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Estimados/as lectores/as compartimos la serie de artículos más leídos durante el 2023. Una relectura necesaria de hechos y proyecciones de diferentes temas tanto nacionales como internacionales. Esperamos que su lectura sea de utilidad.

“¡Santo ayer, sustancia de la niebla cotidiana!”
(Niebla, Miguel de Unamuno)

Hay que entender que el bosque no es solamente la suma de sus árboles, sino una comunidad vegetal que está en continua transformación y bajo condiciones autorreguladas, contraria totalmente al crimen (apenas mentado) del monocultivo, agenciado por el mito del progreso que al presente sólo nos depara distopías y escenarios apocalípticos (institucionalmente dilatados y sin pronta resolución). A saber, sin dejar de lado la cuestión, hoy de aparente consenso, del calentamiento global y las emisiones de gases efecto invernadero. Es necesario destacar, en el sentido anterior, que dentro de los ecosistemas forestales los bosques nubosos son quizá los mayores almacenadores de carbono en la biomasa y en el suelo mineral1, y que en tal sentido su conservación (respecto al pasado) y su restauración (hacia al futuro) constituyen una estrategia contra el cambio climático. Nos repiten una y otra vez que pasamos el punto de no retorno pero como humanidad no queremos detenernos sino seguir avanzando en la destrucción del entorno que no es más que la destrucción de nosotros mismos.

En Colombia se le encontró sentido a la conservación del bosque nuboso, por lo menos en lo que respecta al departamento de Cundinamarca, a finales del siglo pasado. En 1992, y haciendo uso de la nueva autonomía que concedió la Constitución del 91, Cogua declara la Reserva Forestal Municipal (desafortunadamente 36 torres del trazado del Upme2 Sogamoso-Nueva Esperanza se hallan en conflicto con áreas de conservación y protección y 3 torres más con zonas de vivienda campestre, siendo así afectadas 5 veredas); al año siguiente, 1993, la CAR también declaró DMI3 a la Cuchilla de Peñas Blancas y del Subia (que concierne a San Antonio del Tequendama, municipio en el que 24 torres del trazado se ubicarían en un área forestal productora, 2 torres más dentro de un distrito de recuperación ecológica y del suelo, afectando así 7 veredas).

De igual forma y como continuidad necesaria a la protección de los acuíferos y zonas de recarga hídrica, acorde con las leyes, la CAR declara DMI al complejo ambiental Tequendama Manjui en 1999 (que concierne a los municipios del mismo San Antonio; a Soacha, a la que llega una telaraña de tendidos eléctricos y en cuya terraza Nueva Esperanza, antes finca Canoas4, las empresas energéticas encontraron el mayor vestigio arqueológico de Latinoamérica; a Tena, municipio en el que 4 torres del Upme en mención se hallarían en conflicto por ubicarse en un bosque que está protegido y es productor, siendo afectadas 2 veredas; a Zipacón, cuyo EOT5 data de más de 20 años; a Cachipay, cuyo río Bahamón apenas se menciona en el EIA6 y cuya quebrada El Salitre, ambos manantiales de acueductos, brilla por su ausencia, aunque el trazado cruce por ambos cuerpos hídricos; a Anolaima, municipio en el que 5 torres serían instaladas en zonas periféricas a ríos y nacederos y 12 más ocuparían parte del DMI en formulación, siendo afectadas 5 veredas, en 4 de las cuales no fueron surtidos los requisitos de socialización; concierne también a Albán, municipio en el que 3 torres estarían situadas en zonas periféricas a nacimientos, ríos, quebradas, lagunas y humedales, 3 torres serían instaladas dentro de una zona protegida, y 6 torres más se ubicarían en zonas de amortiguación, siendo afectadas 4 veredas).

