
En la noche del 14 de abril, alrededor de las 11 pm, las madres comunitarias del Icbf y el Gobierno firmaron un acuerdo que permitió el levantamiento del paro adelantado por las madres comunitarias a lo largo de 11 días.
La satisfacción de las madres comunitarias es palpable. No es para menos. Cansadas de irrespetos y maltratos, tomaron la decisión de volver al paro como única vía para que les respeten sus derechos. Acampadas a las afueras de la sede central del Icbf, hicieron sentir su decisión de no regresar a sus regiones a atender las niñas y niños hasta tanto el Gobierno, a través de la dirección del Instituto, negociara el pliego que resumía sus exigencias.
Tras una semana de paro lograron sentar a su contraparte, así ésta dijera que quienes no querían negociar eran las madres. Simple manipulación de medios. La instalación de dos mesas temáticas (ver “Madres comunitarias la puja no se detiene”), dio testimonio de lo contrario. Tres días de negociaciones sirvieron para que parte de las exigencias de las madres comunitarias fueran reconocidos; otra parte quedó en proceso de discusión.
El acuerdo firmado reconoce 1) La estabilidad laboral con contratos a término indefinido, lo que incluye la libre afiliación al sindicato. Un pero, los contratos actuales, y hasta julio de 2018, continuarán vigentes. Así será mientras llegan a su final los contratos que las empresas administradoras de servicios tienen con el Icbf; 2) En cuanto a las pensiones se logró que la Comisión Accidental del Senado se comprometiera con presentar un proyecto de ley para garantizarla, de manera prioritaria para las compañeras mayores de edad y de las que están enfermas; 3) Las mujeres que trabajan en los CDI mantendrán su condición de madres comunitarias, conservando así los beneficios que han conseguido a través de varios paros. Esto en lo que respecta a lo acordado en la mesa laboral.
En materia de la nutrición de los niños se acordó: 1) El Icbf incrementará el paquete de la minuta nutricional del programa Fami, de manera que sea igual al que entregan en el programa Modalidad Familiar. Esto quiere decir que los Fami pasan de recibir 21 mil pesos a casi 90 mil. 2) En la minuta patrón diario de las/os niñas/os se trabajará con tres comidas al día manteniendo el 70 por ciento del aporte calórico por día, haciendo un control continuo para identificar a los niños y niñas que presenten desnutrición, a quienes, entonces, les entregarán un aporte nutricional adicional.
Contratación directa de las madres por parte del Icbf. Este aspecto, el más sentido por las madres, quedó como un tema por resolver. La vinculación directa estaría sometida a lo que se defina en el proyecto de ley, pues la norma actual establece que el cuidado de la infancia es responsabilidad de la familia, de la comunidad y del Estado y que, en consecuencia, el trabajo de las madres comunitarias es voluntario y solidario, razón por la cual no pueden ser consideradas como trabajadoras del Estado.
También queda pendiente el tema correspondiente a la igualdad presupuestal en términos locativos. A diferencia de los CDI, los Hogares Comunitarios no reciben el pago del arriendo, ni los rubros necesarios para la adecuación de los espacios, auxiliar operativo, implementos para los/as niños/as, entre otros.
Por otro lado, las madres comunitarias de Sucre siguen a la espera de que la dirección regional del Icbf del departamento se ponga al día con los pagos de los aportes a la salud de las casi 3 mil madres comunitarias que allí trabajan. La representante legal de Sintracihobi seccional Sucre, Marly Chamorro, informó a desdeabajo que en horas de la mañana del viernes 15 se reunió con la directora seccional del Icbf, Fabiola Palencia, quien le aseguró que a más tardar en el curso de este mismo día daría solución a esta situación.
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