“Si he visto más, es poniéndome sobre los hombros de gigantes”.
Isaac Newton
Esta frase, atribuida a Isaac Newton en una de sus cartas refiriéndose a los trabajos de Descartes y Hooke, pueden ser aplicadas, guardadas las proporciones, a nuestro compañero de luchas, amigo entrañable, Carlos Rodrigues Brandão, a quien conocí en la década del 80 del siglo pasado y con quién desde entonces guardé una cercanía que se hizo más cercana en los tiempos corridos de este nuevo siglo.
En su último tiempo de convalecencia, con la generosidad que le caracterizaba, hizo una lista de personas cercanas y nos fue enviando poco a poco importantes textos que todavía permanecían inéditos y que espero podamos ayudar a publicar, por la manera cómo se condensan allí parte de eso que lo distinguió: rigor intelectual, capacidad juguetona con las palabras, como el poeta que era, habilidad para la interlocución respetuosa con quien disentía y, ante todo, bocanadas de originalidad que motivan en el lector, necesariamente, a volver sobre algunas afirmaciones que muestran no solo erudición, sino análisis para hacer coincidir sus reflexiones iluminando la acción viva de su quehacer con los sistemas de pensamiento de los cuales participaba en variados niveles de las ciencias sociales y humanas.
Curiosamente, después de 83 años en este planeta, cuando recibí la noticia de que nuestro Brandão había cambiado de espacio luego de su larga enfermedad, leía un apasionante texto de los borradores que nos había enviado y que llevaba por título: “El primate que aprende” y por subtítulo: “Cómo la educación empezó a acontecer”. Y nuevamente, ahí está esa sabiduría que sintetiza sus conocimientos académicos haciendo coincidir el sicólogo social, el antropólogo, el comunicador y el sociólogo en el educador popular, y como tal, hacer inteligible a muchos sesudas disertaciones, en esa bella alegoría que él hace de un Neruda que encontró en sus escritos cuando decía: “pregunta a los doctores, si no te basta el viento”.
En estos tiempos que tantos y tantas hacen esfuerzos por ser reconocidos como técnicos, científicos, académicos prestigiosos, nuestro Brandão alardeaba de haber sido siempre un activista, y en algunos casos decía: “lo he sido desde siempre”, y contaba sus inicios de vida universitaria en el movimiento estudiantil brasilero de los movimientos católicos que le permitió unirse a los centros populares de las uniones estaduales de estudiantes, dinámicas que articulaban con los movimientos de cultura popular, grupos de referencia obligatoria en las acciones iniciales de la educación popular brasilera, tanto que fue duramente reprimido por la dictadura militar en 1964.
Es en este marco que Paulo Freire, con el equipo del nordeste, organizó la primera reunión nacional del movimiento de cultura popular en enero de 1962, en el que estuvo presente nuestro sabio mayor activista, que lo llevó a militar desde 1963 en el movimiento de educación de base (MEB), el cual sufrió la represión directa de la dictadura militar y del ala conservadora de la iglesia católica que veían sospechoso su trabajo en la alfabetización de jóvenes y adultos en los sectores populares, campesinos y de barriadas en Brasil. Como dato curioso menciona en algún texto que una de las cartillas del MEB llamada “Vivir es luchar”, fue incautada cuando se imprimía en Rio de Janeiro y sirvió para acusar a muchos de sus militantes, los cuales sufrieron arresto, tortura y exilio por adelantar una acción social por medio de la educación popular. Esta cercanía le permitió fundar después con Paulo Freire, en la Universidad de Campinas, el Centro de Estudios en Educación y Sociedad Cedes.
