Bogotá. 08 de septiembre de 2026. “La doctrina Donroe” aterrizó este martes en Colombia con la visita oficial del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, quien puso sobre la mesa una agenda basada en la lucha contra el narcoterrorismo (seguridad) y los recursos naturales que interesan a Washington.
Rubió llegó a Barranquilla, ciudad caribeña, aproximadamente 900 kilómetros al norte de Bogotá, y donde el ultraderechista Abelardo de la Espriella, montó su sede alterna de gobierno que sirvió de escenario a una reunión de 120 minutos.
“Avanzamos en una agenda conjunta para fortalecer la seguridad regional, combatir formalmente el narcoterrorismo, cumplir y colaborar en los asuntos fronterizos y abrir nuevas oportunidades de inversión, desarrollo y prosperidad para nuestros pueblos”, resumió el ultraderechista De La Espriella, tras la reunión.
A lo que complementó Rubio: “este gobierno ha heredado una serie de desastres, malas decisiones que vivieron. Tienen que arreglar errores de cuatro años, mas un desastre natural. Existen nuevas oportunidades de crear prosperidad para el pueblo colombiano”.
“Reconstruir la patria, recuperar la economía y blindar el hemisferio”, sintetizó la reunión el ultraderechista en lo que denominó “El Acuerdo de Barranquilla”, sin revelar más detalles.
Anticipan acuerdo sobre energía, minerales críticos y presencia de militares estadunidenses
Desde la cancillería colombiana se anticipó de la firma de un acuerdo de entendimiento en dos temas específicos relacionados con energía nuclear y minerales críticos y se puso en la agenda la presencia de comandos estadunidenses en territorio colombiano para la lucha contra el narcoterrorismo.
Este último punto, la presencia de tropas estadunidenses en territorio colombiano, no está exento de polémica pues el contencioso administrativo, a quien por ley el gobierno debe elevar una consulta, confirmó que no se pidió concepto alguno, al igual que el Congreso, facultado por la Constitución, para autorizar presencia militar extranjera en el país; tema que será asunto de control político desde el Pacto Histórico.
“Si leen nuestra Estrategia de Seguridad Nacional, estoy seguro de que todos ustedes la han leído con mucha atención, página por página, en ella se destaca que una de nuestras prioridades es fortalecer nuestra presencia en el Hemisferio Occidental”, anticipó Rubio, antes de emprender su viaje por Colombia, Ecuador y Perú, los tres países sudamericanos que visitará en este periplo.
“La gran pregunta ante la visita de Marco Rubio a Colombia, es si la política exterior de De la Espriella tiene como objetivo cultivar la relativa autonomía que la política exterior del país ha tenido a lo largo de los últimos decenios o si será convertida en un simple satélite de (Donald) Trump”, anticipó el historiador y panelista Juan Carlos Flórez, en diálogo con La Jornada.
A juzgar por los mutuos elogios entre los dos personajes representativos de la ultraderecha hemisférica, la reflexión del historiador de volvernos “un simple satélite de Trump”, quedó corroborada con la indulgente declaración de De la Espriella: “este encuentro de alto nivel ratifica con hechos y absoluta determinación, que la alianza estratégica entre Colombia y Estados Unidos está más firme que nunca”.
“Con una Venezuela convertida en protectorado neocolonial que tiene que entregar su riqueza petrolera a Estados Unidos, debería servir de alerta a Colombia”, comentó Flórez, antes de conocerse las mutuas declaraciones.
Pero eso no ocurrió, ningún atisbo de independencia resultó de esta cumbre que, al contrario, según el ultraderechista, será el comienzo para consolidar una relación con “el principal socio de seguridad hemisférica con los Estados Unidos”.
Como era previsible, la agenda de Rubio, no solo para Colombia, sino para Ecuador y Perú, sus próximos destinos, se concreta en la Estrategia de Seguridad Nacional -capítulo hemisferio occidental- en el cual la lucha contra el narcoterrorismo y los recursos naturales -llámense tierras raras- son cruciales para la economía estadunidense ahora que la guerra de Irán los puso en serios problemas.


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