Las clases dominantes en Colombia a partir de la Independencia

Por Enrique Santos Molano
El análisis de los acontecimientos que dieron origen y desarrollo a las ideas de la Independencia, y a la lucha por la libertad, nos muestra que la dificultad más obstinada que encontraron los ideólogos y líderes del movimiento independentista fue la escasa conexión entre las ideas libertarias y los intereses de la población. Un levantamiento como el de los Comuneros, en 1781, que movilizó a más de veinte mil personas (vasallos del Rey) tuvo por enchufe que los conectó a todos, un interés económico común: el exceso de impuestos y el ningún beneficio que los vasallos (tanto los de la nobleza criolla como los del común) recibían del pago de tributos destinados, una parte, a la Hacienda Real, y otra al bolsillo de los recaudadores. La corrupción no es un invento de la modernidad. Ya en la Grecia antigua, el más crítico de los clásicos, Eurípides, dedicaba “largas noches a pensar en las causas de la corrupción”. Y en todos los tiempos ha sido ella uno de los azotes que más castigan la economía de los que se ganan el pan honradamente y que son los creadores de riqueza verdadera, como lo recalca Adam Smith en su ensayo prodigioso, La Riqueza de las Naciones, publicado en 1776, fecha en que las colonias inglesas de Norte América declaran su independencia y comienzan su guerra para sacudirse el dominio inglés.
Tan pronto el movimiento de los Comuneros consigue su objetivo de eliminar los diversos impuestos abrumadores, implantados en los últimos tres años, se disolvió con la misma facilidad con que se había formado. Sólo quedó en pie de guerra un grupo no superior a trescientos rebeldes, dirigido por José Antonio Galán, quien decidió proseguir la campaña bélica de acuerdo con un puñado de criollos de la nobleza de Santafé y de El Socorro. Galán, por un tiempo fugaz, puso en jaque a las autoridades españolas, pero no encontró el respaldo popular necesario, fue traicionado por criollos ricos de El Socorro, que se organizaron para perseguirlo y finalmente lo capturaron. La Real Audiencia dictó una sentencia infame, e infamante, contra Galán y tres de sus compañeros, les aplicó las penas más crueles (tortura, ser arrastrados hasta el cadalso, colgados, incinerados, descuartizados), y mandó exhibir sus cabezas, pies y manos en los lugares “donde habían “cometido sus crímenes”, para servir de ejemplo de lo que les aguardaba a los bandidos que tuvieran el atrevimiento de levantarle la voz a Su Majestad.
El fracaso triunfal del movimiento comunero separatista de Galán, cumplió con éxito su misión auténtica de sembrar la semilla de la rebelión, semilla de libertad que fue creciendo y esparciéndose, abonada con sangre y penalidades, hasta producir el fruto buscado, la abolición del régimen colonial español y la creación de estados republicanos y democráticos, como lo había pedido Antonio Nariño en su discurso célebre del Colegio Electoral en 1813: “Sí, ¡que este fuego puro, este fuego santo, que no es otra cosa que caridad y amor a nuestros semejantes, os haga dignos del alto rango a que hoy os llaman los destinos del Nuevo Mundo! Nada acerca tanto al hombre a la Divinidad como la acción de mejorar a sus semejantes, de romper sus cadenas, de enjugar sus lágrimas y hacer su felicidad. La virtud es la base, el fundamento de la libertad; sin ella no hay más que confusión y desorden. ¡Que un trabajo asiduo y constante, que una reflexión madura y detenida y una integridad a toda prueba contra la intriga, la seducción y el cohecho, sean los distintivos que os caractericen! El cielo bendecirá la obra de vuestras manos, y nosotros con toda nuestra posteridad cantaremos himnos de gozo y de reconocimiento a los restauradores de la paz, a los libertadores de la Patria”.