Lo que tienen en común estos distritos y reservas es el hábitat del bosque de niebla. A su protección también contribuyó en el mismo año de 1999 la declaratoria de DMI El Chuscal y La Vega (que concierne al municipio del mismo nombre, parte del trazado, en donde 15 torres se ubicarían en la zona forestal protectora, afectando así a 4 veredas). Entre los DMI de Manjui Tequendama y Chuscal y La Vega quedaba un intersticio sin proteger y esto se subsanó en 2005 con la Reserva Forestal Peñas del Aserradero (que concierne a Sasaima, en donde 10 torres estarían en conflicto por instalarse en suelos de uso condicionado por la erosión, por las altas pendientes o por características litológicas, siendo afectadas así 3 veredas). Finalmente, para completar los 120 kms de este corredor del bosque de niebla de la vertiente occidental de la cordillera Oriental se declaró DMI en 2021 al Macizo El Tablazo, que en lengua nativa se conoce como Juanatamix, el cual ya venía siendo expoliado por las mineras (y que concierne a los municipios de San Francisco, hallándose 5 torres en zona protegida y afectando a 4 veredas; Supatá, municipio en el que 6 torres se encontrarían en conflicto por estar dentro de áreas de protección y conservación; y Pacho, estando en conflicto 2 torres en zona de amortiguación, 10 torres adentro del páramo del Guerrero y la Cuchilla de El Tablazo, 2 torres más en el bosque natural secundario y finalmente 1 torre y 1 plaza de tendido en el área forestal productora, siendo afectadas 6 veredas)*.

Así se conformó el corredor Alto Andino (entre los 2.400 y los 3.000ms) que contiene el paisaje extraordinario de los escarpes y que es considerado una fábrica de agua. A través de un vídeo publicitario7, el Grupo de Energía de Bogotá –GEB, al mando de Juan Ricardo Ortega, tan sólo reconoce el bosque nuboso en 2 municipios8. Al igual que pasa con las personas y las instituciones soberbias, ellos niegan la evidencia. La realidad es que el bosque nuboso de 13 municipios, que ya ha sido afectado por deforestación, ganadería e invernaderos, se vería palmariamente perjudicado por el trazado de este proyecto de transmisión energética. Recuerden ustedes qué sucede cuando a una persona le es amputado o cercenado un miembro: así como el sistema nervioso sigue sintiendo esa parte del cuerpo, así también la niebla, circulante en ascenso, siente quizá cada árbol que fue talado.

Actualmente la licencia se encuentra suspendida porque el GEB no ha cumplido con dos requisitos necesarios para su modificación: no ha allegado el pronunciamiento de la CAR respecto a algunas áreas sustraídas dentro del Tequendama Manjui (donde se instalarían a petición del gerente de Enlaza, filial del GEB, 14 torres y 14 plazas de tendido, surtiéndose un “aprovechamiento forestal de nuevos individuos”9); e igualmente no ha allegado, respecto a estas áreas, el pronunciamiento de la Dirección de la Autoridad Nacional de Consulta Previa del Ministerio del Interior10. No obstante, la normatividad prorroga al GEB una y otra vez, la entrega y por lo tanto el cumplimiento de los requisitos: parece un mal alumno, que a pesar de que reprueba sistemáticamente en los exámenes, cada vez le es más cercana la obtención del (grado o) licenciamiento.

Camino a la extinción

Basta recordar que a principios de milenio Etter y Wyngaarden advirtieron en un paper, que casi nadie leyó, que del otrora intacto bosque nuboso colombiano sólo quedaba entre un 5 y 10%. El exiguo porcentaje del remanente de este ecosistema fundamental fue ratificado por Brown y Kappelle en el año 200211. El profesor Guhl advirtió desde 1968 que debido a la destrucción del bosque nuboso, modificado por la introducción, entre otros, de pastos artificiales, en Colombia se estaban confundiendo los límites entre el páramo y este ecosistema, que antaño se distinguía por musgos y quiches, y plantas de follaje duro y brillante que creaban un ambiente de fríos vientos y obscuridad12. El bosque de niebla cundinamarqués, que la CAR dice proteger con supina ambigüedad, ya que primero así lo declaró y luego aceptó que ciertas zonas le fueran sustraídas, fue alguna vez territorio y hábitat de la nación panche y la nación muisca: de hecho, Zipacón era el último fortín de esta; del lado panche estaban Cachipay y Anolaima (aima quiere decir “grupo de gente y su territorio”13).

