Francia arde contra Macron: detenidas 1.200 personas en unas protestas masivas
Protestas en París, este sábado.Hans Lucas / AFP

París-18/10/2026. Francia vivió este sábado una jornada de protestas masivas en todo el país convocadas en redes sociales por un colectivo muy dispar que degeneró en destrozos y saqueos de edificios públicos y comercios. El Gobierno y la ultraderecha responsabilizó a la “extrema izquierda” de lo sucedido.

La jornada de disturbios dejó varias imágenes impactantes, entre ellas el Ayuntamiento de Limoges (centro) en llamas, pero no fue el único consistorio asaltado, ya que los de Marsella (sur) y Lille (noroeste) también sufrieron daños al irrumpir grupos de manifestantes en su interior tras forzar las puertas.

En una comparecencia ante la prensa poco antes de la medianoche del sábado durante una salida para manifestar su apoyo a las fuerzas del orden, Lecornu indicó que su ministro de Justicia, Gerald Darmanin, ha dado instrucciones a los fiscales para que pidan prisión provisional para los detenidos.

Las manifestaciones que se desarrollaron por todo el país con una larga lista de reivindicaciones fueron convocadas por un variado conglomerado de colectivos. Los estudiantes y miembros de los chalecos amarillos reunieron a 550.000 personas, según el Gobierno y hasta más de 800.000, según los organizadores.

La asistencia masiva (fueron 110.000 sólo en París, de acuerdo con el Ministerio del Interior), superó muy ampliamente las expectativas del Ejecutivo, que en vísperas de esta jornada había indicado que serían como mucho 150.000 en todo el país.

Ataques a edificios públicos y mobiliario urbano

En las protestas se registraron numerosos episodios de ataques a edificios públicos, a los que hay que añadir importantes daños al mobiliario urbano de muchas ciudades.

“Está prácticamente destruido”, declaró el prefecto de Haute-Vienne, Maurice Barate, sobre el Ayuntamiento de Limoges. El incendio del edificio histórico del siglo XIX quedó finalmente controlado este domingo, mientras los bomberos trabajaban para extinguir los últimos focos, informó Barate.  

También fue pasto de las llamas una oficina de turismo situada en el centro de Lyon (sureste) o la fachada de un edificio universitario en Ruán (noroeste), mientras que la residencia de la prefecta (delegada del Gobierno) de Burdeos (suroeste) fue asaltada.

El fuego estuvo muy presente también en París, donde grupos prendieron la mecha que quemó también comercios, mientras otros muchos fueron saqueados en varios barrios.

La manifestación programada se desarrolló sin grandes incidentes hasta su conclusión. Sin embargo, la Prefectura de Policía de París destacó que, en paralelo con la marcha, algunos de los participantes llevaron a cabo ataques. La situación pudo estabilizarse a partir de las 23.00 horas del sábado.

Hay “calles enteras” que han sido “sistemáticamente devastadas”, denunció el alcalde de París, el socialista Emmanuel Grégoire, que estimó que el saldo de los saqueos cometidos en la capital será “grave”, “de inmensa magnitud”, con “daños a los espacios públicos y los monumentos vandalizados y destrozados”.

1.800 detenidos y 500 policías heridos

La cifra provisional de detenidos la publicó este domingo en su cuenta de X el ministro del Interior, en un mensaje en el que subrayó que los actos los cometieron “varios miles de individuos de ultraizquierda decididos a atacar nuestros edificios públicos y nuestras fuerzas del orden”.

Además, a ellos se sumaron “delincuentes que vandalizaron y saquearon numerosos comercios en varias ciudades de Francia”, añadió Núñez. La líder de los ecologistas, Marine Tondelier, pidió este domingo la dimisión del ministro alegando que “está superado de forma manifiesta por la situación”.

El Gobierno justificó la prisión provisional a los detenidos porque los arrestados presentan “perfiles particularmente violentos y peligrosos”. Hasta las 08.00 horas de la mañana del domingo solo en el área metropolitana de París habían sido arrestadas 855 personas.

“No se puede permitir que una minoría destroce y que sean siempre los mismos los que pagan”, añadió después de haber hecho hincapié en que en París se habían intentado atacar “los centros de poder” como el palacio del Elíseo, Matignon, que es la residencia oficial del primer ministro, o la Asamblea Nacional.

“Es claramente una maniobra política que acepta la violencia”, añadió antes de subrayar que “no nos dejaremos intimidar”, añadió.

Los alcaldes de París, Marsella y Lyon, tres de las ciudades más afectadas por los destrozos, han solicitado una reunión con Lecornu a principios de la próxima semana, “dada la magnitud de los daños y la gravedad de la situación” relacionada con el vandalismo y los saqueos ocurridos este sábado.

“Exigimos un diagnóstico preciso que explique la cadena de acontecimientos que condujeron a esta situación. Esto no puede ni debe volver a ocurrir”, escribieron el socialista Emmanuel Grégoire (París), el independiente de izquierdas Benoît Payan (Marsella) y el ecologista Grégory Doucet (Lyon) en un comunicado conjunto.

Los tres cargos electos afirmaron que incluyen a todos los alcaldes de los municipios afectados en su iniciativa. El primer ministro va a presidir este domingo a partir de las 19.00 horas una célula interministerial de crisis dedicada a las consecuencias de los desbordamientos de las protestas.

Mélenchon, en el punto de mira

El ministro del Interior, Laurent Nuñez, señaló a “varios miles de alborotadores”, entre grupos de izquierda y “delincuentes oportunistas” como los autores de esos ataques.

El Gobierno se enzarzó en una polémica a través de las redes sociales con el líder de la izquierda y candidato a las presidenciales de la próxima primavera, Jean-Luc Mélenchon, que había dado su apoyo desde el primer momento a las protestas y participó en la manifestación de París.

Mélenchon, acusado desde la extrema derecha pero también desde el Ejecutivo como instigador de los destrozos, se desmarcó de los saqueos y pillajes y a su vez responsabilizó a la dirección de las fuerzas del orden de haber “abierto la puerta al caos” con una gestión “aberrante”.

Eso llevó al primer ministro, Sébastien Lecornu, y luego a Nuñez a reprocharle al candidato al Elíseo de La Francia Insumisa “una inversión peligrosa y cínica de las responsabilidades”.

La candidata de la extrema derecha a las presidenciales de 2027 (favorita de las encuestas), Marine Le Pen, denunció que Mélenchon y la izquierda habían tomado como “rehenes” las “reivindicaciones sociales legítimas” y, según su interpretación, al “legitimar la violencia” pretenden “precipitar el país en el caos”.

El presidente francés, Emmanuel Macron, en un tono más institucional se centró en subrayar el mensaje de que en Francia no hay “ningún lugar para la violencia” y que habrá castigo castigos para los autores de destrozos y saqueos.

Macron, al que le quedan en el poder seis meses que se aventuran agónicos, y que fue también objeto de muchas críticas en las protestas por parte de los manifestantes por sus políticas en los diez años de mandato, también quiso advertir que habrá “un frente unido frente a los que siembran el caos […] e impiden que aquellos que expresan pacíficamente sus reivindicaciones lo hagan”.

Información adicional

El Gobierno estima que participaron en las protestas unas 550.000 personas, que desembocaron en el incendio del Ayuntamiento de Limoges, mientras que los de Marsella y Lille también sufrieron daños.
Autor/a: EFE
País: Francia
Región: Europa
Fuente: Público

Leave a Reply

Your email address will not be published.