Estos pensamientos, brotados del más puro romanticismo (porque las revoluciones y la libertad sólo se dan en espíritus románticos, como lo fueron Galán, Bolívar y Nariño, por ejemplo), no parten de un deseo del orador, sino de las observaciones que él ha hecho a lo largo de una vida dedicada a la lucha por la libertad en medio de sufrimientos y persecuciones incontables. Cuando Nariño pide “un trabajo asiduo y constante … una reflexión madura y detenida y una integridad a toda prueba contra la intriga, la seducción y el cohecho” no se basa en elucubraciones morales, sino en la comprobación práctica de cómo esas características dominan la actitud de muchos compatriotas que, a punta de intriga, seducción, y cohecho, han perdido la integridad, pero se han asegurado los cargos públicos para beneficio de sus intereses de clase, con lo que la situación de los pueblos que padecieron el yugo colonial, derrocado el cual siguieron sometidos al mismo yugo, ya no a manos de los españoles, sino de los propios criollos, miembros de élite corrupta de terratenientes, herederos del sistema de las encomiendas. Así se fue formando una oligarquía conjunta de terratenientes y comerciantes que acaparó los privilegios del poder, arropada teóricamente en la defensa de las ideas más liberales, que en la práctica generaron una de las sociedades más desiguales, inequitativas e injustas que hoy existe.
Las contradicciones entre el poder oligárquico y el poder popular afloraron desde el principio. El proyecto de Antonio Nariño de distribuir entre los campesinos que las trabajaban (en su mayor parte indígenas) las tierras de las encomiendas, desató la cólera de los criollos hacendados que, agrupados en el Congreso de las Provincias Unidas, declararon a Nariño traidor, enemigo de la libertad y “tirano de Cundinamarca”, y le hicieron la guerra con el pretexto de liberar “de su opresor a los pueblos de Cundinamarca”.
El libertador Simón Bolívar refrendó en el Congreso de Angostura de 1819 los conceptos que Antonio Nariño había esbozado ante el Colegio Electoral de 1813. El llamado del Libertador a los diputados al Congreso que, como los del Colegio Electoral, tenían la misión de redactar una nueva Carta Magna, es: “Dignaos conceder a Venezuela un gobierno eminentemente Popular, eminentemente justo, eminentemente moral, que encadene la opresión, la anarquía y la culpa. Un gobierno que haga reinar la inocencia, la humanidad, la paz. Un gobierno que haga triunfar, bajo el imperio de leyes inexorables, la igualdad y la libertad”.
Tristemente, Nariño y Bolívar estaban solos, no habían tenido oportunidad de formar un equipo dirigente capaz de sostener en el tiempo las ideas preconizadas por ellos, ni de formar una opinión popular que ayudara a materializarlas. Mientras que, en la Campaña del Sur de 1813, Nariño era traicionado por el Congreso de las Provincias unidos, y por causa de esa traición vencido en Pasto, hecho prisionero y enterrado en una cárcel de la Península (Cádiz), y Bolívar, después de Boyacá, marchaba a la Campaña del Sur para completar la liberación de cinco naciones, los intrigantes, auspiciados por el gobierno de los Estados Unidos y la doctrina Monroe, se adueñaron del poder. Así, en lugar de que el país surgido de la lucha y del pensamiento de los Libertadores Francisco de Miranda, Antonio Nariño y Simón Bolívar, estuviera orientado por ese pensamiento, quedó en las manos de un círculo de militares, terratenientes y comerciantes que cerraron filas en torno a la figura del general Francisco de Paula Santander. Representaba él entonces, y la representa hoy a la perfección la hipocresía, la intriga, el cohecho de una clase dirigente encantadoramente ruin, inescrupulosa y farsante.
