La aplicación del programa Maven convierte la campaña militar en el primer conflicto donde la IA juega un papel central a la hora de calcular los ataques.
Washington D. C.-14/03/2026. La guerra de Irán inaugura una nueva era en la historia de la guerra con la incorporación de la Inteligencia Artificial (IA) como elemento central para calcular los ataques. El uso de la IA era algo que ya se había comentado en las primeras horas de ataque, especialmente después de que un misil impactara contra una escuela en el sur de Irán y matara a más de 170 personas, la mayoría niñas. Ahora, el Mando Central del Ejército estadounidense (CENTCOM) ha confirmado su uso y ha acrecentado la preocupación por cómo se está aplicando.
La aclaración no era gratuita: el uso de la IA en la guerra de Irán llega justo en medio del choque entre el Pentágono y la compañía de Inteligencia Artificial Anthropic. La administración Trump reclamaba a la empresa que permitiera el uso de su tecnología para ordenar lanzamientos de misiles, hacer volar drones militares autónomos y aplicar vigilancia masiva. Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic, se negó por cuestiones éticas y de riesgo. A pesar de que el enfrentamiento ha comportado que la Casa Blanca haya cancelado todos los contratos federales con Anthropic, lo cierto es que el Departamento de Defensa sigue usando su IA Claude.
Claude se ha convertido en un elemento central dentro del Project Maven, el programa de análisis de imágenes con IA que el Pentágono está usando para identificar y priorizar objetivos de ataque. Otras grandes tecnológicas como Palantir también están participando en el proyecto. El Maven permite procesar mil imágenes en un segundo. Un salto drástico frente al ojo humano, que como mínimo necesita diez minutos para analizar una sola imagen satélite.
La introducción de esta tecnología está acelerando el ritmo de la guerra a unos niveles nunca antes vistos. El uso de Maven permitió que los estadounidenses e israelís atacaran 3.000 objetivos durante las primeras 24 horas de ofensiva. Eso significa que en un solo día se pueden llevar a cabo tantos ataques como en meses de campaña convencional.
Hasta ahora, la IA solo había jugado un papel experimental en otros conflictos como el de Ucrania y Gaza. De hecho, varios informes ya han señalado cómo en numerosas ocasiones Israel se ha servido de la IA para llevar a cabo el genocidio contra los gazatíes, que ya ha matado a más de 72.000 palestinos desde octubre de 2023.
Varios congresistas demócratas ya han pedido una mayor supervisión del uso de la Inteligencia Artificial por parte del Ejército de Estados Unidos. “Necesitamos una revisión completa e imparcial para determinar si la IA ya ha perjudicado o ha puesto en peligro vidas en la guerra con Irán”, dijo a la cadena NBC Jill Tokuda, representante de Hawái y miembro del Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes.
El sistema comenzó a desarrollarse en 2017 como un experimento para clasificar vídeos de drones y ha evolucionado en una plataforma capaz de interpretar un abrumador volumen de datos. En una sola interfaz se fusionan mapas digitales, geolocalizaciones, telemetría e imágenes comerciales. La integración de la IA añade una capa más: poder interpretar la información. Palantir aporta los datos brutos —procedentes de satélites, sensores e interceptaciones de comunicaciones—, mientras que Claude actúa como un lector que interroga a la plataforma con preguntas y así obtiene respuestas operativas en segundos.
Este flujo de datos constante procesa los objetivos a tal nivel que convierte la supervisión humana en un simple trámite de aprobación. De ahí la preocupación de especialistas y congresistas: hay el temor de que esta validación no acabe siendo nada más que un simple gesto mecánico. Y, además, deshumaniza aún más la decisión de matar.


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