En 2004 nace una agenda de carácter global sobre bosques de niebla, impulsada por Philip Bubb que acomete como proyecto piloto el ARK 2010, firmado por Colombia, Costa Rica y México, con el aval, aparentemente dispar, de Microsoft y la ONU14. No obstante, en el EIA del proyecto Upme que nos compete y que realizó un equipo de expertos cuyo miembro en el trabajo de campo más cualificado ostentó una experiencia de 2 años, sólo se menciona el bosque nuboso en dos ocasiones, y en ambas menciones se reconoce como área de recarga hídrica, es decir, como ecosistema que según el espíritu de la ley debería ser protegido. Esta olímpica omisión tiene un antecedente quizá más grave: el bosque nuboso no figura como categoría dentro de la caracterización de ecosistemas en la que se basa la Anla para aprobar o desaprobar las licencias. ¿Y quiénes construyen o diseñan esta caracterización, base de cualquier determinación ambiental en este país? Los institutos Humboldt y Sinchi, entre otros. Desde el papel se desconoce lo que sí existe, de facto, en la realidad. No se le nombra como bosque nuboso sino que se le fragmenta e invisibiliza a través de otros nombres, bosque montano, bosque premontano, etcétera. Estos son el tipo de “realidades” de las que con angustia lúdica e ingeniosa nos hablaba Dickens en Tiempos difíciles: realidades que se imponen en nombre de un progreso deificado a cuya honra todos estamos asistiendo forzosamente no sólo como víctimas (casi consumadas) sino también como testigos (consumidores). Pareciera que el Instituto Humboldt hace de notario respecto al medio ambiente pero también facilita el saqueo pronunciándose a favor de proyectos de infraestructura y energéticos dentro del país, calificados como de “utilidad pública” y de “interés nacional”. Esta olímpica omisión supone una incoherencia en las funciones del Instituto Humboldt, si se tiene en cuenta que participó del proyecto piloto ARK 2010, firmado en 2005 y aparentemente ejecutado en el 2006 con el aval del Unep, Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. El mismo Bubb, promotor y difusor, se mostraba complacido en el 2007 con que el Humboldt se hubiera convertido en “líder del bosque de niebla”. Otro líder de postín, ya no como persona sino encarnado en una institución. La Anla, entonces, aprobó el EIA del GEB, aunque ahora media una suspensión de la modificación de la licencia. Es necesario advertir que la restauración del bosque nuboso es un paso ineludible para aplicar uno de los pilares expuestos en el Plan Nacional de Desarrollo vigente: un ordenamiento territorial (acaso una identidad) en torno al agua.

1   Álvarez-Arteaga, Gustavo, García Calderón Norma E, Krasilnikov, Pavel, García-Oliva, Felipe (2013): Almacenes de carbono en bosques montanos de niebla de la Sierra Norte de Oaxaca, México. Agrociencia 47 (16 de febrero-31 de marzo), 171-180 ( https://www.scielo.org.mx/pdf/agro/v47n2/v47n2a6.pdf ).

2   Upme: Unidad de planeación minero energética.

3   CAR: Corporación Auntónoma Regional; DMI: Distrito de Manejo Integral.

4   Visitada por John Hamilton en su en su expedición a Santafé de Bogotá en 1824.

5   Esquema de Ordenamiento Territorial.

6   Estudio de Impacto Ambiental.

7   https://twitter.com/GrupoEnergiaBog/status/1673426743078559746

8   Albán y San Antonio del Tequendama.

9   Autoridad Nacional de Licencia ambientales –Anla (17 de julio de 2023): Auto N° 5357

10 Anla (4 de agosto de 2023): Auto N° 6082

11 Ambos estudios son citados por León, Olga Adriana, Díaz Martín, Ruth y Vargas, Orlando (2008): La Reserva Forestal Municipal de Cogua, Cambiando el rumbo de la historia, el paso de la explotación a la conservación (https://www.researchgate.net/publication/264497089 )

12 Guhl Nimtz, Ernesto (1968,1975/1976,2016): Colombia, bosquejo de su geografía tropical. Universidad de los Andes, Universidad Nacional de Colombia y Jardín Botánico de Bogotá José Celestino Mutis, Bogotá D.C.

