…Y con los pistones saltaron las máquinas y asimismo las estructuras sociales
Aún no era factible predecir qué se avecinaba. Pero el vapor y sus nuevas y potenciadas energías llenaban talleres y fábricas, y sus impulsos se sentían en la calle. A la par, y dentro de la iniciativa por dar respuestas precisas a las demandas de la industria, en 1775 John Wilkinson perfeccionó un procedimiento para el maquinado del interior de superficies cilíndricas de gran tamaño, invento que fue posible gracias a una máquina movida por energía hidráulica, equipo que puede ser considerado como la primera máquina herramienta industrial, la misma que abrió una nueva era en el manejo de los metales y en la producción que cambiaría al mundo en unas cuantas decenas de años.El tejido y la tintura
De este modo se avanzó en resolver algunos escollos, pero hay otros que deben ser superados. Al satisfacerse la demanda de hilo, el reto siguiente es dar cuenta de la capacidad de tejer a mayor velocidad, y simultáneamente mejorar las técnicas para tinturar, proceso sometido hasta entonces a largos períodos –varios meses– para lograr un buen secado. Y con la inteligencia y la mano que trabaja y su experiencia, en cada una de estas áreas se crean las máquinas necesarias y se idean los procesos requeridos.Por un lado, se crean los telares con estructura de madera (1774) hasta llegar a los de base metálica (1796), que suplen en gran medida el trabajo humano. El desempleo se multiplica. Por el otro, la química ofrece la solución necesaria para reemplazar el proceso de tinturado tradicional con base en suero de leche, y encuentra en el ácido sulfúrico y el cloro los elementos ideales para hacerlo de manera más expedita.
El transporte: del animal al vapor
Ya la producción es mayor. Ahora los problemas por superar serán otros: ¿cómo transportar los cientos y miles de nuevas toneladas de telas producidas? Si bien Inglaterra contaba con varios e importantes ríos navegables para su comercio interior, requería la construcción de una red de canales internos para interconectar sus regiones, ésta fue la solución ideada para superar el transporte a lomo de animal. Para el comercio exterior estaba el mar, al cual accedía con facilidad en tanto isla. Pero aún era insuficiente.
Los tiempos exigían mayor eficiencia. Entonces, el ingenio de George Stephenson (partiendo del trabajo en las minas, que contaban desde siglos atrás con rieles y estructuras móviles para transportar minerales) le dio forma al tren en 1804. En este momento, la Primera Revolución Industrial estaba en pleno desarrollo, la misma que haría factible que Gran Bretaña se constituyera en la primera potencia colonial del mundo durante el siglo XIX.Con la Revolución Industrial, crece la planta industrial capitalista y su capacidad productiva. Al mismo tiempo se incrementa la demanda de materias primas con amplios mercados en capacidad de absorber la producción. En pocos años, esta revolución se ampliaría a países como Francia, Alemania y Estados Unidos. Se prolongaría, con nuevas características, la lucha por el dominio del mundo. Ahora las colonias no eran necesarias sólo para extraer materias primas (con base en el trabajo esclavista); también se requerían como centros monopolizados de consumo. Moría así una etapa del colonialismo y nacía una nueva, al mando de la cual se pondría el “burgués conquistador”.
Se deduce que la Revolución Industrial implicó un conjunto de innovaciones tecnológicas con generación de productos y servicios nuevos, así como la transformación de los procesos productivos que, merced al paso del trabajo manual a la máquina, hacían avanzar a la humanidad. Todo ello significaba un incremento de la capacidad de producción, además de un inmenso cambio en el mundo del trabajo. Asimismo, las transformaciones sociales, producto de la industrialización y la modificación de la relación con el entorno natural que habitan su sistema económico, su estructura social, sus instituciones políticas y su ideología, consciente y racional como inconsciente, y sus creencias religiosas o paganas. Como suma de todo esto, la metamorfosis del sistema económico mundial.
Por su importancia, es necesario precisar que el cambio en el mundo laboral tiene su eje central en la ruptura de las relaciones serviles o de dependencia personal, propias de los modos de producción precapitalistas y antagónicos (esclavismo y feudalismo, por ejemplo), en los que ciertas personas tenían prerrogativas sobre otras en aspectos personales (en el esclavismo, por ejemplo, el amo podía decidir ‘legalmente’ sobre el derecho a la vida de su esclavo) y la adopción de una relación impersonal en la que el trabajador directo no tiene propiedad de medios que le faciliten su subsistencia pero tampoco adscripción personal que lo ate a un espacio particular. Ello lo conmina a encontrar su subsistencia ofreciendo y vendiendo su potencia trabajadora. Había nacido el obrero.




Leave a Reply