Tras el terremoto que afectó al país el pasado 10 de agosto, el gobierno anunció ‘el Plan Marshall para la reconstrucción’, dándole prioridad al Chocó.
Un título pretencioso
El título es pretencioso. El plan para la reconstrucción europea después de la Segunda Guerra fue de una magnitud incomparable con el anunciado por Abelardo de la Espriella (Adle).
El Plan Marshall, entre 1948 y 1952, buscaba crear las condiciones para la recuperar a Europa después de los desastres de la confrontación armada. En aquel momento, el Secretario de Estado era George Marshall. El volumen de recursos que se movilizaron fue significativo. La inversión de los Estados Unidos fue de US13.000 millones de aquella época. A pesar de que Alemania fue el perdedor, había consenso en que debería recibir apoyo para que pudiera pagar los daños de la guerra. Se estima que recibió US1.400 millones.
El Plan fue concebido con una perspectiva integral, en la que participaban los países aliados y los enemigos. Se trataba de reconstruir Europa. Con el fin de avanzar en este proceso, Alemania fijó un impuesto al patrimonio del 50%. Quienes todavía poseían alguna propiedad, debían contribuir a la recuperación del país. Nada que ver con las tarifas colombianas, que apenas oscilan entre el 0,5% y el 5%. El otro momento distributivo importante tuvo lugar después de la caída del muro de Berlín. En 1989 el marco occidental se cambiaba por 4 marcos orientales. Meses después, el 1 de julio de 1990 tuvo lugar la unificación monetaria, que igualó el marco occidental al oriental. Esta decisión se tradujo, de un día para otro, en un aumento del 400% de la capacidad de compra de los hogares de Alemania Oriental.
Estos ejemplos sirven para mostrar que la consolidación de la economía europea pasó por procesos distributivos radicales. El Plan Marshall de Adle es muy tímido, y es un remedo lejano de su significado original. Frente a desastres como el del terremoto no basta con la solidaridad y los actos de buena voluntad.
Un plan modesto
El plan de reconstrucción es modesto, a pesar de que el decreto de emergencia1 reconoce que el terremoto afectó a 471 municipios y a 15 departamentos (Antioquia, Caldas, Cauca, Chocó, Quindío, Cundinamarca, Risaralda, Huila, Valle del Cauca, Tolima, Putumayo, Norte de Santander, Bolívar, Nariño y Sucre). El daño cubrió más de medio país. En el decreto de emergencia está ausente la geografía, a pesar del enorme impacto regional de la tragedia. Además, en el decreto no hay ni una sola palabra sobre el caos territorial que existe en el país. Todas las acciones propuestas son de muy corto plazo. La mirada integral no se refleja en ninguna de las medidas del Plan Marshall de Adle. Al paso que va, este Plan no llevará a ninguna transformación estructural.
Recientemente, en el Chocó, el gobierno definió 14 estrategias que, aunque están centradas en el departamento, podrían tener un alcance mayor:
(i) Malecón gastronómico y turístico sobre el río Atrato en Quibdó. (ii) Obras viales y aeroportuarias por $1 billón. (iii) Transformación de Nuquí y Bahía Solano en “pueblos milagro turísticos”. (iv) Creación de un régimen especial minero. (v) Gerencia especial para hacerle seguimiento a los proyectos energéticos. (vi) Un capital semilla de $5 mil millones para apoyar a 1.000 emprendedores. (vii) Compra directa de productos chocoanos por parte de las grandes empresas. (viii) Plan de modernización energética para mejorar la transmisión y reducir los costos de energía. (ix) Estudio de un canal interoceánico para conectar los dos mares. (x) Proyectos de energía solar. (xi) Estrategia de bancarización e inclusión financiera. (xii) Entrega de 100 becas para jóvenes por parte de Nutresa y Nubank. (xiii) Compra de toda la producción de biche del Chocó por parte de la Central Mayorista de Antioquia. (xiv) Régimen especial para atraer inversión privada y general empleo.
Estas medidas tienen las siguientes características: no consideran el ordenamiento del territorio, los recursos son limitados, se confía demasiado en el sector privado, y se repiten errores que se cometieron con el Forec.
No se ordena el territorio
La catástrofe es la oportunidad para ordenar el territorio. Dada la amplitud de los daños causados por el terremoto, la prioridad debería ser el ordenamiento del territorio. En ninguna de las 14 medidas se menciona el tema. La dinámica de las ciudades del litoral Pacífico no se pueden entender por fuera de los flujos urbano-rurales. Las potencialidades enormes de la biodiversidad del litoral pacífico no se mencionan por ningún lado.
