La empresa Anthropic de inteligencia artificial (IA) ha dado a conocer que destinará 5 por ciento de sus acciones a un fondo “de interés público”, con la posibilidad de que dicho monto pueda ser elevado en 2 por ciento adicional cada vez que la valorización de su capital total aumente 50 por ciento.
Ese fondo sería destinado a realizar donativos a organismos no lucrativos y “distribuciones directas a poblaciones específicas”, así como a paliar el impacto de la IA entre los trabajadores. Asimismo, Anthropic se compromete a no destinar recursos del fondo a cabildeos ni contribuciones políticas.
Otras empresas de inteligencia artificial han dicho que están dispuestas a realizar programas tendientes a “compartir” las grandes utilidades de la nueva tecnología. Es el caso de OpenAI, que propone la creación de un “fondo soberano de inversión” para empresas en general.
Por su parte, Elon Musk quiere donar acciones de SpaceX a niños y niñas, sólo en Estados Unidos. “El año próximo voy a regalar una acción de SpaceX a cada niño estadunidense. Éste será el primero de muchos (regalos)”, dio a conocer en la red X, la cual, por cierto, también es de su propiedad mayoritaria. Esa empresa se cotiza en 150 dólares por acción, por lo que sería una donación de unos 11 mil millones entre 72 millones de niños y niñas. El milmillonario no especificó cómo se haría el reparto y si se va a exigir comprobación de residencia legal, ni definió las condiciones de la posible comercialización de esas acciones, es decir, su posible concentración por medio del mercado, así como el sistema de pago de las regalías repartibles.
Los debates sobre la IA han abarcado el tema de la utilidad económica que ofrece el manejo de un bien que en realidad pertenece a toda la humanidad: el conocimiento. El senador Bernie Sanders ha propuesto que la mitad del capital de las grandes empresas del ramo se concentre por ley en comités populares cuyo propósito sería evitar que la IA se canalice hacia actividades contrarias a los intereses públicos, incluyendo gastos militares, y para invertir las ganancias en proyectos de beneficio general. La respuesta no se ha hecho esperar. Han resurgido la filantropía y el fordismo.
En la víspera de una gran oferta pública de bolsa esperada para el 9 de noviembre, Anthropic levanta la vieja bandera del espíritu filantrópico de la burguesía (amor al ser humano), con la que el capitalismo pretende demostrar que se preocupa por las personas y no sólo por la generación de ganancia a partir del trabajo asalariado.
La filantropía no ha dado respuesta a ningún problema social real y hoy se encuentra en mal momento, porque los grandes millonarios se ocupan de otras cosas mucho más redituables a mediano y largo plazo, como el urgente patrocinio de las campañas electorales de los candidatos reaccionarios. Así, ante el planteamiento de 50 por ciento del capital de grandes empresas de IA hacia un fondo social, Antrophic promete un fondo filantrópico de 5 por ciento.
Algo semejante está anunciando Elon Musk con la idea de convertir a los niños y niñas de Estados Unidos en microcapitalistas de una de las grandes empresas. Este planteamiento lo ideó, entre otras cosas, Henry Ford, pero dirigido a sus propios obreros, los cuales se convertirían en capitalistas que defendieran no sólo el funcionamiento de la empresa, sino también su rentabilidad, pues “pasarían de ser proletarios a ser propietarios”. Así, Musk quiere que toda la nueva generación estadunidense sea propietaria de SpaceX, es decir que, en tendencia, todas las personas en EU tendrían una acción de la empresa y la defenderían no sólo como consumidores, sino como propietarios. Algo como eso fue llamado “capitalismo popular”. No funcionó, naturalmente, pero ahora se emprende un nuevo intento bajo el monopolismo de la IA. Lo más interesante de las nuevas propuestas empresariales es que los líderes tecnológicos de Estados Unidos ya están admitiendo que se debe devolver al mundo una parte de lo que le pertenece: el manejo y utilización del conocimiento humano.
Entre tanto, Europa sigue en discusiones sobre su incierto futuro en el tema de la IA. Al parecer habrá reformas a la ley de inteligencia artificial y se está proponiendo que se reconozca como interés legítimo el uso de datos para el desarrollo u operación de nuevos sistemas y modelos dentro de la Unión Europea. El fondo de este punto es que en Estados Unidos y en China no hay obstáculo para esto, pero en Europa sí hay leyes que protegen o impiden de plano el uso de datos de las personas y empresas.
Europa parece ir desde los planteamientos de regular la IA para defenderse de la tendencia monopólica hoy dominante y generar tecnologías propias, hasta de plano permitir el uso libre de datos por parte de monopolios europeos privados que desarrollen nuevos sistemas a partir del “derecho legítimo” de usar lo que evidentemente no es suyo: los datos de todos y todas.
Los debates y las iniciativas seguirán surgiendo y darán sentido y propósito a las confrontaciones políticas que ya se vislumbran alrededor del nuevo cambio técnico: la IA. Es una lucha de intereses encontrados, como ha sido a lo largo de la historia desde el surgimiento de las clases sociales.
24 de octubre de 2026
Por, Pablo Gómez, responsable de la Comisión Presidencial para la Reforma Electoral


Leave a Reply