La última victoria que Simón Bolívar y Antonio Nariño obtuvieron juntos, fue la realización, en parte, del proyecto mirandino de crear una gran república latinoamericana, desde México hasta la tierra del Fuego, que pudiera oponer a los Estados Unidos un poder equivalente, capaz de atajar las ambiciones imperialistas de los Estados Unidos de Norteamérica, ya advertidas por Miranda, por Nariño y por Bolívar, en las ocasiones en que les fue posible prevenir a sus conciudadanos del peligro que para ellos representaba el poder asustador que ya dejaba ver nuestro vecino del Norte. En 1821, en plena campaña libertadora del Sur, el presidente Bolívar, que no descuidaba un segundo la importancia de la acción política, logra convocar a un grupo de diputados de la Nueva Granada y Venezuela para reunir el Congreso Constituyente en la Villa del Rosario de Cúcuta, encargado de crear una nueva nación que integre a la Nueva Granada, Venezuela y Quito en un país unitario bajo el nombre de Colombia. La muerte repentina del vicepresidente de la República, Juan Germán Roscio, le crea a Bolívar un problema serio. Él no puede apartarse del terreno de las operaciones militares, que requieren su presencia irremplazable, para desplazarse hasta Cúcuta a instalar el Congreso. Y los hombres en quienes podría pensar para esa misión, están con él en la guerra, son imprescindible para ganarla. ¿Qué hacer? El más indicado para sustituir al difunto Roscio era el general Santander, vicepresidente de Cundinamarca (Nueva Granada), pero Bolívar no confía en Santander, quizá porque aún no lo conocía bien, o quizá porque ya lo conocía demasiado bien. En ese momento crítico recibe el presidente Libertador una carta de Antonio Nariño, que después de coadyuvar a la revolución de Rafael del Riego en la Península, ha sido liberado y le anuncia que está de regreso a su patria. Bolívar recibe el retorno de Nariño como providencial, se reúne con él en Achaguas, lo nombra vicepresidente de la República, encargado del Poder Ejecutivo, y le encomienda que proceda a la instalación del Congreso Constituyente de Cúcuta y a la creación de la República de Colombia.
Nariño, con su voluntad de acero, hace a un lado las calamidades físicas de su organismo deteriorado por la edad y los padecimientos continuos, y en jornadas incesantes, que para un joven habrían resultado duras, aquel hombre anciano (56 años, edad avanzada para el promedio de la época) llega a Cúcuta, enfrenta las intrigas, zancadillas y obstáculos de todo género con que los diputados partidarios del general Santander intenta impedirle que cumpla con lo mandado por el Libertador, e instala el Congreso Constituyente de Cúcuta el 6 de mayo de1821, del cual nacerá la República de Colombia, que la historia ha denominado la Gran Colombia. Agotado físicamente, Antonio Nariño, cumplido el encargo del Libertador, renunció la vicepresidencia, renuncia que los santanderistas aceptaron con no disimulada alegría. El Congreso eligió como primer presidente de la República de Colombia al Libertador Simón Bolívar, y como vicepresidente, al general Francisco de Paula Santander. La mayoría del senado votó a favor de la elección de Antonio Nariño como senador del Congreso que convocó sus sesiones para 1823 en Bogotá, designada capital de Colombia: pero tres senadores santanderistas objetaron la elección de Nariño, acusándolo de “delitos graves” que lo hacían indigno de ser senador de la República. La mayoría del senado se opuso a la anulación de la curul del expresidente Antonio Nariño, y se decidió trasladar el asunto a un juicio que se realizaría en el senado de 1823 y en el que Nariño tendría oportunidad de defenderse de los cargos que le imputaban sus detractores. El episodio es de sobra conocido. Se sabe que los acusadores de Nariño, al culminar él su defensa, salieron del senado con el rabo entre las piernas, al paso que Nariño salió en hombros de una multitud de ciudadanos populares que lo aclamó larga y emocionadamente. Sin embargo, es importante recalcar como ese episodio retrata con fidelidad la esencia rufianesca de la clase dirigente que asumió los destinos de Colombia y a la que se ha conocido históricamente con el gentilicio de santanderista.
Culminada en 1824 la guerra de Independencia, expulsadas del territorio americano la totalidad de las fuerzas y autoridades españolas, el Libertador abordó la segunda parte del proyecto de Miranda, la integración de las naciones latinoamericanas en una confederación de países con distintos gobiernos, pero con intereses comunes, como en las antiguas ciudades-estado griegas. Comenzó una acción diplomática para invitar a las jóvenes repúblicas latinoamericanas a reunirse en Panamá, en un Congreso Anfictiónico, sin presencia de los Estados Unidos, al que no se invitaría porque, en opinión de Bolívar, los intereses de los Estados Unidos eran diferentes a los intereses de los Estados Latinoamericanos. El Congreso Anfictiónico de Panamá buscaba, además de la unidad latinoamericana, darle un rechazo rotundo a la doctrina Monroe, es decir, a la injerencia de los Estados Unidos, angloparlantes, en los asuntos de los Estados Latinoamericanos, hispanoparlantes. Esa actitud ya la había analizado con suficiente claridad el Libertador en su Carta de Jamaica (1816) y en su discurso de instalación del Congreso de Angostura (1819); pero los Estados Unidos tenían en Colombia el agente encubierto que les ayudaría a frustrar los planes de Bolívar, el vicepresidente Francisco de paula Santander. Santander, desoyendo las instrucciones de Bolívar, invitó a los Estados Unidos (él, siempre tan amable con ellos) a participar en el Congreso anfictiónico que se reunió en Panamá en 1826. Los Estados Unidos enviaron su delegado, con instrucciones presidenciales precisas de defender los intereses de la nación norteamericana, y lo hizo tan bien que el Congreso resultó un fracaso para los propósitos unitarios de Bolívar y un triunfo para la consolidación de la doctrina Monroe.
