Cientos de artistas se reúnen en Bogotá contra exclusión de testimonios de paz en museos
La protesta se realizó frente al Museo Nacional, de donde se desmontaron piezas como los bolígrafos con que se firmó el acuerdo de paz en 2016; el sombrero de Carlos Pizarro, líder del M-19 firmante de la paz y asesinado, tras una orden expresa del ultraderechista Abelardo de la Espriella, presidente de ese país.Foto Afp

Bogotá, Col., Domingo 18 de octubre de 2026. Cientos de artistas, gestores culturales y directores de salas de teatro se congregaron ayer frente al Museo Nacional de Colombia para rechazar la decisión del gobierno de excluir de las exposiciones culturales testimonios de luchas, víctimas del conflicto armado y de quienes han trabajado y arriesgado sus vidas por la paz.

“No estábamos defendiendo sólo unas fotografías, revistas u objetos. Estábamos defendiendo el derecho de los pueblos a reconocerse en su historia. Como marica, cofundador del movimiento de liberación homosexual de Colombia y víctima del conflicto armado, considero inadmisible que las instituciones culturales puedan convertirse en instrumentos de exclusión y silenciamiento”, señaló el activista por los derechos de la población LGBTI+, Manuel Velandia.

La cita se dio frente a las instalaciones del Museo Nacional, en el cual reposaban obras de arte, fotografías y aportes de la sociedad civil relacionados con la violencia en Colombia y los procesos de paz. Las piezas fueron desmontadas por la ministra de Cultura, Paola Holguín, tras una orden expresa del ultraderechista Abelardo de la Espriella, presidente de ese país.

La medida afectó las salas Memoria y Nación y Hacer Sociedad, espacios desarrollados durante los gobiernos de Juan Manuel Santos e Iván Duque, como se informó en estas páginas (La Jornada, 16/10/26). Las autoridades argumentan que el museo no debe “servir como instrumento de adoctrinamiento político”.

“La memoria no se censura, se defiende”, coreaban los cientos de asistentes, la mayoría vinculados son sector cultural, quienes también hicieron suya la consigna de la pasada marcha del miércoles 14 de octubre y al unísono gritaban: “Abelardo, gonorrea, Colombia no copea”.

Decenas de policías antidisturbios, con el rostro cubierto, custodiaban el inmueble, mientras los manifestantes cantaban y lanzaban consignas como: “Somos artistas, no somos terroristas”.

“Nunca más la exaltación del terrorismo a través de la cultura. Hoy iniciamos una contrarrevolución cultural”, declaró el mandatario al cuestionar que en los museos de memoria se expongan elementos artísticos relacionados con la paz.

Objetos como los bolígrafos con que se firmó el acuerdo de paz en 2016; el sombrero de Carlos Pizarro, líder del M-19 firmante de la paz y asesinado; la foto del candidato presidencial de la Unión Patriótica, Bernardo Jaramillo, también asesinado, y obras de arte alusivas a la paz y el conflicto fueron retirados de los museos por orden del ministerio.

“Se están dando decisiones para rescribir esa memoria, esa historia según la narrativa que quiere posicionar el gobierno”, dijo Paola Castañeda, profesora de geografía de 35 años, quien repartía entre los manifestantes pegatinas con imágenes de las obras retiradas.

La docente criticó que las autoridades califiquen de apología del terrorismo o ideología woke testimonios relacionados con el conflicto armado y las luchas de colectivos feministas y de la diversidad sexual.

“Lo que quiere borrar de la memoria Abelardo de la Espriella, señalando a un revolucionario insurgente como Carlos Pizarro de terrorista, no es simplemente demostración de su propia ignorancia sobre qué es terrorismo, sino algo más maligno: quiere borrar de la memoria del pueblo un proceso de paz exitoso (con el M-19 en 1991)”, reaccionó el ex presidente Gustavo Petro en su cuenta en X.

Las críticas a la ministra Paola Holguín no cesan, mientras varios sectores asistentes a la marcha cuestionaron las decisiones adoptadas por el gobierno sobre los contenidos del Museo Nacional.

“Me siento con mucha desesperanza, porque una obra de arte es una obra de arte. No es una amenaza”, expresó Leti Muñoz, pensionada de 59 años, que acudió a la manifestación con una bandera feminista.

Desde esta semana se prohibió tomar fotografías dentro del museo, advirtieron trabajadores. Daniel Jiménez, artista plástico de la comunidad LGBT+, también manifestó su preocupación por las medidas adoptadas cuando el nuevo gobierno aún no cumple tres meses en el poder.

Para muchos de los asistentes a la marcha pacífica, un museo como el Nacional, que es público, debe garantizar la pluralidad de relatos, la autonomía de criterios curatoriales y el reconocimiento de quienes históricamente han sido perseguidos y discriminados.

(Con información de Afp)

Información adicional

Autor/a: Jairo Gómez
País: Colombia
Región: Suramérica
Fuente: La Jornada

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