Una anécdota especial la marca su participación en la asamblea del Ceaal celebrada en Guanajuato, México, a finales de los años 80, en donde presentó un análisis en el cual señalaba un declive de la educación popular en Brasil, al no ser señalada como punto de referencia de la academia ni en los centros intelectuales de su país, y anunció su regreso a la antropología, la cual, según sus palabras, lo mantendría en contacto con los grupos populares y en su territorio. Luego de un tiempo atravesado por una historia que lo marcó al ver el silenciamiento sobre la educación y de Paulo Freire por los círculos académicos, encontró un hecho que describe así:
“un recuerdo ejemplar al respecto en el año 2000, como parte de la celebración del descubrimiento de Brasil por los portugueses, la editora Vozes publicó lo que habrá sido una de las mayores colecciones sobre educación brasilera, una obra en cuatro volúmenes, el primero dedicado al período colonial, el segundo al período del imperio (fuimos un imperio entre 1822 y 1889), el tercero sobre la república y el tiempo casi actual. Este último se dedicó al tiempo de ahora, contiene más de 20 capítulos. Hay en él un capítulo entero dedicado a la educación de los sordos y mudos, y otro dedicado a la educación de los ciegos (muy justo). No hay capítulo alguno al respecto de la educación popular, hay un capítulo dedicado a la alfabetización en Brasil, a lo largo del capítulo hay un párrafo de cuatro líneas. Él recuerda que “en el nororiente de Brasil, un profesor, Paulo Freire, empleó un nuevo método de alfabetización”.1
También, en el 2002, en su libro “La educación popular y la escuela ciudadana”, va a visiblilizar su retorno a ella cuando dice que esa educación popular no estaba en ciertas estructuras universitarias que la habían silenciado, pero la encontró viva en medio de los grupos populares por donde transitó como antropólogo en medio de campesinos, indígenas, habitantes de los centros urbanos que vivían en condiciones de opresión, como también la encontró viva en otros territorios de la vida universitaria como consejos, agremiaciones de estudiantes, movimientos políticos estudiantiles, grupos de acción cultural, entre otros.
Allí encuentra que “la educación popular de vocación freireana es una incerteza y que va más allá de una actualización de lo que existe, ella representa una inversión del pensamiento y prácticas ya sea como una pedagogía crítica, en el sentido aún eurocéntrico de la expresión, ya sea asumida como pedagogía del conflicto o como emancipación del sistema capitalista. Estas pedagogías se colocan en oposición a las pedagogías del consenso, incluyendo aún así a aquellas de declarada afiliación humanista. En Pedagogía del oprimido ellas configuraron lo que Paulo Freire llamó ‘educación bancaria’”.
Brandão recorrió su país, el continente nuestro americano y Europa, regando la semilla de la educación popular que se hizo más fértil en este siglo XXI con la llegada de gobiernos progresistas a nuestro territorio que, además, Carlos regó desde “La rosa de los vientos”, casa que instaló para la reflexión, la producción y la conversación eterna para soñar mundos de donde salían ires y venires que cada vez se hicieron más literarios y poéticos, como lo deja ver en sus textos: De repente y casi ahora, un libro de Poemas y preguntas, Un río como un pájaro, Juego de palabras, simiente De otros juegos.
Poco espacio para tan grande autor, escrito que cierra con sus palabras, retomadas por la Movilización social de Colombia como homenaje póstumo: “aprender a oír y a leer también lo que dicen y escriben las mujeres y los hombres pertenecientes a muchos pueblos de nuestro continente. Aprender a oírlos y leerlos no como ‘seres de folklore’ o como ‘autores de algo que solo tiene sentido cuando es retraducido por mí’, pero como sabios entre maestros y doctores que nos llegan de una u otra cultura, culturas otras y delante de los nuestros solo diferentes.
También, su poema “Muerte” de mayo de 2023:
Morte
Quem és que me vens agora
nesta manhã do mês de maio
de um ano que o calendário apaga?
É ainda a noite. Então porque tão claro
é este instante em que te busco e acho nada?
Que vulto és, que tens a cor do vento?
Que ser? Se te toco e nada encontro,
e se caminhas, pelo chão não deixas rastro
e se quando falas eu não te entendo?
Te abro a porta, mas já antes estavas dentro
da sala em que te acolho, visita estranha,
que entanto entras como se tua fosse a casa
e no jardim fossem tuas a rosas e açucenas?
Te ofereço uma cadeira, não te sentas
e olhas na parede com agrado
uma cópia de um quadro de Van Gogh.
O pão que te dou deixas no prato.
Mas o vinho tinto aceitas e bebes, lenta.
Não sorris, mas é suave o que me tocas.
E com o dedo apontas um rumo, um destino,
uma trilha, um caminho, um horizonte
a uma viagem sem volta, sem retorno.
Visto o casaco e me armo de bengala.
Esqueço os óculos, um gato e a minha chave,
e de leve sussurras: “não importa”.
Apago no fogão o fogo e te olho, amiga. Re
E me tocas o braço e, sereno, eu abro a porta.”
Carlos Rodrigues Brandão
Maio/2023
1 Extraído de Brandão, C. Preguntas y caminos de antes. 2019. p. 14.
* Planeta Paz. Movilización Social por la Educación. Movimiento para la transformación educativa y pedagógica. Expedición Pedagógica Nacional
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