La diferencia entre Bolívar y Santander, que es la explicación de por qué, al comenzar la República, la democracia perdió el poder, y la oligarquía lo ganó, es que Santander era el hombre cómodo para los intereses de los Estados Unidos, y Bolívar era el hombre incómodo para esos intereses. Simón Bolívar era un estorbo peligroso para el destino manifiesto de la nación que a los ojos del mundo surgía como el modelo paladín de la libertad y la democracia, y se hizo necesario sacarlo del camino, a él y a todos los que en adelante se opusieran al expansionismo democrático (y principalmente territorial) de los Estados Unidos. El 25 de septiembre de 1828 una conspiración santanderista intentó asesinar al libertador, acto criminal que la legación estadounidense justificó como un impulso de amor por la libertad y de odio al tirano. El mismo año, una alianza entre santanderistas y venezolanos adictos al general José Antonio Páez, saboteó la Convención Constituyente de Ocaña, con la bendición norteamericana. En 1919 el presidente del Perú, José Lamar, otro hombre cómodo para los Estados Unidos, invadió territorio colombiano y provocó una guerra. El agresor fue rápida y contundentemente derrotado por el el gran mariscal de Ayacucho. El Libertador renunció la presidencia ante el Congreso (1830), se retiró supuestamente de la vida pública y viajó a Santa Marta en busca de mejores aires para su salud, confiado en que el gran mariscal de Ayacucho sería su sucesor y continuador de los esfuerzos por mantener la unidad de Colombia. Sucre fue asesinado (1830) poco después del viaje de Bolívar, quien sufrió con ese crimen el golpe más duro a sus ideales. El libertador murió en Santa Marta el 30 de diciembre de 1830. Al año siguiente, los Estados Unidos se ganaron su primer premio gordo: la disolución de Colombia.
En adelante la historia del país durante el siglo XIX, en sus distintas etapas nominales, (República de la Nueva Granada, Confederación Granadina, Estados Unidos de la Nueva Granada, Estados Unidos de Colombia y Colombia) enfrentará dos corrientes ideológicas que parten de motivaciones económicas: el librecambismo y el proteccionismo. De ellas nacen el Partido Liberal, el Partido Conservador, el Partido Liberal radical, o radicalismo, el Partido Nacional, y la Regeneración; pero sin considerar la confusión ideológica que originan las constantes disputas entre unos y otros, así como las repetidas alianza temporales y estratégicas que, unos y otros pactan, está claro que la oligarquía de terratenientes y comerciantes que se forma a partir de Las Provincias Unidas de la Nueva Granada, es la misma que en el curso del siglo será la dueña y señora del poder político y económico, y que la doctrina Monroe será el portón ancho por el que los Estados Unidos podrán intervenir, diplomática o militarmente, cada vez que lo consideren necesario para sus intereses, en los asuntos internos de las naciones latinoamericanas y del caribe.
Línea de tiempo
1821
12 de enero. Los soberanos aliados de Europa –Santa Alianza–, se reúnen en Troppau para organizar una expedición contra la América independiente y la España revolucionaria.
5 de mayo. En su destierro en la isla de Santa Helena, muere a los 59 años de edad, el Emperador de Francia, Napoleón I Bonaparte.
6 de mayo. Antonio Nariño, vicepresidente de la República, encargado del Poder Ejecutivo, instala en Cúcuta el Congreso Constituyente. Se crea la República de Colombia, integrada por la Nueva Granada, Venezuela y Ecuador, con capital en Bogotá.
24 de junio. Simón Bolívar derrota en Carabobo a los españoles y libera a Venezuela. En carta al vicepresidente Antonio Nariño, el Libertador anuncia el nacimiento político de la República de Colombia.
