05 de julio de 2026 –
La broma ya circula: en el próximo Mundial de Hidratación habrá pausas para jugar al fútbol… La autocrática decisión de Gianni Infantino de autorizar una pausa en la mitad de cada uno de los tiempos de los partidos de la Copa del Mundo, como una manera de que los futbolistas combatan el rigor del clima, cuenta con muchos críticos y algunos defensores. Aunque el evidente efecto deportivo podría discutirse, lo que no admite debate es el truco con el que la FIFA encontró una nueva vía para comercializar el deporte más popular del planeta.
Las cuentas son claras: los ingresos comerciales generados en tales pausas cubren la mitad de los gastos provocados por el pago de derechos televisivos en el principal organizador del torneo.
La FIFA autorizó, por indicación de su presidente, pausas de tres minutos de extensión, de los cuales dos minutos y 10 segundos pueden utilizarse para incluir anuncios publicitarios; la TV debe mostrar los primeros 20 segundos y los últimos 30 de cada corte. Eso supone dos ventanas para anuncios en las transmisiones de 170 segundos por cada uno de los 104 partidos. Son, en total, 4 horas, 54 minutos y 40 segundos, un oasis comercial inexistente antes de este torneo. En ese lapso se pueden introducir 589 posibles espacios publicitarios de 30 segundos cada uno.
Sin embargo, la codicia nunca alcanza su techo. Las cadenas respetan esos 20 segundos del comienzo de la pausa, pero casi nunca los 30 segundos finales: muchas veces las imágenes regresan a la pantalla cuando el partido está a punto de reanudarse o ya lo ha hecho.
Ese comportamiento sistemático –la FIFA advirtió a la TV estadounidense por la infracción ya después del México-Sudáfrica inaugural- puede significar un minuto adicional de avisos por encuentro.
Según expertos citados por la BBC, un aviso de 30 segundos de duración promedio en Fox Sports y Telemundo, las cadenas que televisan la Copa en los Estados Unidos, cuesta entre 200 y 300 mil dólares, y la cifra trepa a los 750 mil dólares durante los partidos del seleccionado local, dirigido por Mauricio Pochettino, o en las semifinales y final. La proyección indica una recaudación final cercana a los 250 millones de dólares.
Las cadenas calcularon un ingreso combinado de 850 millones de dólares en publicidad durante toda la Copa del Mundo. De esa suma fabulosa, algo más de la cuarta parte corresponde al rédito de la pausa de hidratación. Una fracción significativa, teniendo en cuenta que, en la práctica, las pausas transformaron al fútbol en un espectáculo de cuatro tiempos…
The New York Times había estimado el valor de mercado de los derechos televisivos para el mercado estadounidense en 1.000 a 1.500 millones de dólares. Pero, aunque la cantidad de partidos pasó de 64 en 2022 a 104 en 2026, el consorcio Fox/Telemundo pagó apenas 485 millones por esos derechos.
Fue una peculiar compensación que estableció la FIFA en particular con su cliente por haber hecho disputar el Mundial anterior en diciembre de 2022, un mes incómodo para las cadenas; ante el riesgo de una acción judicial, la entidad madre del fútbol les hizo precio en el siguiente negocio. Y les concedió un adicional: las pausas de hidratación.
Así, la TV paga menos y recauda más. Tan bueno es el negocio, que los Estados Unidos ya piensa en postularse para organizar el Mundial 2038, sin sede adjudicada aún. Por supuesto, piensan hacerlo con 64 selecciones. Más partidos, más pausas, más dividendos.
Infantino ha dicho que las pausas de hidratación no suponen un ingreso adicional para la FIFA. “Todos los acuerdos comerciales se celebraron antes” de que se estableciera la obligatoriedad de las pausas, indicó. Pero es evidente que sí lo es para algunos de sus sponsors; por ejemplo, los que venden bebidas en los estadios. Basta observar la cantidad de butacas vacías en la reanudación, abandonadas por aficionados que fueron a buscar su bebida a los stands en la pausa. Se calcula que la tradicional gaseosa de Atlanta, patrocinante de la FIFA desde 1978, venderá entre 13 y 15 millones de litros de su producto durante la Copa del Mundo.
“La pausa es una abominación. Es un americanismo temporariamente prestado. El fútbol tiene muchos problemas; ingresos insuficientes en las transmisiones no es, de manera muy obvia, uno de ellos”, opinó Barney Ronay en el Guardian.
“Este cambio de la cultura para interpretar el fútbol”, dijo Marcelo Bielsa sobre la pausa, “no le agrega nada y le quita mucho”. El entrenador de Inglaterra, Thomas Tuchel, admitió que las odiaba, aunque a él le permitieron enderezar el partido de su equipo contra los congoleños. Y el primer gol de Argentina contra Cabo Verde vino luego de una indicación de Lionel Scaloni en la hidratación.
“La pausa modifica el fútbol”, señaló Matías Almeyda, entrenador argentino de los Tigres de Monterrey. “El jugador no se va a deshidratar. Si hay calor, el jugador debe aguantar lo que viene, si no convertimos a esto en otro deporte”, afirmó. “El estado natural del fútbol no debería ser alterado; sabemos que pasa más por un tema comercial: los futbolistas toman agua y te pasan publicidad, el aficionado y yo queremos ver cómo los futbolistas toman agua, y no los veo”, subrayó.
No todas son críticas: el alemán Ralf Rangnick, entrenador de Austria, le recomendó a la UEFA adoptar la pausa para las competencias europeas. Parece difícil que el ente se alinee con FIFA, con la que vive en permanente tensión. En su último boletín del 3 de julio, la AFA ya anunció que adoptará varias de las modificaciones que FIFA impuso para este Mundial. Pero, por fortuna, la pausa no figura entre ellas.



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