Borrar la memoria o sustituirla por otra prefabricada es una antigua táctica para el control político de una sociedad; la Casa Blanca y sus aliados dentro del mundo académico y en los gobiernos estatales y locales han estado abierta y explícitamente intentado lavar el coco nacional desde que llegó a principios de 2025.
Esto lo hace tanto mediante una combinación de órdenes ejecutivas que depuren y modifiquen la narrativa histórica del país para que sea “más patriótica” y menos crítica en los museos, archivos federales y hasta exhibiciones en parques nacionales como con presiones y amenazas contra varias de las principales universidades si no aceptan normas recetadas por la Casa Blanca y, a niveles estatal y local, la censura de libros en escuelas y bibliotecas.
Justo en el 250 aniversario del país el pasado 4 de julio, la Casa Blanca emitió un informe de 162 páginas de su Consejo de Política Doméstica titulado Salvando la historia de América, el cual señala que el Museo Nacional de Historia del Instituto Smithsoniano ha sido “sujeto a la captura institucional por una ideología activista radical que es fundamentalmente opuesta a la historia noble y honesta del gran país que conocemos y amamos”. El informe afirma que el museo no festejó el aniversario de manera suficiente y que participa en activismo “antiblanco” y pro “extranjero ilegal”, que intenta “adoctrinar” a maestros y estudiantes, y que su presidenta es “una activista que promueve una agenda ideológica contradictoria al propósito fundacional del museo de promover el patriotismo” (https://www.jornada.com.mx/2026/07/06/cultura/a08n1cul).
La semana pasada, el jefe del instituto –el complejo de museos y centros de educación federales– una vez más rechazó las acusaciones, afirmando que en esa organización el trabajo está guiado por “un compromiso a contar la plenitud de la historia estadunidense” y que su personal tiene la tarea de “ayudar a una nación a encontrar el entendimiento, esperanza y claridad”. Muchos creen que tiene sus días contados al frente de la gran institución.
Marc Stein, presidente de la Organización de Historiadores Estadunidenses, en la revista Time calificó este embate contra el Smithsoniano como “un ataque contra la historia estadunidense” y que el nuevo informe es sólo una parte de “un esfuerzo más amplio que amenaza con reducir la historia estadunidense a una ideología conservadora”.
En meses pasados se han retirado instalaciones y exhibiciones en algunos de estos museos –incluyendo una caricatura del monero mexicano Feggo y una Estatua de la Libertad de papel maché con una canasta de jitomates que fue usada durante marchas y manifestaciones con el fin de exigir condiciones justas para jornaleros en los campos del sur del país en las campañas de la Coalicion de Trabajadores de Immokalee (https://www.jornada.com.mx/noticia/2025/09/12/cultura/avanza-la-purga-cultural-de-trump-busca-borrar-a-las-minorias-de-la-historia-de-eu)– y modificado otros tanto en Washington como en exhibiciones en parques nacionales y otros centros federales.
No hay gran misterio en las razones, es parte integral de la agenda derechista ahora como en el pasado.
“La verdad es que el establishment depende mucho de la amnesia histórica… Eso facilita que el gobierno diga al pueblo cosas que son inmediatamente aceptadas…”, comentó el gran historiador Howard Zinn en entrevista con La Jornada hace más de 20 años. (https://www.jornada.com.mx/2004/09/18/04091802.pdf)
En uno de sus libros, Zinn explicó: “el futuro de Estados Unidos está ligado a cómo entendemos nuestro pasado. Por esta razón, escribir sobre la historia para mí nunca es un acto neutral. Al escribir, espero despertar una gran conciencia sobre la injusticia racial, perjuicio sexual, desigualdad de clases y el hubris nacional. También quiero llevar ante la luz la resistencia no reportada de la gente contra el poder del establishment… Omitir estos actos de resistencia es apoyar la visión oficial de que el poder está en manos de sólo aquellos que tienen las armas y poseen la riqueza…”
Esa tarea es aun más urgente hoy día frente al masivo esfuerzo de lavado de cocos en Estados Unidos.
Steve Earle. Steve’s Hammer (for Pete). https://www.youtube.com/watch?v=dpj6LcuGv4s


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