En los últimos setenta días en Venezuela se han operado cambios estéticos, comunicacionales y de narrativas políticas. Las boinas rojas han sido cuidadosamente sustituidas por emblemas oficiales con una paleta de colores que van del blanco al azul, la indumentaria militarista ha dado paso a la vestimenta diplomática formal, y el “yankees de mierda” se ha diluido en un “Estados Unidos socio y amigo” del gobierno que lidera Delcy Rodríguez. Esto ha generado un debate respecto al estatus de Venezuela, si en la actualidad es un protectorado o una colonia. Veamos las formas como se expresa la relación Estado Unidos-Venezuela en el presente, para contribuir a dilucidar realmente el momento político en el que se encuentra el país.
El concepto de colonia proviene del latín colonia, derivado de colonus (colono, agricultor o poblador), considerado en el derecho romano como el asentamiento de ciudadanos establecidos en territorios conquistados para asegurar el control imperial en los planos económico, político y militar. Para Moses Finley las colonias romanas actuaban como extensiones del poder metropolitano. El significado moderno del término se consolida durante la expansión europea ocurrida entre los siglos XV y XIX por parte de los imperios español, portugués, británico, francés y neerlandés, pasando a ser la colonia un territorio conquistado y gobernado directamente por una potencia extranjera, cuya economía y estructura política están subordinadas a la metrópoli. Por su parte, el investigador Jûrgen Osterhammel señala que el capitalismo moderno supone dominación política externa, explotación económica sistemática e imposición cultural y administrativa. Los rasgos centrales de una colonia son dominación política directa (soberanía sobre el territorio colonizado), administración colonial (gobierno dirigido por funcionarios enviados por la potencia colonizadora), subordinación económica (la metrópoli colonial organiza la extracción de materias primas, mercados cautivos, plantaciones y minería), y jerarquía racial, cultural o tecnológica (superioridad que justifica la situación colonial).


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