La oposición a la administración republicana vuelve a salir a las calles en la segunda convocatoria del “No Kings” con movilizaciones de costa a costa del país.
Washington DC-18/10/2025. Miles de personas en Washington, y casi siete millones de personas en todo el país según los organizadores, han protestado este sábado contra la deriva autoritaria de Donald Trump. Las pancartas con las inscripciones de “No Kings” y otros lemas se recortaban este mediodía contra la cúpula del Capitolio que se alza al final de la Pensilvania Aveneu. Las mascarillas quirúrgicas para preservar el anonimato abundaban, así como los disfraces de animales hinchables en un guiño cómplice a las protestas de Portland, donde se usan los trajes de rana y unicornio como una herramienta para desmontar el relato de violencia en las calles que esgrime la Casa Blanca.
Han pasado cuatro meses desde la primera convocatoria de la “No Kings” en junio. En ese entonces, el presidente estadounidense justo cruzaba una línea impensable con el despliegue de la Guardia Nacional en Los Ángeles. Ahora, la militarización del país se ha vuelto la nueva normalidad y el magnate no tiene problema en animar a los generales del ejército a usar las ciudades como “campo de entrenamiento”. Durante su discurso en la base de Quantico el presidente repitió numerosas veces a los altos mandos militares la necesidad de “luchar contra el enemigo interno”.
De hecho, en junio la organización dejó Washington fuera de la convocatoria para no dar razones a Trump para desplegar la Guardia Nacional. La movilización coincidía con el desfile militar que el presidente se autoregaló en la capital para su cumpleaños y ya había advertido los días previos de que cualquier protesta sería respondida “con fuerza”. Aun así, Trump acabó encontrando una excusa para sacar a los militares en las calles de la ciudad alegando una supuesta inseguridad que no se ve reflejada en el descenso de las cifras de criminalidad.
“Es la primera vez que temo que me identifiquen en una manifestación”, explica Ryan (nombre ficticio) de 28 años. El joven, originario de California, relata que se siente muy “desanimado” con los “retrocesos que está sufriendo nuestra democracia con Trump, especialmente con la libertad de expresión”. El asesinato del influencer de extrema derecha Charlie Kirk el pasado mes de septiembre escaló la persecución ideológica que la administración Trump había iniciado dentro de las universidades. En cuestión de días se organizó una campaña en redes, bendecida por la demonización de la izquierda por parte del presidente, para señalar a todas aquellas personas que criticaban a Kirk por su discurso de odio.
“Lo que ha estado pasando se siente como un punto de inflexión. Especialmente con la catalogación del antifascismo como terrorismo. Para empezar, que el antifascismo no es algo malo en sí, sino que se trata del movimiento que puso fin al nazismo”, explica Ryan. Cuatro policías montados —con sus respectivas varas de madera— cruzan a pocos metros del joven y su grupo de amigos, robando su atención: “Guau, no los veía desde Los Ángeles”. Durante las protestas de junio en la ciudad californiana decenas de agentes a caballo cargaron contra los asistentes. En la última gran manifestación que se celebró en DC contra Trump el pasado mes de abril no se vio ningún caballo.
En esta ocasión, tanto la afluencia de manifestantes como la presencia de policía ha sido mucho mayor. Los republicanos llevan días demonizando el “No Kings”, lema bajo el cual se han convocado más de 2600 movilizaciones de costa a costa del país. Las imágenes de otras grandes ciudades como Nueva York y Boston mostraban una afluencia masiva.
En medio de la persecución de la izquierda y con la catalogación del antifascismo como “organización terrorista”, figuras destacadas del partido republicano se han dedicado a agitar el miedo entre los asistentes. Ya preparando el terreno, calificaban la convocatoria como una “protesta de odio” (“hate rally”).
El presidente de la Cámara de Representantes y mano derecha del presidente, el republicano Mike Johnson, cargaba duramente contra la convocatoria el viernes diciendo que se trata de una movilización “pro-Hamás” y donde solo asistirán los “antifa”, “marxistas” y “todos aquellos que odian a América”. Johnson ya estaba vinculando la protesta al movimiento antifascista con el objetivo de preparar el terreno para una mayor represión en caso de ser necesaria. La vaga catalogación del movimiento “antifa” como “organización terrorista” da manga ancha a la administración para poder incluir cualquier tipo de disidencia que moleste al gobierno.
“Siento que la ciudadanía ya no me protege de las redadas de inmigración”, explica Dulce, una mujer de 38 años y madre de cuatro hijos. Sus padres vinieron desde México a Estados Unidos para buscar una vida mejor y, a pesar de que ella es ciudadana, relata como su vida ha cambiado desde que Trump está en el poder. “Tengo muchos amigos y vecinos que han desaparecido por las redadas de ICE [las siglas con las que se conoce a los agentes de inmigración] y no quiero que mis hijos sigan creciendo en un país dónde se les señala por su color de piel”.
La militarización de ciudades demócratas también ha ido acompañado de acciones agresivas por parte de los agentes de inmigración. En Portland (Oregón) y Chicago (Illinois), dónde Trump ha intentado desplegar la Guardia Nacional los agentes de ICE han llevado a cabo redadas muy agresivas contra la comunidad migrante. Especialmente en Chicago, dónde el gobernador de Illinois, JB Pritzker, denunció que era Trump quien estaba convirtiendo su ciudad en una “zona de guerra”.
Tras el “No Kings” hay cientos de grupos de activistas nacionales y locales que se han unido para protestar contra lo que consideran una deriva autoritaria de la administración Trump. Entre los organizadores se encuentran grandes grupos como la American Civil Liberties Union (ACLU) e Indivisible, así como otras organizaciones que se han ido creando desde las elecciones del 2024, como el movimiento 50501. El activista y crítico de Trump, el abogado George Conways, ha donado un millón de dólares para la campaña nacional en apoyo a las protestas.


Leave a Reply