Bolívar, Arismendi, Piar…/Petion, Brion. De la reconquista a la defensa activa

Bolívar, Arismendi, Piar…/Petion, Brion. De la reconquista a la defensa activa

Con rumbo a Margarita y Carúpano, en Venezuela

Con seis goletas y una balandra al mando de Brion, y 150 oficiales con pocos soldados y otras personas capaces de desempeñar cargos civiles, por fin el 23 de marzo de 1816 Bolívar sosegó su espíritu y levó anclas con la modesta armada, hacia la isla de Margarita, insurreccionada por Arismendi. En la expedición, “el número total no alcanzaba a 250 hombres. El parque y las municiones eran bastantes para armar 6.000 hombres, llevando elementos de reserva” (8). Un aire de convicción y seguridad dominó la expedición bajo el comando general de Bolívar, quien estaba seguro de que la nueva estrategia política y militar por desplegar daría resultados inmediatos.

Tal estrategia, sobre la cual reflexionó y que precisó a lo largo de 15 meses en el Caribe y las Antillas, generó la razonable creencia de que los pueblos se sumarían a los defensores de la causa de la emancipación si esa causa dejaba de identificarse con los intereses y los privilegios de la oligarquía, y adoptaba unas consignas sociales con las aspiraciones de los desheredados.

Consecuente con esta rectificación, una vez en territorio venezolano, Bolívar expidió varios decretos. Previamente, y cuando navegaban hacia su destino, la pequeña fuerza naval abordó dos buques mercantes españoles, así como tres de guerra que bloqueaban la entrada a la isla Margarita, haciendo huir a otros dos. El 3 de mayo, la escuadrilla arribó a su destino con la ayuda inmediata de los guerrilleros de Arismendi en la toma de algunas fortificaciones, abandonadas por sus defensores por efecto de la sorpresa. En esta semana se realizó una Asamblea que declaró el comienzo del tercer período de la República con la conclusión de estar la isla bajo control rebelde. En consecuencia, sin requerir más apoyo, partieron hacia tierra firme.

Carúpano, en la costa oriental de Cumaná, los vio llegar el 31 de mayo. El desembarco superó la resistencia de las fuerzas realistas allí desplegadas, que salieron en retirada y dieron aviso de la novedad. Para bien de las fuerzas patriotas, abandonaron la artillería y dos buques armados que había en el puerto. En verdad, el arribo de las fuerzas libertadoras no despertó entusiasmo popular alguno. Bolívar se percató.

Decreto de libertad de los esclavos. Con precisión moral, el 2 de junio de 1816 Bolívar dictó un decreto para llamar al servicio militar a los esclavos, y ofreció su libertad con indemnización a sus dueños. A cargo del teniente coronel Schmidt, hábil oficial que sirvió en España contra los franceses, montó una escuela militar para la instrucción de los oficiales en la teoría y la práctica de la guerra. Una vez en tierra, los cuerpos de ejército son escasos. Por tanto, y en aparente contradicción, Bolívar decidió que Mariño se dirigiera a Güiria y Piar a Maturín, con considerables fuerzas y armamento, y con la misión, entre otras cosas, de allegar refuerzos en esas zonas y regresar con refuerzos para el cuerpo de ejército al comando de Bolívar. Uno fue el plan y otro su resultado, mediado por los celos y el afán de liderazgo.

En efecto, cada uno incumplió su misión, con apego al territorio local y el olvido del propósito general que iluminó a Bolívar. Mariño, con influencia en Güiria como propietario –él y su familia– de amplias extensiones de tierra, empezó a hablar de la ‘dictadura’ del general Bolívar. Bermúdez instigó ese actuar, tras llegar por cuenta propia desde Los Cayos, para que desconociera la autoridad del Generalísimo y se hiciera proclamar –en Asamblea– como jefe supremo de la causa republicana en Venezuela.

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