
En una de las crónicas del escritor colombiano José Antonio Osorio Lizarazo, se relata que en tiempos del quinquenio de Rafael Reyes (1904-1909) al comenzar el siglo XX, el mandatario quiso hacer un experimento social, que consistió en “raptar” cuatro indígenas de comunidades del Putumayo y llevarlos a Nueva York para ver qué ocurría con ellos. Osorio Lizarazo dice que a los años conoció de un indígena angloparlante que vendía cachivaches en la población del Líbano-Tolima y que murió durante la insurrección popular que vivió ese municipio en tiempos de la muerte del caudillo Jorge Eliecer Gaitán, Osorio no da pistas de nada más… pero lo que hoy podemos suponer es que este experimento – de haber sido cierto- no hacia parte de una excentricidad del mandatario, sino que se explicaba y situaba en las representaciones que sobre la sociedad y la cultura y en las relaciones sociales que imperaban en un tiempo, en el que otros experimentos similares se hicieron con la pretensión de civilizar a la indiada que a los ojos de la élite cultural y los ingeniosos empresarios, impedía el despegue y el progreso de la sociedad colombiana, por ejemplo cambiar la chicha por la cerveza, entre otras….
Hoy la gran prensa colombiana celebra el programa del Ministerio de Educación “Ser pilo en Colombia si paga” y lo presenta como un nuevo experimento social que supone que los mejores evaluados de entre los estudiantes de estratos 1, 2 y 3, van a ser exitosos académicamente en ambientes de educación superior de las IES más exitosas, lo que contribuirá a renovar el sistema educativo, pues introducirá una sana competencia para atraer el dinero estatal que el Estado prestará a las familias de los “más pilos”.[2]
Entonces vale la pena indagar cómo surge este experimento y a qué representación de sociedad y de educación responde.
Orígenes del programa “ser pilo”
La narrativa rosa sobre este programa, es que un estudiante pilo de la Universidad de Los Andes diseñó un programa, que se lo presentó a Gina Parodi en 2014 y luego cuando ella llegó al Ministerio a finales de 2014 lo presentó a Juanma y a este le pareció regio y lo implemento inmediatamente como una política que además caía como anillo al dedo para encuadrar el proceso de implementación del llamado Acuerdo por lo Superior 2034 y los preparativos para el ingreso de Colombia a la OCDE.[3]
No obstante una lectura atenta da otras pistas. En efecto, Juan Felipe Penagos siendo estudiante del doctorado en ingeniería industrial de la Universidad de Los Andes, en el marco de una propuesta y necesidad del cartel del G10 (Grupo de las 10 universidad que primero obtuvieron acreditación institucional de alta calidad) realizó una investigación consistente en diseñar un modelo de simulación sobre financiamiento del sistema de educación superior, de esta tesis doctoral surgió la idea de los 10 mil créditos condonables.
