad de vida.

Hay en el mundo un debate interesante que trata de la definición de la educación como bien común y se centra, desde su referente de logro superior, entre los conceptos de calidad o excelencia en la educación. Varios artículos académicos ubican la discusión históricamente, y yo solamente voy a recomendar, por su claridad, el del caso chileno, que publica una revista de la Universidad de Costa Rica .

En breve y haciendo uso de un crudo spoiler, mientras la calidad se refiere al proyecto educativo y los atributos de la educación; la excelencia hace referencia al cumplimiento de estándares y las estrategias de gestión, estando más asociada a los proyectos educativos que desde el “prestigio” venden una marca de institución de educación.

El fondo y la forma en la educación

Ahora bien, un debate conceptual no tendría mayor problema a la luz de lo que se busca con la educación, el fondo del debate de la educación, a no ser que, para llegar física y materialmente a esos parámetros, sean como sea que se les describa, se normalice la precariedad y el maltrato como formas de logro asociadas a la educación.

Y en este punto debo decir que tanto si se habla de calidad como si se trata de excelencia, la forma importa. Sobre este punto es sobre el que quiero centrar la discusión que aquí propongo.

Mucho ha resonado en el país en los últimos años el asunto de las dificultades financieras de las universidades públicas, especialmente la Universidad de Antioquia, debido a la desfinanciación estructural que se implantó en la Colombia del siglo pasado y sobre el que aún parece no haber consenso político. 

En el intermedio sobre la discusión de la financiación de la educación, los gremios de universidades privadas se han declarado en contra de las medidas de desmonte de programas como “Ser pilo paga” o “Generación E”, que buscaron dar un aire al descenso de matrícula en todas las universidades privadas, especialmente por su alto costo. Este año, por ejemplo, se suma también el reclamo por la reforma del Icetex, Instituto históricamente usado por estudiantes para acceder a las universidades privadas, pero que se toca tangencialmente con la desfinanciación de la educación pública.

De manera similar, ha aumentado el volumen de noticias de jardines infantiles y colegios privados que han tenido que cerrar sus puertas debido a la misma falta de matrícula; en el sector público, debido a esfuerzos de años anteriores, al menos en Bogotá, sobran cupos en los mega colegios.

No obstante y más recientemente, el Decreto Nacional 0391 de 2025, que obliga a la formalización de docentes fuera de la planta de Instituciones de Educación Superior –IES– públicas, ha levantado la “costra” sobre una supuesta disputa de privilegios en diversos sectores académicos en el país.

En este último punto se ha dicho de todo: que docentes fuera de la planta, al no haber pasado por concursos de méritos, son amigues de directivas; que si no están en planta es porque su calidad es baja; que no participan de las misiones de las Instituciones Educativas; que si trabajan por horas es porque tienen otras fuentes de sustento más interesantes y otras muchas generalizaciones que pasan por alto lo que verdaderamente importa.

Y desde mi punto de vista, lo que verdaderamente importa es la vida y, aplica para todos los casos que menciono atrás.

La educación: negocio altamente rentable

Me explico: la educación como bien común es un legado transgeneracional de la humanidad y se ha expresado de diferentes formas a lo largo de la historia. Solo es recientemente que, gracias a la revolución industrial, se ha convertido en una máquina de hacer y moldear personas y, dicho sea de paso, dinero en cantidades brutales. 

Supongo que muchas y muchos lectores tendrán sobre el radar a Sir Ken Robinson y otras personas que hablan del tema en general, pero por mi formación y creencias particulares, me interesan los pequeños casos y ejemplos de lo que sucede a nivel planetario con los fenómenos que voy revisando. Así que para este caso me quedo con la argumentación de “youtubers” como Sabine Hossenfelder, Andy Stapleton o Javier Santaolalla, quienes desde sus canales en la plataforma de contenido de Alphabet Inc. Y desde diversas ubicaciones geográficas, han señalado cómo la academia se ha pavimentado históricamente a partir del sufrimiento de otros seres, o simplemente del ajuste a modelos de negocio que alejan el bien común humano de la educación, del bien común humano.

Además de ser esquemas altamente jerarquizados, piramidales y de control, o como lo expresaba Foucault mucho mejor: formas de disciplinamiento, control y producción de personas, las instituciones educativas guardan una promesa intrínseca de la revolución industrial y que conocemos como movilidad social, es decir, mejorar el futuro a partir del saber. No discutiré con esa idea, al menos ahora y, para la muestra de esta discusión, ya este periódico publicó una nota en febrero de 20251.

Lo cierto es que, gracias a la confluencia de la gratificación instantánea, la falta de cupos en instituciones de educación pública, los increíblemente muchos sesgos que pesan sobre la educación pública, los altos costos de las instituciones educativas privadas, surgen neo formas de educación que se aprovechan de la desesperación por ese llamado futuro mejor, por ejemplo, plataformas de “medallitas” que solamente tienen valor si tu patrón las quiere valorar o, en el caso de colegios, a partir de figuras de validación.

