Despetrizar la izquierda

En buena medida, la victoria electoral de Gustavo Petro en 2022 canalizó el excepcional descontento social expresado, un año antes, en el Paro Nacional. En esa coyuntura, sin embargo, se hicieron palpables las dificultades de la izquierda para conferir articulación organizativa y discursiva a dicha inconformidad. En efecto, el vigor de la protesta tomó por sorpresa incluso a las organizaciones políticas y sociales de la izquierda, estas últimas presentes en ese entonces en el Comité Nacional de Paro, desbordándolas hasta imposibilitar la construcción de un pliego de peticiones unificado. Por razones similares, el triunfo de Petro solo se obtuvo, con muchas dificultades, en la segunda vuelta electoral. 

Casi cuatro años después, en la recta final del periodo presidencial, es necesario evaluar esta inédita experiencia, sobre todo de cara a otra disputa electoral en ciernes. ¿El primer gobierno de izquierda en la historia colombiana ha logrado responder a las expectativas que lo hicieron posible? ¿Las organizaciones y procesos sociales y políticos de izquierda se encuentran en una mejor posición que al inicio del Gobierno? Responder con rigor este tipo de preguntas pasa, necesariamente, por tomar distancia de los estribillos que a lo largo de estos tres años han terminado por reemplazar la crítica y la autocrítica: cuando las acciones gubernamentales se apartan de las expectativas, “culpa de Petro”; cuando el Gobierno acierta, “gracias a Petro”. Es preciso, por lo tanto, despetrizar el debate y despetrizar (que no “destripar”) la izquierda colombiana. 

Por supuesto, en nuestro régimen férreamente presidencial, Petro ha podido ejercer un enorme poder en cada una de sus decisiones y, claramente, en no pocos casos estas han sido erróneas o, al menos, no han tenido los efectos deseados. Pero deberíamos ser capaces de ver el bosque tras el árbol. De la misma manera, deberíamos ser capaces de llevar a la práctica el “análisis concreto de la situación concreta”, antaño tan mentado, para que la crítica y la autocrítica no se reduzcan a la constatación de la distancia entre nuestras expectativas y los resultados del Gobierno.

Lo deseable sería, por lo menos, que nuestra evaluación acertara en identificar con claridad el margen de maniobra que han tenido Petro y quienes, individual o colectivamente, hacen parte del Gobierno. Esto implica, en primer lugar, precisar las constricciones estructurales en que han debido operar –empezando por un Estado y una sociedad profundamente oligárquicos, corruptos y fragmentados en poderes fácticos legales e ilegales de distinto pelambre, e incluyendo un contexto internacional desfavorable– antes de reducir los resultados al desempeño de los sujetos. Este ejercicio debería acompañarse de una autocrítica, en particular para determinar si, ya no solo Petro y el llamado “petrismo”, sino la izquierda en su conjunto han estado a la altura de los desafíos enfrentados y está preparada para lo que viene. 

Artículos de la edición especial:

La vía colombiana al progresismo
Simón Rubiños Cea

Rompamos la trampa liberal: El balance
que la izquierda colombiana no está haciendo

Shameel Thahir Silva

Elecciones 2026
Camilo Cruz Merchán

Crítica y autocrítica de las izquierdas de Colombia
Óscar Mejía Quitana

Información adicional

Autor/a: Edwin Crúz Rodriguez
País: Colombia
Región: Suramérica
Fuente: Periódico desdeabajo N°332, 20 de Febrero - 20 de Marzo de 2026

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