El G10 está conformado por 6 universidades privadas: Universidad de los Andes, Pontificia Universidad Javeriana, Universidad del Norte, Universidad EAFIT, Universidad Pontificia bolivariana, Universidad Externado y 4 públicas: Universidad Nacional, Universidad del Valle, Universidad Industrial de Santander, y Universidad de Antioquia. El G10 ha estado ligado a entidades claramente neoliberales como la OCDE y empresarios por la educación y ha sido clave en la implementación de las reformas a la educación superior tanto en los gobiernos de Uribe Vélez, como de Juanma. El G10 además expresa el punto de vista de los sectores más neoliberales de estas instituciones, pues es necesario señalar que también existen, aunque debilitadas, corrientes de pensamiento crítico en esas IES. No equívocamente el actual rector de la Universidad Nacional Ignacio Mantilla celebra el programa “ser pilo” y afirma que los recursos estatales son “… públicos que se están poniendo en universidades privadas, pero para prestar un servicio público. Uno podría pensarlo al revés, que se está oficializando la universidad privada porque le estamos poniendo recursos públicos para tener clases menos favorecidas en universidades que eran de élites. Depende de cómo se mire”.[4]
Así que la tesis de Penagos no es producto de su genialidad, sin desconocer su capacidad y brillantez, sino que se inscribe en un juego de fuerzas e intereses en el que el G10 busca que el Estado acoja su particular concepto de educación superior y de cómo debe operar su financiamiento. De otra parte es clave conocer que la tesis del ingeniero Penagos, que dio origen al programa “Ser pilo” estaba inscrita en el grupo de investigación de Los Andes, Centro de Estudios Interdisciplinarios Básicos y Aplicados en Complejidad- Ceiba, del cual es subdirector Roberto Zarama, una de las figuras claves en el diseño de la política pública de Juanma y del Acuerdo por lo Superior, la misma que se hace pasar como pluralista y democrática y que surgió como contrapropuesta al programa de la MANE de Educación Superior gratuita, para un país en democracia y paz.[5]
En los cálculos del modelo de simulación de Zarama-Penagos se esperaba que los más pilos fueran en un 50% a las IES privadas y en un 50% a las IES públicas, pero la realidad fue diferente, ya que 85% de los más pilos fueron a parar a las privadas y solo el 15% a las públicas. Sobre esto valen otros análisis acerca de cómo opera el supuesto libre mercado y los consumos y expectativas educativas, que por ahora no abordaré, así como los problemas reales de tipo financiero, académico y administrativo que enfrentan las IES públicas tales como el control mafioso y clientelista de estos centros de formación.
El asunto es más o menos claro, el G10 busca la manera para beneficiarse de las políticas educativas y apuntalar el modelo de educación superior en el que cada vez más se deja de invertir directamente en las IES públicas, permitiendo que sea el mercado educativo, es decir los más fuertes carteles educativos, los que definan cómo se orienta el gasto público en educación.
La cosa es chévere: la universidad privada hace investigaciones sobre cómo debe funcionar el gasto público educativo y en conclusión el estado invierte en sus brillantes y “novedosas” ideas, yo con yo es mejor.
La representación de la educación y de la sociedad sobre las que se montó el programa “ser pilo”
No resulta ninguna coincidencia que sean los trabajos de investigación de ingenieros industriales de la Universidad de Los Andes los que el Ministerio de Educación y el Estado tomo como referencia para diseñar políticas educativas como estas, y que se desconozca la opinión y los resultados de años de trabajo de gran cantidad de grupos de investigación y de investigadores en educación superior que existen en las facultades de educación de IES públicas y privadas. Se trata de un programa inscrito en la más rancia estirpe neoliberal, basado en la vieja cantinela de la antropología del homo economicus, que el neoliberalismo ha vuelto a poner de moda, por eso no es la teoría educativa o la reflexión pedagógica la que está al centro del orden de lo educativo, es la economía neoliberal educativa y la tecnocracia la que manda la parada. Según esta representación social, la sociedad como articulación solidaridades, conflictividades, reciprocidades y antagonismos más allá de lo puramente económico no existe, lo que existen son individuos en competencia, en donde el mercado libre es el encargado de traer felicidad, libertad y sobre todo crecimiento económico. En este tipo de orden educativo y régimen social el concepto clave es el de capital humano. Tú vales según el capital humano (títulos y competencias) que has logrado acumular por tus propios méritos. La sociedad de los individuos en competencia sustituye el concepto de ciudadanía y de estado social de derecho, no existe derecho a la educación, existen premios ejemplarizantes para los mejores, ya que no hay para todos. De ahí que entidades como Marca País, encargadas de difundir la ideología del individualismo y el exitismo neoliberal estén asociadas a este tipo de programas educativos sobre los que descansa la empresarialidad, el emprendimiento y los buenos resultados en indicadores de competitividad[6] que son el pan de cada día desde la educación preescolar, sobre todo en el sistema de educación pública.