La primera cara de la aniquilación de vidas, es el montaje sin vergüenza de una forma de venta de saber, que no garantiza nada, pero que crea un profundo sentimiento de esperanza en las personas que llegan a pagar hasta mil dólares por un curso que les enseña a diseñar un curso para vender mil dólares; toda una pirámide en bucle.

Pero la historia de la vida no concluye allí. Los referentes de cultura popular que señalé atrás, todos del norte global, coinciden en que salen de sus universidades debido a que han sido explotades. Su trabajo subvalorado. Maltratados y mal pagados, prefieren buscar su camino por otras sendas. En el norte global…

La educación pavimentada gracias al dolor de profes

En Colombia, la vida de profes no es mejor. Las históricas luchas de Fecode han producido que al menos maestras y maestros de educación básica tengan un escalafón claro y condiciones laborales dignas, pero aún son la minoría.

En instituciones educativas públicas y privadas de todo nivel, es decir, desde preescolar hasta doctorado, existe un ejercito de personas que hemos sido objeto de las peores formas de maltrato y precarización y, sobre lo que solamente queda el testimonio vivo de quienes hemos colaborado en la construcción del capital social denominado “excelencia” o “calidad”, pero que hemos sido dejades en el camino como si tal cosa.

Varias y varios profes de colegio me han contado cómo sus trabajos son remunerados durante solamente 10 meses al año (ojo, incluso en instituciones de alta reputación como las que hacen parte de una confederación llamada Uncoli y en cuyos colegios se paga el consabido y prohibido bono de ingreso), pero que, además, les informan de la no contratación adicional cuando llega el momento de inicio de clases, lo que deja a este grupo de profesores con escazas, sino nulas, posibilidades de conseguir un nuevo empleo.

Profes de universidades que señalan que les pagan por medio tiempo, pero que trabajan tiempo completo, igualmente durante 8 meses al año; sus horarios pueden variar desde jornada temprano en la mañana y tarde en la noche, hasta horas con “huecos” todos los días, dificultando la posibilidad de segundos empleos; sumado a los salarios, tema que también fue relatado desde el año pasado en el caso de universidades de distinto orden, en este mismo seriado2.

Docentes que son vinculades a través de órdenes de prestación de servicios y, cuyas horas de dedicación no cuentan con remuneración en términos de preparación de clases, calificación de trabajos o atención a estudiantes.

Todas y todos los profes de Colombia, salvo contadas y notables excepciones, estamos precarizades. Esta es la segunda cara de aniquilación de la vida, asociada a la educación. 

Me he encontrado con profes que me cuentan con amargura que debieron dejar la docencia porque su salud mental no soportó más el maltrato, porque sus fuentes de ingresos adicionales se fueron a pique por cumplir con estudiantes, porque aunque fuera su vocación, sus salarios no daban para sostenerse. Profes, que nunca pudieron tener una familia, no se plantearon tener descendientes, porque simplemente no tenían el tiempo para atender a sus descendientes, o profes que no lograron nunca la pensión…

Pero ahora, la aniquilación de la vida, ¿nuda vida?, va a un nivel 3.0.

Se dice desde las instituciones educativas públicas superiores que, dado que no hay presupuesto, no es posible la formalización. Se dice desde los colegios que disminuyen el personal docente porque se hacen proyectos educativos transversales. Se dice en las universidades privadas que la modularidad imprime eficiencia en los procesos educativos.

Y ¿qué se dice de las pruebas Pisa, Saber, Saber PRO o las comparativas frente a la Ocde? O ¿las métricas del Ministerio de Educación y el cumplimiento de las metas del Plan? Cualquiera que sea la denominación de ese plan… se dice que el país está sumando esfuerzos por mejorar la calidad y excelencia en la educación… se dice, que la universidad X o Y se posicionó como la primera colombiana en el ranking sapiens o cualquiera sea su nombre.

Nada se dice sobre cómo hay un ejército de profes, que con dedicación entienden, cuando su estudiante está enfermo, que requiere asistencia sicológica; profes que innovan en sus aulas, que dan su número por si las dudas, que protegen, que fomentan el debate, que orientan y comparten su saber, a cambio del maltrato miserable de la pirámide de la educación que, pública o privada, se ha servido de su sudor y Nada les ha reconocido. 

Dejar de reconocer lo justo, de suscribirse al mandato de la OIT sobre trabajo decente, de negociar con sindicatos, de reconocer el papel de docentes en la construcción del prestigio de las instituciones educativas de todo nivel y, a través de ello permitir la llegada de vende humos de todo nivel a ocupar el digno lugar del bien común que es la educación, eso, queridxs lectores, es lo que yo llamo la “excelente” educación que aniquila vidas. 

1 ¿Qué hay detrás del discurso de la reducción de las profesiones y titulaciones universitarias? 18 febrero de 2025. Periódico Desde Abajo.

2 Más allá de Cheyne: la situación de los profesores de hora cátedra. 1 de mayo de 2024. Periódico Desde Abajo.

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Información adicional

Autor/a: Ivonne Alexandra Bohorquez
País: Colombia
Región: Suramérica
Fuente: Periódico desdeabajo Nº324, 15 de mayo - 15 de junio de 2025

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