13 Ramírez Calderón, Guillermo (2021): Los Panches, nuestro pasado, nuestra historia, nuestros ancestros. Archeos S.A.S, Consorcio Conexión del Tequendama, Invías, ICAHN, Bogotá D.C.

14 Armenteras Pascual, Dolors, Cadena Vargas, Camilo E, y Moreno Sánchez, Rocío del Pilar (2007): Evaluación del Estado de los bosques de niebla y de la meta 2010 en Colombia. Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt, Bogotá D.C.

*    Monte Samai

Defensores Bosque de Niebla

Vicepresidente Vereda El Retiro


Manto de nubes

La exploración del bosque de niebla supone el ritmo inconstante del merodear. Así lo exige el relieve montañoso y así lo determina la niebla que desdibuja los espacios y permite un encuentro con el sentido (misterioso) de lo inmediatamente espeso y próximo. Quienes vivimos inmersos en el bosque nuboso merodeamos con cautela, con interrupciones y detenciones, adaptándonos a los obstáculos, muchas veces imprevistos y permaneciendo atentos, agradeciendo sus lluvias frecuentes, las hojas grandes de los árboles que recogen agua y que hacen sombra, los bejucos trepadores que intentan llegar al dosel, donde vive la mayoría de la entomofauna, la biodiversidad de flora y de animales (a la que ya hemos honrado con una canción1), especialmente de aves, mayor a la del páramo y en algunos casos mayor a la del valle. Y claro, agradecemos los beneficios ecosistémicos que nos procura (un aire sano y una fluencia sin interrupción del agua garantizada por 120 acueductos veredales que acogen más de 200mil usuarios). Así no hayan sido todavía formalmente protegidos nuestros predios, como guardianes y habitantes de este ecosistema muchos de nosotros hemos acometido su restauración, la que nos permite interactuar con el perezoso de dos garras y el colibrí inca negro, con los búhos y los guatines, entre otros, y estamos dispuestos a defenderlos del nefando atentado al que se verían expuestos en caso de que por este ecosistema, irremplazable y significativo ecológicamente y en especies, cruzara el trazado del Upme2 1 de 2013 (Sogamoso-Nueva Esperanza, también conocido como LAV 0033 002016 dentro de las instituciones) ejecutado por el GEB3, con el cual se pretende electrificar buena parte de la Cordillera Oriental.

El bosque nuboso, visto desde arriba, se ve como un manto de nubes que cubre suavemente los ramales y estribaciones de las tres cordilleras que custodian nuestros dos inmensos valles, y se caracteriza por un relieve montañoso sobre el cual discurren ríos y escorrentías que devienen de valles, altiplanicies y terrazas donde se gestan lentes de agua propicios a la formación de humedales, lagunas, pantanos y turberas. Desde abajo, desde la canícula del valle del Magdalena y también del Cauca, el vapor de aire desprendido del río va acoplándose al terreno, subiendo la ondulada pendiente y decreciendo en temperatura, aproximadamente un grado cada 180 ms. La evaporación y la evapotranspiración disminuye cada tanto que esta serpiente de aire escala. Los árboles y arbustos, las gramíneas y los helechos, las bromelias y las orquídeas son lamidas por esta niebla que no es más que un cúmulo indómito de gotas de agua o cristales de hielo que se escurre por entre los troncos, las ramas y las hojas.

Formándose al lado de ríos y quebradas y emparejados y acompasados con sus fluencias y meandros, los bosques nubosos hacen parte del ciclo integral del agua, actuando entre el valle y el páramo, que colinda precisamente con este ecosistema. Probablemente un 40% de las precipitaciones pluviales corresponde al vapor de agua que asciende4. Desde ese punto de vista no sólo es un ecosistema imprescindible y prioritario a nivel nacional sino también a nivel planetario y como tal se quiso proteger con una agenda global que con el tiempo se difuminó entre la burocracia inane de la ONU.