El programa “ser pilo” también descansa sobre otro reduccionismo, la impuesta noción de que la calidad de la educación es equivalente a las mediciones estandarizadas de las evaluaciones. Los Rankin de los mejores mandan la parada, los 100 mejores puntajes, los 100 mejores colegios, los 100 mejores maestros…. Aquí el único criterio de evaluación de calidad es el resultado de los exámenes. Y no es que los exámenes no sirvan para nada. Sirven para mirar desempeños particulares y contextuales, pero estudios rigurosos discuten que la idea de claidad no se puede derivar de los resultados en las pruebas estandarizadas, esta manipulación del concepto es parte de la reconversión neoliberal de la educación.[7]
Concepciones educativas neoliberales y mercantilistas y nociones basadas en fantasías carentes de imaginación (como diría Marx burlándose de los teóricos del homo economicus) son las que soportan este experimento, del que se espera que oriente en adelante el financiamiento de la educación superior y contribuya a la superación de la segregación social.
Es lógico que un modelo de simulación sobre individuos en competencia, que reciben estímulos y dan respuestas positivas, no pueda contemplar dimensiones mayores como las culturas institucionales universitarias históricamente conformadas a las que están llegando los más pilos. Los rectores de las IES privadas que han recibido a los más pilos, cacarean diciendo que su llegada va a contribuir a mejorar los ambientes de democratización e inclusión, esto no es del todo falso, pero hace depender la inclusión social de la mano invisible del mercado, pues los llegan son individuos racionales supuestamente portadores de la nueva mercancía (capital humano) que les da las habilidades de competencia académica y social para triunfar en instituciones supuestamente racionales. No obstante han saltado al lado de la fantasía inclusiva, las posturas antidemocráticas, racistas y clasistas que expresan grupos de estudiantes de prestigiosas universidades beneficiarias de este programa,[8] estos no son asuntos menores. Se puede ser una universidad del top 10, de pipiripan (diría Rafael Pombo) pero se pueden encontrar posturas de exclusión y desprecio hacia los de abajo que hacen parte de comportamientos sociales ampliamente extendidos en los sectores altos de la sociedad. La gran prensa ha salido a desmentir las quejas racistas de los estudiantes, el punto es que el perfil de Facebook “confesiones unisabana” donde aparecían estas manifestaciones se encuentra suspendido por ahora. Hay episodios recientes en estas universidades del miedo de ciertos sectores del estudiantado a permitir el libre acceso a los campus desmontando los torniquetes. Algunos afirman “mi familia paga aquí para que no me roben, ni me violen… bajar los torniquetes es garantizarle el libre acceso a la chusma”… La ideología de la seguridad democrática se instaló férreamente en estas personas, que no son pocas desafortunadamente y que conforman las culturas universitarias hegemónicas.
Este debate no expresa solo el punto de vista de unos pocos, sino los criterios de quienes serán tomadores de decisiones en la sociedad, y si bien la política “ser pilo” o mejor el experimento social de mirar a ver qué les pasa a estos diez mil muchachos dejados en ambientes institucionales de “alta calidad”, puede tener impactos y sensibilizar a las excluyentes élites señoriales, todo depende de cómo juegue el mercado, piensan los neoliberales, si los pilos resisten y triunfan es decir se gradúan son perdonados y no se les cobra el crédito condonables, pero si pierden, es un asunto que depende de su incapacidad individual, de su incompetencia, al fin y al cabo provenían de la clase del populacho, que más se puede esperar, dirán confirmativamente las gentes de bien. No hay que perder de vista que el asunto de fondo es el modelo de educación superior que se está imponiendo en el país, a partir de experimentos sociales como este.
[*] Vocero Nacional del MODEP, Integrante del Congreso de los Pueblos
[2] http://www.elespectador.com/noticias/educacion/ser-pilo-paga-un-gran-experimento-articulo-539804
[6] http://www.cancilleria.gov.co/content/en-la-nueva-marca-pa%C3%ADs-la-respuesta-es-colombia
[7] http://www.oei.es/evaluacioneducativa/pruebas_estandarizadas_no_miden_calidad_educativa_popham.pdf



Leave a Reply