Agosto. Utilizando el principio de inducción electromagnética, el científico inglés Michel Faraday crea un motor/dínamo eléctrico y da inicio a la “era de la electricidad”.
1822
27 de enero. Grecia proclama su Independencia e inicia la guerra de liberación contra el dominio turco, que será larga y sangrienta y les ganará a los griegos la simpatía y el apoyo de los románticos europeos.
8 de julio. Muere en Viareggio, Gran Ducado de Toscana, Italia, a los 29 años de edad, el gran poeta y ensayista inglés Percy Bysshe Shelley, una de las cumbres literarias del movimiento romántico.
25-26 de julio. Los Libertadores Simón Bolívar y José de San Martín realizan una conferencia secreta en Guayaquil, al término de la cual San Martí deja en manos de Bolívar la continuación de la Campaña Libertadora, renuncia al ejército y viaja a Europa.
1823
18 de marzo. El Emperador de México, Agustín de Itúrbide, es obligado a enunciar por una rebelión popular que exige un gobierno republicano.
10 de septiembre. El Libertador Simón Bolívar es elegido presidente del Perú.
2 de diciembre. James Monroe, presidente de los Estados Unidos, declara que “Los Estados Unidos no permitirán la colonización europea de ninguno de los países de América. Se establece la Doctrina Monroe, sintetizada en el postulado “América para los americanos”, de connotación imperialista.
3 de diciembre. Muere en Villa de Leyva, a los 59 años de edad, Antonio Nariño, precursor Libertador, pensador, periodista, escritor, científico y militar, presidente de Cundinamarca y vicepresidente de Colombia. Traductor de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Fue huésped de las prisiones españolas en distintos períodos que, sumados, dan dieciséis años.
1824
17 de abril. Estados Unidos y Rusia acuerdan delimitar la parte rusa de Alaska.
19 de abril. Lord George Gordon Byron, conocido universalmente como Lord Byron, poeta inglés genial, figura clave del romanticismo literario y político, muere, por unas fiebres malignas, a los 36 años de edad en Misolonghi, Grecia, donde peleaba por la causa de la Independencia griega, contra los turcos.
6 de agosto. Batalla de Ayacucho en el Perú. Las tropas libertadoras, comandadas por Antonio José de Sucre, liquidan los restos del ejército español. El libertador Simón Bolívar proclama terminada la Guerra de Independencia (Guerra Magna) iniciada en 1816, y en el curso de la cual liberó cinco naciones: Nueva Granada (hoy Colombia), Venezuela, Ecuador, Perú y Alto Perú (hoy Bolivia). Bolívar le otorga a Sucre el título de Gran mariscal de Ayacucho.
1825
22 de junio. Una nueva ley limita en Inglaterra el trabajo de los menores a doce horas diarias máximo. El 6 de julio otra ley permite a los trabajadores agruparse en sindicatos, pero les niega el derecho de huelga.
6 de agosto. El Alto Perú se separa del Perú, y forma un estado independiente con el nombre de Bolivia, presidido por el mariscal Antonio José de Sucre.
25 de agosto. Uruguay se separa de Brasil. Guerra entre Argentina y Brasil por el control de Uruguay, que a su vez rechaza cualquier dominio extranjero e inicia la campaña por su independencia.
27 de septiembre. Una revolución en el transporte de pasajeros y de carga se produce con el estreno del primer ferrocarril abierto al público, que consta de 38 vagones arrastrados por la locomotora número uno, de George Stephenson. Conduce seiscientos pasajeros en un recorrido inicial de 48 kilómetros entre Stocton y Darlington, Reino Unido.
1826
6 de abril. Gran Bretaña y Rusia acuerdan que Grecia adopte el estatus de Estado autónomo sometido a la soberanía de Turquía. Los griegos reclaman la independencia absoluta y anuncian que proseguirán la lucha.
4 de julio. Fallece el expresidente estadounidense Thomas Jefferson, uno de los “padres fundadores” de Estados Unidos. Su muerte ocurre justo el día en que se cumple el 50 aniversario de la Independencia. Jefferson batió récord de longevidad para su tiempo. Tenía 83 años.