1   https://www.youtube.com/watch?v=UVAdqu
NWpx4&t=11s

2   Proyecto de la Unidad de Planeación Minero Energética del Ministerio de Minas y Energía

3   Grupo de Energía de Bogotá

4   Según fue ventilado por Álvaro Arias, funcionario de la CAR, en el Encuentro Ambiental del 22 de marzo, organizado por la Sdeaa de Cachipay.


Términos de referencia

En contra de los términos de referencia para las instalaciones de electricidad señaladas en el Reglamento Técnico de Instalaciones Eléctricas –Retie, en la vereda Petaluma Alta de Cachipay el tendido de medio millón de voltios pasa por encima de dos viviendas: la de un propietario y empresario al que le van a hacer mover la casa, como si ello no implicara una destrucción y una nueva construcción; y la de una pareja de ancianos, de 72 y 88 años, que no son propietarios sino poseedores y que viven en ese lugar, en una casa de madera limpia y modesta, hace 36 años. Si bien con el primero tal vez lleguen a un acuerdo, el GEB les ha prometido a los segundos un traslado y/o una indemnización, con lo cual perderán su derecho a la posesión, ganado a punto de un trabajo que nunca fue remunerado. Se cae de su peso que es más viable la negociación con unos campesinos, ahora sujetos de derecho, que la negociación con los hacendados de la Sabana, trazado directo que nunca se tuvo en cuenta en el Diagnóstico de Alternativas Ambientales que presentó el GEB.

* La información de la infografía es extraída del EIA del GEB


Resistencia

Como colectivo Defensores del Bosque de Niebla llevamos 4 encuentros en donde hemos confrontado al GEB: el Plantón del 18F, en el que malogramos la reunión inicio de obra de la energética a la que se había convocado a través de la JAC El Retiro; el 14 de marzo en las oficinas de esta empresa público-privada, que cotiza en la bolsa colombiana y cuyo mayor accionista es el distrito bogotano, acompañando a Veedores Ciudadanos que presentaron un trazado alternativo al del bosque nuboso, menos costoso ambientalmente; el Encuentro Ambiental del 22 de mayo organizado desde la alcaldía de Cachipay (en el cual tanto esta institución como el Concejo y la ciudadanía se manifestaron en contra de la instalación de torres de medio millón de voltios*); la Audiencia Ciudadana del 15 de julio en la que la población cachipayuna, sin mediación de político e institución alguna, se permitió expresar su inconformidad ante un grupo del GEB liderado por Aldemar Garay, gerente del proyecto en cuestión. En los 4 escenarios se han mostrado amables pero sumamente inflexibles, distantes de cualquier manera de la forma como nos han tratado en el twitter (@defendemosvida, @PalabraDeNiebla ), red en la que nos tildan de mentirosos cada vez que presentamos, como aquí, nuestros argumentos: que el estudio pionero que evidencia una afectación en la salud se hizo en 1978 por Wertheimer y Leeper de la Universidad de Colorado y que correlacionó las redes de alta tensión, consideradas a partir de 36 kv, con el cáncer en adultos; que los mismos investigadores desocultaron otra correlación 4 años más tarde, alta tensión y leucemia en niños; que el ingeniero Henshaw de la Universidad de Bristol ha dado cuenta de que la afectación electromagnética de 230kv alcanza hasta medio kilómetro a la redonda (500 kv equivaldría, por simple inferencia aritmética, a un perjuicio para el suelo, el aire y el agua dentro de un radio de 1km); que la orientación de aves e insectos, ligada al electromagnetismo telúrico, se vería vetada por las líneas de alta tensión exponiéndolos a la electrocución y a la colisión; que el paisaje es también un derecho ambiental; que se tienen testimonios, aunque no estudios, que en Colombia y Guatemala dan cuenta de la afectación a los cuerpos hídricos con la instalación de estas torres y sus respectivos tendidos, etcétera.

*https://www.youtube.com/watch?v=V-tdyyqv_1c

Suscríbase

https://libreria.desdeabajo.info/index.php?route=product/product&product_id=179&search=susc

Información adicional

MÁS LEÍDO 2023
Autor/a: Cato Tafur Ocampo*
País: Colombia
Región: Suramérica
Fuente: Periódico desdeabajo N°305, 18 de agosto-18 de septiembre de 2023

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