El futuro en llamas
Casi todo de ese malestar se concentra en EU y en los países de la UU. En estos países no existe, ni está a la vista, un gobierno que pueda atender y satisfacer esas demandas, es decir, no hay futuro, está en llamas; es la negación de la vida para las mayorías. Foto Ap / archivo

27 de octubre de 2026

El mundo cambia con intensidad. Estados Unidos (EU) ha huido de su papel histórico como hegemón económico planetario y se ha rendido ante la nueva división económica planetaria con China como segundo polo dominante. El globalismo neoliberal quedó mermado, aunque el enfoque neoliberal domina las políticas internas de cada país.

Otro cambio, de gestación antigua, es la nueva y espeluznante concentración de la riqueza y del ingreso, el aumento notable en el número de los milmillonarios, y la aparición insultante de los billonarios. Hay otros cambios.

Los millonarios han sido eficacísimos productores de hambre y de pobres y de incendios. World Inequality Lab 2026 informa que al finalizar 2025 un 10 por ciento de la población se apropiaba del 53 por ciento del ingreso global y era dueña del 75 por ciento de la riqueza acumulada. No son hechos separados: entre mayor es la riqueza acumulada mayor es la proporción de ingreso acaparado. Los de la cúspide, el 0.001 por ciento más rico, controla hoy tres veces más riqueza que la mitad de la humanidad. Como lo ha medido Thomas Piketty, los ricos apenas si pagan impuestos y entre más millones se embolsan menor es la proporción que pagan. Con ese poder, bloquean cualquier modificación de las leyes fiscales e impiden al máximo los “gastos improductivos” en beneficio de los jodidos. Tienen otras gracias: ese 10 por ciento es responsable del 77 por ciento de las emisiones contaminantes. Datos siniestros que no logran, sin embargo, transmitir la dimensión del drama humano y de la atroz injusticia social cometidos por los dueños del capitalismo.

Así que los presupuestos públicos están gravemente constreñidos: no alcanzan para vivienda, para salud, para educación, y sí alcanzan para gastos astronómicos en la matazón y la guerra. Según el Banco Mundial, la proporción de las personas extremadamente pobres casi se duplicó entre 2013 y 2023, al pasar de 23 a 44 por ciento, en los países de ingreso bajo. Y entonces: el más agrio malestar en las sociedades cunde y aumenta, y ha comenzado a expresar su rabia en las calles de miles de ciudades por el mundo. En tanto, los poderes políticos y económicos inculpan ¡a los inmigrantes, a los estudiantes y a la izquierda diminuta desorientada que habita en el capitalismo!

Las movilizaciones en Francia, España, Italia, Alemania, Bélgica, Albania, Estados Unidos, con realidaCasi todo de ese malestar se concentra en EU y en los países de la Unión Europea (UE). En estos países no existe, ni está a la vista, un gobierno que pueda atender y satisfacer esas demandas, es decir, no hay futuro, está en llamas; es la negación de la vida para las mayorías. Cuando el futuro es tan oscuro, las sociedades no se sientan a esperar a que llegue la muerte, se pondrán en marcha. Se vuelven materia disponible para movilizarse y levantar todas las piedras en busca de esperanza. des diferentes y gobiernos distintos, comparten ese agrio malestar. Aquí o allá las demandas elementales son: vivienda, escuelas y universidades dignas, pensiones para los ancianos, agua potable, alimentación sana y suficiente, atención médica. Y nadie se traga ni una micra del garlito de que el futuro es la IA.

Casi todo de ese malestar se concentra en EU y en los países de la Unión Europea (UE). En estos países no existe, ni está a la vista, un gobierno que pueda atender y satisfacer esas demandas, es decir, no hay futuro, está en llamas; es la negación de la vida para las mayorías. Cuando el futuro es tan oscuro, las sociedades no se sientan a esperar a que llegue la muerte, se pondrán en marcha. Se vuelven materia disponible para movilizarse y levantar todas las piedras en busca de esperanza.

No basta con la disposición de masas para poner en marcha un proceso de cambios profundos; es indispensable programa y dirección políticas. Y ese programa y esa dirección, serán de izquierda, o no serán. De ningún centro deslavado puede esperarse nada. Un centro es mejor que las derechas, tan poderosas como explotadoras; un centro es mejor si no hay izquierdas lúcidas. Pero del centro sólo puede esperarse paliativos limitados en tiempo y en alcance.

Los sucesos contemporáneos comienzan a aportar un gramito de emoción. Las movilizaciones crecen en una UE que comparte, según qué países, mayor o menor tradición de lucha anticapitalista socialista. Parece llegado el momento en el que puede surgir, en esos países, una pregunta por el futuro, desde esa tradición. No que la izquierda actualmente existente en esos países sea, por necesidad, la que explore esa pregunta. Algo podría salir de ese espacio político, pero es necesario mirar si el feroz capitalismo actual es el espacio de cultivo de una nueva izquierda que supere el tremebundo golpazo histórico que le propinó la historia y la caída de la URSS.

Las izquierdas socialistas del pasado quedaron tundidas y ayunas de referencias. Con todo, nada es para siempre; la vida de las generaciones es más extendida que el de las personas, y nuevas generaciones pueden idear nuevos proyectos. Esa UE –con gobiernos vapuleados por Trump pero sometidos a su sheriff–, puede propiciar el parto de una nueva izquierda socialista. Las llamas que el futuro muestra, pueden ser también lucecitas que alumbren un nuevo camino.

No es imposible que en EU pueda surgir también esa izquierda. La madurez capitalista puede aportar la circunstancia. Las movilizaciones “No Kings” van mucho más allá del zafio naranja. América Latina no está en esa posibilidad. La dependencia y el consecuente carácter incompleto permanente de su capitalismo, impusieron tareas históricas de construcción y vigilancia continuas de la nación. Aunque nada nos impide pensar.

¡Y que viva Lula!

Información adicional

Autor/a: José Blanco
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Fuente: Jornada

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