Cómo curarte tú mismo
Tu cuerpo desea curarse. Tu “instinto de conservación” ha decidido curarte antes que tú fueras consciente de necesitarlo. Te cuida y busca lo mejor para ti. Es tu amigo inseparable.
Tu cuerpo sabe curarse; dispone de una sabiduría ancestral que supera a la de cualquier equipo médico. La misma inteligencia que te fabricó está disponible para realizar la curación.
Tu cuerpo puede curarse, y es una lástima desaprovechar esa fuerza. Personas desahuciadas por la medicina sobreviven gracias al instinto de conservación.
No busques fuera lo que ya tienes dentro. No busques varitas mágicas. Por lo general, la curación no es un acto milagroso sino un esfuerzo que el organismo tiene que realizar para volver al equilibrio perdido. La curación, como todo trabajo, acarrea un gasto de energía durante cierto tiempo. Cuanta más energía guardes para la curación (menos actividad), más rápida será la curación. Hay que tener “paz-ciencia”, ya que la Naturaleza no da saltos. El querer acelerar la curación con medicamentos puede acarrearte complicaciones y alargar el proceso.
Los malestares son llamadas de atención que quieren enseñarte algo. Una oportunidad para revisar tu vida, detectar errores e introducir mejoras. El cuerpo puede muchas veces curarse solo. Más que remedios, necesita que tú colabores. Los síntomas te enseñan lo que debes hacer.
En las crisis agudas, el cuerpo pide un stop, el reposo total de organismo.
– La debilidad te pide descansar en la horizontal para no darles trabajo a los músculos.
– La falta de apetito te pide no comer para no gastar energías en la digestión. Basta con beber agua, caldos de verduras sabrosos o jugos diluidos.
Antes de recurrir a la
medicina, ayuna un día.
Plutarco
–La vista y el oído sensibles están pidiendo oscuridad y silencio, para ahorrarles esfuerzo a los sentidos.
–Las partes del cuerpo muy calientes piden ser refrescadas y abrigadas las frías. El cuerpo necesita un clima cálido (18-20º) para no esforzarse en mantener sus 37º necesarios.
Cuanto más se duerma y menos se coma, el cuerpo dispondrá de más energía para la curación y antes desaparecerán los malestares.
Este reposo total está indicado en todos los casos de dolor intenso, fiebre elevada, vómito, diarrea fuerte o traumatismo severo.
Cuando sabes que tu cuerpo va a recibir una agresión (extracción de muela, aborto o cualquier intervención quirúrgica), descansa física, mental y digestivamente, antes y después de la agresión; esto evitará complicaciones y favorecerá la recuperación.
Dolor reprimido, dolor diferido. La represión no es la solución
La propaganda de la industria farmacéutica quiere hacernos creer que “usted no puede parar por un dolor de cabeza”. Que nos tomemos un calmante y que sigamos la marcha como si nada ocurriera. Sin embargo, el dolor es consecuencia de una inflamación, de un aumento de circulación sanguínea que el cuerpo ha desencadenado por algún motivo. El dolor es un lenguaje del cuerpo, una señal de alarma, una llamada de atención. Es como la lucecita roja que se enciende en el coche para avisarnos que nos falta aceite, gasolina, o que se está calentando el motor. Apagar la lucecita nos deja sin avisador. La represión del síntoma atrasa, alarga y complica el problema. Conocí a una mujer que empezó a tomar calmantes y antibióticos que el dentista le recetó por un dolor de muela. A las dos semanas, seguía con los mismos dolores. Bastó un día sin medicación y sin trabajo digestivo para que el dolor cediera. El ayuno es un desinflamante inofensivo. Los calmantes no son tan milagrosos como los anuncian. No corras a empapuzarte de pastillas. Muchos dolores son vencidos con 24 horas de ayuno. Date un plazo y deja los medicamentos como último recurso. Verás cómo ganas en autoestima cuando superes un dolor con tus propios recursos.
Además de ayunar, contra el dolor sirven el desahogo, el descanso, la relajación, la distracción, el masaje, el calor y, a veces, el frío.
Para saber más:
• Barber, Joseph. Tratamiento del dolor mediante hipnosis y sugestión, Desclée de Brouwer, Bilbao, 2000.
• Bernard, Neal. Alimentos que combaten el dolor, Paidós Ibérica, Barcelona, 1999.
• Escudero, Ángel. La voluntad vence al dolor. En torno a la anestesia postsofrónica, autor-editor, Valencia, 1973. dr.escudero.com.
• Gurza, Lucrecia. Cómo aliviar el dolor, Obelisco, Barcelona, 1992.
Para comunicarse: [email protected]
‘Vozquejando’
Fotodibujos desde una ínsula Waunan
Los alrededores de San José son territorio selvático bañado por las aguas del bajo río San Juan, que se encauzan camino del mar Pacífico. Es un lugar húmedo y lleno de vida. Sin embargo, se siente en el ambiente una presencia densa de pólvora, de desangre petrolero, del gruñido estridente de las madereras, de demanda y oferta, y de la más absurda, aunque infeliz, manifestación del espíritu humano cuando ha sido violentado.
Esta serie de fotodibujos es una distinción a la voz-femenina de este grupo de mujeres waunan que se resiste a ser acallada y aún lucha desde todas sus posibilidades y formas, a la profundidad de su belleza, a sus colores… También, a la sorprendente labor de resistencia de los pueblos indígenas en Colombia, que, aunque sometidos a los tratos más cruentos y adversos por tanto tiempo, han mantenido y cuidado su dignidad, su amor por la vida y por su propia existencia.
Zabrina Molina


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