22 de abril. Se reúne en Panamá el Congreso Anfictiónico de países latinoamericanos, para abordar la integración económica y política. Los Estados Unidos se las arreglan para hacerlo fracasar.
1827
3 de enero. Rebelión del vicepresidente de Venezuela en Caracas, José Antonio Páez. En una carta al Libertador, Páez le explica los motivos de su rebelión. Respuesta del Libertador, muy elogiosa para Páez, ataja la intención separatista.
26 de enero. Perú rehusa hacer parte de Colombia y se proclama Estado soberano. Los enemigos del Libertador Simón Bolívar en Bogotá, festejan la acción peruana y el amotinamiento de la división colombiana en Lima, que apoyó la separación.
3 de febrero. Se inaugura en Bogotá la Facultad de Medicina de la Universidad Central.
21 de agosto. El Congreso de Colombia decreta un privilegio a los señores Leandro Egea y Bernardo Daste para elaborar las minas de hierro ubicadas en el distrito parroquial de Pacho, Cundinamarca.
16 de noviembre. Un terremoto destruye las provincias colombianas de Neiva Y Popayán.
1828
22 de mayo. Motín de Chuquisaca, en Bolivia, promovido por los peruanos. El presidente Sucre es gravemente herido.
20 de julio. Colombia le declara la guerra al Perú. Manifiesto de los fundamentos del gobierno colombiano, que acusa constantes agresiones por parte del presidente peruano, José Lamar.
27 de agosto. Ante el fracaso de la gran Convención reunida en Ocaña para reformar la Constitución de 1821, el Libertador Presidente Simón Bolívar expide un decreto orgánico constitucional, mientras se reúne el nuevo congreso.
27 de agosto. Argentina y Brasil reconocen la independencia de Uruguay, que ya de hecho es un estado independiente.
25 de septiembre. Un grupo de conspiradores, pattidarios del vicepresidente Santander, intenta asesinar al Libertador Simón Bolívar. Asaltan el palacio presidencial de San Carlos, pero Bolívar, advertido por Manuelita Sáenz, escapa por una ventana. Al día siguiente, tras pasar la noche bajo un puente, Bolívar se pone al frente de los leales y desbarata la conjura.
11 de octubre. Los rusos le declaran la guerra a Turquía y ocupan los dominios turcos de Varna y Bulgaria.
Septiembre. Se publica The American Dictionary of the English Language que origina la solidez filológica del inglés americano. Su autor es el científico y lingüista Noah Webster. Su diccionario define 70.000 palabras con su ortografía y pronunciación americanas.
1829
3 de enero. El presidente del Perú, general José Lamar, invade territorio colombiano. Es batido por el mariscal Antonio José de Sucre, el 27 de febrero, en el Portete de Tarqui. Termina la guerra con la rendición del Perú.
23 de julio. Carta profética del Libertador a a Estanislao Vergara, analiza las razones que perderán a Colombia.
1830
20 de enero: Bolívar instala en Bogotá el llamado “Congreso admirable”.
3 de febrero. Grecia consigue su independencia.
22 de marzo. Manifiesto antibolivariano del general William H. Harrison, Ministro plenipotenciario de los Estados Unidos en Colombia, es aplaudido por los santanderistas.
27 de abril. El presidente Simón Bolívar reitera su decisión de no continuar en la presidencia y anuncia que partirá para el exilio.
3 de mayo. El Congreso Constituyente aprueba la Nueva Constitución de Colombia. Termina la presidencia del Libertador.
30 de mayo. Ecuador aprueba su separación de Colombia, la que se formaliza el 11 de septiembre.
3 de junio. Estallan revueltas en Inglaterra, dirigidas por el “Capitán Swing”, contra la introducción de las máquinas trilladoras que dejarán sin empleo a miles de trabajadores campesinos.
4 de junio. Antonio José de Sucre, en quien Bolívar cifraba sus esperanzas para recuperar la unidad de Colombia, es asesinado en la montaña de Berruecos, donde le tendieron una emboscada.
22 de septiembre. Venezuela se separa de Colombia.
17 de diciembre. El Libertador Simón Bolívar fallece en la Quinta de San Pedro Alejandrino. Júbilo santanderista en Bogotá contrasta con las manifestaciones populares de duelo. La posteridad ha reconocido a Simón Bolívar como uno de los cien personajes más importantes en la historia humana.


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