
Tan importante como una tradición,
tan significativo como los aniversarios
y tan simbólico como una revolución,
por 15 años consecutivos ha sido
el Bazar de la Confianza.
Una verdadera fiesta popular, animada por la presencia de más de cien mil asociados, beneficiarios y ahorradores, así puede resumirse la décima quinta edición del Bazar de la confianza, evento de miles de colores que año tras año organiza Confiar Cooperativa Financiera.
Superando la envoltura de lo cotidiano, el Jardín Botánico Joaquín Antonio Uribe de Medellín, estuvo dispuesto desde las 9:00 a.m., y hasta las 6:00 pm, del pasado 29 de junio para que en su amplia y frondosa geografía infinidad de experiencias y propuestas solidarias, artísticas y de otros muchos órdenes, expusieran logros y sueños, abiertos para que propios y ajenos los apreciaran, contemplaran, criticaran, compartieran, preguntaran, establecieran diálogos, en fin, para que en un trazado de miradas, voces, percepciones, diálogos y agendas, tal vez quedaran establecidos calendarios comunes tras posibles acciones conjuntas.
De esta manera, durante 9 horas, con cantos, muestras artísticas diversas e imaginativas, alegría en infinidad de rostros, trajes coloridos y brillantes que surgían detrás de cualquier árbol o carpa, oferta de variedad de platos, imágenes, proyecciones y lecturas, las miles de personas que respondieron gustosas al llamado de Confiar Cooperativa, constataron que la solidaridad es mucho más que la posibilidad de un préstamo, comprobaron que ésta descansa y está recreada en una mirada cómplice, en el festejo de un poema bien leído o mejor declamado, en el aplauso ante el esfuerzo de uno u otro por ejercitar la obra preparada con esmero para la ocasión, en la lectura conjunta de una denuncia, en la discusión de una propuesta social alternativa, en fin, que la solidaridad se concibe en infinidad de actos y gestos, y que su profundización depende de todos/as nosotros/as, de que dejemos de lado el interés inmediato y nos brindemos por una vida más amable, justa, menos condicionada por el inmediatismo, con puertas abiertas para el diseño de caminos alternos al impuesto por el dinero. Un camino con ventanas abiertas para la utopía. Es decir, la solidaridad tiene futuro, es el nuestro, el de los excluidos.
Más allá de las multinacionales
Muchas personas no lo habrán notado, pero una vez ingresados al Jardín Botánico, una vez adentro, en medio del ambiente del Bazar, despojados de afanes, entregados al placer de compartir, caminando, mirando, hablando, escuchando por allí un bolero, debatiendo por allá temas de la coyuntura nacional, regional o local, o simplemente degustando dulces y riendo con los payasos –que de manera particular representaban una familia paisa–, en todo ese recorrido festivo y fresco, por ninguna parte nuestra vista chocó con la presencia de una franquicia de las insoportables multinacionales de bebidas o “alimentos”, que ahora hay que tropezar por el centro de las ciudades cada 20 metros, y que en momentos de alguna Feria lo monopolizan todo.
Como evidencia de que el Bazar de la Confianza es un espacio totalmente distinto, los que sí brillaban hacen parte de los miles de miles de pequeños empresarios o emprendimientos que llenan nuestros barrios. Aquí estaban algunos de los asociados, de los que buscan una acción mancomunada para romper los efectos de un modelo económico que ahoga la vida y destruye el presente y el futuro de los más, de los excluidos, porque este Bazar, más que un espacio de la Cooperativa es una fiesta popular que animan, gozan y recrean los beneficiarios y sus asociados.
Una suma de esfuerzos que en todo caso deja la inquietud por la necesidad de asociar esfuerzos y colocar en marcha proyectos en sectores de punta, superando la simple comercialización y los servicios. El tema lo habrán abordado en las reuniones de planeación de la Cooperativa, o lo deberán abordar sin falta, pues el modelo económico, la globalización, sus efectos, las formas que asume, etcétera, es una realidad que acelera la destrucción del mundo del trabajo como lo conocimos hasta hace tres décadas, obligando a la multiplicación de las pequeñas iniciativas económicas hogareñas, expulsando a miles a la economía del rebusque, etcétera, demandando de todos/as reflexiones permanentes e imaginativas para diseñar otra economía para otro país posible.
Al final del día, desprevenidos, gozosos/as, después de disfrutar un final de junio con un domingo, que con toda seguridad no fue como cualquier otro, dejamos el Jardín Botánico llevándonos miles de ilusiones dibujadas por multitud de manos, todas ellas energetizadas por el halo refrescante que emana a diario Confiar Cooperativa Financiera.
Llega el mes de julio, y las luces de los años por llegar ya son perceptibles. Ahora, después del goce y el sueño común, corresponde continuar con el esfuerzo diario, entretejiendo las relaciones abiertas durante este domingo, planeando y ejecutando acciones comunes, concretando la solidaridad en todos y cada uno de nuestros actos, para que esa otra Colombia que deseamos y buscamos con todos nuestros actos deje de ser una simple utopía, tomando forma en todos nuestros barrios, veredas, ciudades, en fin, en todos nuestros territorios. Al actuar así reafirmamos, día a día, que Confiar sí vale la pena.



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