Israel ha perdido el apoyo de la opinión pública estadounidense (véase Serge Halimi, pág. 22). Consciente del peligro, el primer ministro Benjamin Netanyahu anunció la apertura de un “octavo frente”, “la batalla por la verdad”, con el fin de reconquistar los corazones y las mentes (1). Israel nunca había descuidado este terreno, pero sus esfuerzos se habían concentrado en los medios tradicionales. Sin embargo, como explicó Netanyahu durante un encuentro con influencers estadounidenses en Nueva York el 26 de septiembre, “las armas cambian con el tiempo. […] Lo más importante hoy son las redes sociales”.
Eludiendo la censura, las plataformas Instagram, TikTok, X, Facebook o YouTube han visto circular miles de mensajes y videos que no repiten el discurso oficial. Periodistas independientes, testimonios de palestinos, imágenes de cuerpos mutilados: cuando los ciudadanos se informan de otra manera, les cuesta admitir que todo está permitido en nombre del “derecho de Israel a defenderse”.
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