De manera más general se observa que en la respuesta al terremoto no se está reconociendo la dimensión territorial. En el decreto de emergencia está ausente la geografía. Y esta falencia es evidente en las propuestas que se hacen para el departamento. De hecho, no se reconoce que la tragedia tuvo un notable impacto regional. Se requiere, entonces, un enfoque muy diferente al observado en las medidas tomadas para el Chocó.
Los recursos son limitados
El gobierno continúa con el discurso, completamente iluso, de reducir el gasto a pesar de que en el presupuesto del 20272 aumenta el gasto en $59,2 billones. El monto total pasa de $575,6 billones a $634,9 b. Y a pesar de este aumento tan considerable, no se observa un volumen de recursos suficiente para adelantar un Plan Marshall integral.
Además, los recursos que ofrecen los privados son insignificantes frente a las necesidades de la tragedia. Por ejemplo, la estrategia (vi) son $5 millones por proyecto. Es evidente que este monto tan pequeño no permite consolidar ningún emprendimiento.
La confianza excesiva en el sector privado
No hay duda de que el gobierno tiene que actuar en consonancia con los empresarios privados. Pero, por su misma naturaleza, estas empresas no tienen la visión de largo plazo que debería ser propia del Estado. Sin un claro liderazgo público la iniciativa privada puede ser perjudicial. La estrategia (iv), relacionada con el desarrollo minero da pie para múltiples interpretaciones. El gobierno no ha precisado el significado del “régimen especial minero”.
En su lógica de no aumentar los impuestos, Adle confía en que la dinámica privada logrará que el PIB crezca 4,5%. Y si esta meta se cumple, continúa Adle, no habría necesidad de una nueva reforma tributaria. Este planteamiento es ingenuo ya que, de todas maneras, es necesario que aumenten los impuestos.
Se repiten los errores del Forec
El Centro de Investigaciones para el Desarrollo (CID) de la Universidad Nacional realizó un balance del Forec (Fondo para la Reconstrucción y Desarrollo Social del Eje Cafetero)3. Allí se muestra que la reconstrucción del Eje Cafetero tuvo dos limitaciones estructurales. La primera fue el desconocimiento del ordenamiento del territorio. Y la segunda, la incapacidad de regular el precio del suelo.
El sismo de 1999 no tuvo una extensión tan grande como el de estos días. Por consiguiente, ahora más que antes, es necesario abordar los temas relacionados con el ordenamiento del territorio. Entre las dos tragedias, el número de municipios afectados pasó de 17 a 471. Una visión estratégica obligaría a ir más allá de los aspectos relacionados con el hábitat. En Armenia el eje fue la reconstrucción de las viviendas, pero ahora los temas de vivienda tienen que estar subsumidos en transformaciones que incluyan infraestructura, vías, internet, catastro, atención de cuencas, protección de la biodiversidad, escuelas, hospitales… El Plan Marshall no puede quedarse en las capitales, como ha sucedido hasta ahora.
Los retos abiertos por este fenómeno natural, es claro, merecen mejores diseños conceptuales, mejores proyecciones estratégicas, más visión de país como un todo integrado y muchos más recursos económicos. Las palabras de apoyo son buenas, pero pasajeras. Los abrazos brindan confianza, pero se agotan al día siguiente. Y para que todas y cada una de las medidas que debieran tomarse ganen potencia, es indispensable contar con la participación directa de la población afectada. Su presencia y posibilidad de opinar e incidir en las decisiones por tomar, potencia cualquier plan por desplegar, además de crear espacios necesarios de veeduría ciudadana, indispensable, no solo para colocarle ojos al buen manejo de los recursos dispuestos sino también para que los planes por ejecutar tengan y cumplan fechas precisas.
1 Decreto 1261. Por el cual se declara el estado de emergencia económica, social y ecológica por grave calamidad pública en parte del territorio nacional, Presidencia de la República, Bogotá, 2026, p. 5
2 Ministerio de Hacienda y Crédito Público, 2026. El camino obligado, Presentación en la Convención Bancaria, Cartagena.
3 Centro de Investigaciones para el Desarrollo, CID, 2003. El Forec como “Modelo” de intervención del Estado, Armenia, Enfoques de la Reconstrucción, no. 6, Universidad Nacional, Centro de Investigación para el Desarrollo (CID), Bogotá.
9 de septiembre de 2026



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